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miércoles, 10 de enero de 2018

jueves, 1 de septiembre de 2016

10 EXCURSIONES PARA HACER POR LAS VÍAS VERDES

El programa Vías Verdes transforma desde 1993 antiguos trazados ferroviarios en recorridos cicloturistas y peatonales, rehabilitando el paisaje y las zonas rurales deprimidas. Este artículo destaca diez excursiones para hacer entre sus 89 itinerarios y más de 2.100 kilómetros disponibles en toda España. 

1. Vía Verde del Vasco-Navarro (Álava y Navarra) 
La Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro comienza en el puerto de Arlabán (frontera entre Álava y Gipuzkoa) y se adentra por la Llanada y la Montaña Alavesa hasta la localidad navarra de Estella. La Asociación Europea de Vías Verdes (European Greenways Association) la reconoció en 2013 con su premio en la categoría de "Excelencia" entre las mejores de Europa. Una de sus partes es un corredor verde que conecta la capital alavesa con "la playa de Vitoria". 

2. Vía Verde de la Sierra de la Demanda (Burgos) 
Esta Vía Verde de 54 kilómetros discurre entre Arlanzón y Monterrubio de la Demanda (Burgos). Es un tramo de la vieja vía ferroviaria minera que dejó al descubierto los famosos yacimientos paleontológicos de Atapuerca. El pantano de Arlanzón, las zonas de hayedos y pinares, como los de Pineda de la Sierra, o los túneles rehabilitados se disfrutan a pie, en bicicleta o incluso a caballo. 

3. Vía Verde de la Jara (Toledo) 
La antigua línea de ferrocarril que unía Calera y Chozas y Santa Quiteria, que nunca llegó a funcionar, se ha transformado en la actualidad en la Vía Verde de la Jara. Sus 51 kilómetros de recorrido se pueden realizar en bicicleta, a pie o a caballo. Atraviesa seis viaductos y 18 túneles por un terreno casi virgen de bosque mediterráneo en las estribaciones de los montes de Toledo y la sierra de las Villuercas. Imagen: Zumalakarregi Museoa 

4. Vía Verde de la Sierra (Cádiz y Sevilla)
La Vía Verde de la Sierra, por cuyo trazado nunca pasó tren alguno, discurre durante 36 kilómetros entre Puerto Serrano y Olvera (Cádiz) y Coripe (Sevilla). Atraviesa cuatro viaductos, 30 túneles y cinco estaciones y sigue paralela a las orillas de numerosos ríos. Uno de sus lugares de parada obligatoria es el peñón de Zaframagón, una de las reservas de buitres más pobladas de Europa y que cuenta con el Centro de Interpretación y Observación del Buitre Leonado "El Mirador del Buitre". 

5. Vía Verde del Carrilet (Girona) 
El ferrocarril de vía estrecha (carrilet en catalán) Girona-Olot fue la principal comunicación de las comarcas de La Garrotxa, La Selva y el Gironés hasta los años sesenta del siglo pasado. En la actualidad, es una Vía Verde de 57 kilómetros que ofrece bellos tramos de naturaleza, poder llegar hasta la playa o disfrutar del Parque Natural La Garrotxa, el mejor exponente del paisaje volcánico de la península ibérica y uno de los más interesantes de Europa. 

6. Vía Verde de los Ojos Negros (Teruel y Valencia) 
La Vía Verde de los Ojos Negros es la más larga de España, con 162 kilómetros de recorrido dividido en dos tramos, que parte en Santa Eulalia (Teruel) hasta llegar a Algimia de Alfara (Valencia). En ella se puede pasar por paisajes muy distintos, desde las sierras turolenses hasta las zonas mediterráneas valencianas. Imagen: Julen Iturbe-Ormaetxe 

7. Vía Verde del Noroeste (Murcia) 
El antiguo trazado ferroviario Murcia-Caravaca de la Cruz, de 78 kilómetros, se ha convertido en una Vía Verde que alterna zonas áridas con pinares. Es una buena oportunidad para observar los contrastes del paisaje de la Región de Murcia, como las huertas de la Vega del Segura o los campos de tierras baldías (badlands). 

8. Vía Verde de la Senda del Oso (Asturias) 
La minería en los valles asturianos del Oso (Proaza, Quirós, Santo Adriano y Teverga) dejaron unas conexiones ferroviarias transformadas hoy en la Vía Verde de la Senda del Oso. Sus 36 kilómetros se pueden recorrer a pie o en bicicleta partiendo desde Tuñón, además de disfrutar de los paisajes verdes típicos de la naturaleza asturiana. 

9. Vía Verde del Tajuña (Madrid y Guadalajara) 
El viejo ferrocarril del río Tajuña se ha convertido en una Vía Verde con dos tramos que transcurre por la Comunidad de Madrid y las tierras alcarreñas de Guadalajara. Con sus más de 60 kilómetros de recorrido, el caminante o ciclista pasa por localidades como Arganda del Rey, Pozo de Almoguera o Mondéjar. 

10. Vía Verde del Pas (Cantabria) 
La Vía Verde del Pas, de unos 25 kilómetros, es una buena oportunidad de contemplar los contrastes entre la zona costera y de interior de Cantabria. Comunica Astillero y Ontaneda y en sus inmediaciones se puede disfrutar de otras localidades interesantes de esta comunidad, como Sarón, Puente Viesgo o La Penilla. Sigue el canal de Medio Ambiente en Twitter @E_CONSUMERma y a su autor @ecienciacom. http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2015/09/09/222575.php?utm_content=buffer34b16&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer - See more at: http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2015/09/09/222575.php?utm_content=buffer34b16&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer#sthash.ylyep5n3.dpuf

viernes, 15 de julio de 2016

lunes, 3 de mayo de 2010

PRÓXIMA ESTACIÓN: AIRE PURO

Túneles que atraviesan espectaculares montañas, viaductos que sortean ríos, arroyos y embalses, animales salvajes en su hábitat natural, fábricas abandonadas, monasterios centenarios... Lugares como éstos podemos recorrerlos a pie o en bici gracias a las Vías Verdes de toda España.
(Aurora M. Alcojor)

Existe una forma diferente de practicar el cada vez más pujante turismo rural, potenciado durante los últimos años a través del acondicionamiento de antiguas infraestructuras ferroviarias (más de 1.200 kilómetros) que un día fueron abandonadas por cuestiones económicas, por la guerra o por el desdén de las autoridades. Se trata de las denominadas Vías Verdes españolas. Y lo mejor es que no hace falta recorrer grandes distancias para encontrarlas. Prácticamente todas las ciudades españolas cuentan con alguna. Baste como ejemplo las ocho que a continuación describimos, situadas en las proximidades de urbes tan gigantescas como Madrid y Valencia.

1. Guadarrama
La Vía Verde del río Guadarrama se encuentra en la periferia de la capital, siendo la localidad de Móstoles el punto de partida de un recorrido que finaliza, 23 kilómetros después, en Villamanta, muy cerca de la Sierra de Gredos. Esta interesante ruta formó parte en sus orígenes (allá por 1898) de un tramo ferroviario que unió Madrid con Almorox hasta la década de los 70, cuando fue sustituido por los modernos trenes de Cercanías.

El recorrido atraviesa en su parte inicial el Parque de El Soto, un auténtico pulmón verde en plena gran ciudad, que además cuenta con un magnífico lago, para luego continuar por el barrio mostoleño de la colonia del Guadarrama en dirección a Navalcarnero. Una vez llegados a esta Villa Real, iniciaremos un plácido descenso en el que disfrutaremos de bonitas huertas y pequeñas arboledas, para terminar nuestra travesía en la antigua estación de Villamanta, todavía impecable a pesar del transcurso de los años.

2. Alberche
Precisamente Villamanta era el origen de otra línea ferroviaria que debía llegar hasta Aldea del Fresno y que incluso llegó a ser inaugurada poco antes de la Guerra Civil, para luego quedar en el olvido tras la contienda. La vía verde que recorre parte de ese trazado, concretamente 14 kilómetros, comienza en la carretera que une Cadalso de los Vidrios con San Martín de Valdeiglesias, un tramo desde el que pueden contemplarse los impresionantes viñedos y pinares de la Sierra de Gredos.

Tras atravesar la pintoresca estación de San Martín de Valdeiglesias, situada junto a la piscina municipal, iniciaremos el descenso hacia Pelayos de la Presa, superando la fortaleza de Don Álvaro de Luna y recorriendo los pinares y bolos graníticos de la Sierra de San Juan. Al dejar atrás Pelayos de la Presa disfrutaremos de las majestuosas ruinas del Monasterio de los Padres Bernardos, una abadía cisterciense del siglo XIII que marca el rumbo hacia el embalse de Picadas, antesala del dique de Picadas, último punto de nuestro recorrido. Una vez allí podremos contemplar un pequeño viaducto que bombea las aguas de las que se abastecen múltiples municipios madrileños y toledanos.

3. Tajuña
Desde la desaparecida estación del Niño Jesús, en pleno centro de Madrid, partieron durante la primera mitad del pasado siglo los trenes de una línea ferroviaria que debía unir la capital con Aragón, pero que finalmente se quedó en la localidad alcarreña de Villa de Alocén. Aquel trazado ha dado lugar a una vía verde de 34 kilómetros que une Yebra (Guadalajara) con Morata de Tajuña (Madrid). La primera parte es la que presenta las mejores condiciones. En este tramo abandonaremos Yebra para atravesar Pozo de Almoguera, un lugar fantástico para descansar, y llegar a Mondejar, un municipio en el que podremos disfrutar de las preciosas ruinas góticas del Convento de San Antón y de los curiosos pórticos de la Plaza del Ayuntamiento.

El siguiente tramo del recorrido nos adentrará en la Comunidad de Madrid, donde disfrutaremos de un increíble bosque mediterráneo, coronado por el Monte de La Umbría, y de los largos puentes metálicos por los que un día circularon los trenes. La última parte del trayecto nos llevará de Ambite a Morata de Tajuña, un sector de unos 13 kilómetros en el que atravesaremos todo tipo de cultivos, pueblos típicos de Madrid y los múltiples molinos que en algún momento del pasado tamizaron los caudales del Tajuña.

4. La Jara
En el otro extremo de Madrid, en plenos Montes de Toledo, encontramos una ruta de 52 kilómetros que forma parte de un antiguo trazado que debía unir la localidad toledana de Talavera de la Reina con la pacense de Villanueva de la Serena. Desechado durante la posguerra, atraviesa a través de sus túneles y viaductos un paisaje salvaje plagado de conejos, aves rapaces, corzos, ciervos y jabalíes. El recorrido comienza en la estación de Calera y Chozas, desde la que nos dirigiremos al apeadero de Silos, puerta de entrada a la finca El Arco, un lugar plagado de árboles y matorrales. Más adelante pasaremos por un un gigantesco viaducto que supera las aguas del Tajo y el embalse de Azután.

Superados los primeros 18 kilómetros llegaremos a Aldeanueva de Barbarroya, primera estación de la ruta, para luego adentrarnos en un terreno dominado por las jaras y los túneles nada menos que 14 habremos de atravesar durante este tramo situado a orillas del río San Vicente-. Nava-Fuentes y Campillo-Sevillaja serán las siguientes estaciones en relativo buen estado de un periplo que nos acercará a la última parte del trayecto, en las proximidades de la Sierra de Altamira. Ya en el término municipal de Puerto de San Vicente, la estación de Santa Quiteria un lugar abandonado que durante años se utilizó como cuadra marcará, poco después, el final .



(Aurora M. Alcojor)

BICICLETAS DE VÍA ESTRECHA

Fernando Fernán Gómez estaba completamente equivocado. O no se puso al día. Las bicicletas no son para el verano. Al menos cuando ya has cumplido los 14 y pretendes seguir los consejos saludables de la ministra Trinidad Jiménez para evitar soponcios practicando deporte. A las bicis les va la primavera y la red de vías verdes es su escenario preferido: rutas bien señalizadas, asfaltadas o con firme estable, sin tráfico y suaves desniveles. Todo un lujo para ciclistas sin pretensiones.

La red es un invento relativamente reciente en España, pero ya cuenta con 1.700 kilómetros. La idea es simple: aprovechar los trazados de los trenes de vía estrecha que se implantaron con la tardía revolución industrial ibérica para ofrecer paseos por entornos rurales bastante apetecibles.

En la Comunidad de Madrid la única vía verde que existe en la actualidad es la del Tajuña, un recorrido de 49 kilómetros que enlaza con el del tren de los 40 días y que forman juntos una vía de 63 kilómetros que van desde Arganda hasta Estremera, en el límite de Madrid con la provincia de Guadalajara.

Cualquier día entre semana, pero especialmente los sábados y los domingos, cientos de caminantes, patinadores y ciclistas salen a recorrer tramos de la vía del Tajuña. El tráfico más intenso, sin llegar a las aglomeraciones, se da en los cinco kilómetros próximos a los pueblos. En el resto, se trata de escuchar a los pájaros, contemplar los olivares y buscar los saltos inquietos de los conejos, que invaden la zona.

Un buen punto de partida es el inicio de la vía en Arganda, a unos 300 metros de la estación de Metro. Hay que ajustarse el casco y no olvidar la botella con agua, que no hay fuentes en el recorrido.

Desde aquí se inicia un ascenso suave hasta el alto de Morata, dominado por la presencia de una monstruosa cementera que fue la razón de la existencia hasta hace pocos años del tren de Arganda (que pita más que anda), según el dicho popular. Desde el alto se contempla el valle del Tajuña, una buena vista a unos 100 metros sobre el río, con Morata al fondo. Desde este pueblo el camino hasta Perales es una sucesión de pequeños toboganes poco exigentes. A la altura de Tielmes el mayor atractivo son las cuevas trogloditas, habitadas hasta finales del siglo XX. Nos cruzamos con patinadores que se inician, familias que marchan juntas sobre dos ruedas, ciclistas con mucho fondo y grupos de señoras que quedan para andar, de esas que tienen fans en Facebook. Hay de todo.

A partir de este punto ya se pierde el tono rosado del cemento que señala la vía ciclista e incluso hay que compartirla con los coches en un pequeño tramo.

En Carabaña se completan los 49 kilómetros de esta parte de la vía verde. El trazado original seguía hasta Alocén, en Guadalajara, y el tren se dedicaba a transportar remolacha de las vegas hasta la azucarera de La Poveda (Arganda). La estación de inicio estaba junto al actual Hospital del Niño Jesús, frente al Parque del Retiro.

Una opción es completar la jornada por la senda del tren de los 40 días, conocido por este nombre desde su construcción en plena Guerra Civil. El Gobierno republicano necesitaba garantizarse la comunicación ferroviaria con el Levante, fiel al gobierno constitucional, y tardó poco más de un mes en tender un trazado seguro. Aquí la vía es más agreste, pero todavía cómoda y con un sabor rural evidente.

La Comunidad de Madrid tiene otras dos sendas que aún no son vías verdes, pero están acondicionadas para bicicletas, las del río Alberche y la del Guadarrama.

Datos de interés


Cómo llegar: En Metro, Línea 9. Estación de La Poveda o de Arganda. Por carretera, A3, salida 22.

Aparcamiento: En Arganda no están bien señalizados, pero se puede aparcar muy cerca del inicio de la vía. En el resto de los pueblos, sin problema.

Imprescindible: agua. No hay fuentes por el camino, aunque sí bancos con alguna sombra en caso de que apriete el calor.

Atención: los escasos cruces con caminos rurales están bien señalizados. La vía no está iluminada, así que hay que prever la hora de regreso antes de que anochezca.