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miércoles, 31 de agosto de 2016

DEMASIADA ACTIVIDAD EN UNA DE LAS REGIONES CLAVE DEL CEREBRO ES MALA PARA LA MEMORIA


MADRID, 24 Ago. (EUROPA PRESS) - Las neuronas en el cerebro interactúan entre sí mediante el envío de mensajes químicos, llamados neurotransmisores. El ácido aminobutírico (GABA) es el principal neurotransmisor inhibidor en el sistema nervioso central y es el responsable de la excitación neuronal, por tanto tiene un papel fundamental para frenar la actividad, y prevenir una sobreactividad y evitar responder a estímulos irrelevantes. Investigadores de la Escuela de Psicología de la Un ...


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domingo, 19 de junio de 2016

LOS UNIVERSITARIOS QUE PRACTICAN DEPORTE TIENE MEJOR RENDIMIENTO ACADÉMICO.


Estudio de la UC3M 10/03/16

Los estudiantes universitarios que realizan actividades deportivas mientras cursan sus estudios alcanzan una nota media en su expediente académico en torno a un 9 por ciento más alta que la de aquellos estudiantes que acaban su grado sin haber participado en dichas actividades, según un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). Los universitarios que practican deporte tienen mejor rendimiento académico Estudio de la UC3M El principal objetivo de este proyecto de investigación ha sido analizar la influencia de la práctica físico-deportiva regular y reglada en el resultado académico de los estudiantes universitarios de la UC3M. 

“Aunque existen estudios previos que han indicado que la práctica de actividad deportiva tiene efectos negativos en el resultado académico, la convicción más comúnmente aceptada es que este impacto lejos de ser negativo es notablemente favorable”, comenta una de las autoras del estudio, María José Sánchez Bueno, profesora titular de Organización de Empresas de la UC3M. 

Los investigadores seleccionaron una muestra de 3.671 estudiantes que empezaron a cursar una titulación de grado a partir del año 2008 y que terminaron dicho grado antes del año 2015. “Nuestros resultados finales muestran que la práctica físico-deportiva regular y reglada afecta de forma positiva al rendimiento académico del estudiante de la UC3M”, se concluye en el estudio. 

En concreto, los estudiantes “que han realizado actividades deportivas consiguen una nota media en su expediente académico que es un 9,3 por ciento más alta que la de aquellos estudiantes que acaban sus estudios de grado pero que no han realizado actividades deportivas”, señala otro los autores del estudio, Fernando Muñoz Bullón, profesor titular de Organización de Empresas de la UC3M. 

“Este estudio pone en valor el deporte como actividad reglada de la UC3M y del mundo universitario en general”, destaca el tercer autor del estudio, Antonio Vos Saz, que había estado vinculado al antiguo servicio Espacio Estudiantes de la UC3M y que actualmente es director financiero del Club de Campo Villa de Madrid. Los datos que se han utilizado para el estudio provienen de dos bases de datos de la UC3M sobre el rendimiento académico y las actividades deportivas de los estudiantes. 

Se han tenido en cuenta diferentes variables a la hora de evaluar esta relación como el sexo, el tiempo que el alumno tarda en graduarse, su edad al iniciar el grado, la rama que ha estudiado (Ingeniería, Ciencias Sociales y Jurídicas, o Humanidades), si el estudiante ha sido becario o si pertenece a una familia numerosa. Los investigadores han advertido ciertas diferencias en la relación entre el rendimiento académico y el tipo de actividad deportiva practicada, siendo éste un tema que se proponen abordar en trabajos posteriores. 

“Quizá el impacto sobre el rendimiento académico no sea el mismo si se practica una actividad deportiva de manera individual que si se hace en equipo”, apunta Fernando Muñoz Bullón, quien plantea el reto de hacer un estudio parecido al que ellos han realizado con datos de otras universidades para analizar si estos resultados que se han obtenido en la UC3M son extrapolables al entorno universitario español. 

Las actividades deportivas, más allá de los indiscutibles beneficios para la salud de quienes las practican, permiten alcanzar los objetivos de rendimiento que persiguen las instituciones educativas, concluyen los autores del estudio. http://www.uc3m.es/ss/Satellite/UC3MInstitucional/es/Detalle/Comunicacion_C/1371218314727/1371215537949/Los_universitarios_que_practican_deporte_tienen_mejor_rendimiento_academico

¿TIENES QUE MEMORIZAR ALGO? HAZ EJERCICIO 4 HORAS DESPUÉS DE HABERLO ESTUDIADO

El ejercicio físico tiene un curioso efecto sobre la consolidación de la memoria que hasta ahora desconocíamos. Si se realiza tras un determinado tiempo después del estudio, el aprendizaje mejora sustancialmente. 

Un nuevo estudio sugiere una curiosa estrategia para ayudar a la memoria a fijar lo que acaba de aprende: machacarse en el gimnasio cuatro horas después. Los descubrimientos descritos en un estudio publicado este jueves en la revista Current Biology demuestran que hacer ejercicio físico después de aprender algo mejora la memoria y la huella mnemónica, pero sólo si el ejercicio se hace unas horas después y no inmediatamente después de estudiar.

"Se demuestra que podemos mejorar la consolidación de la memoria haciendo deporte después de estudiar”, afirma Guillén Fernnández, del Instituto Donders del Centro Médico de la Universidad de Radboud en Holanda. En este nuevo estudio, Fernández y su equipo, probaron los efectos que una única sesión de ejercicio físico tenía en la consolidación de la memoria y en la memoria a largo plazo después de aprender algo. Hacer ejercicio físico después de aprender algo mejora la memoria Para el trabajo, 72 participantes estudiaron la posición de 90 dibujos durante un período de 40 minutos antes de que, aleatoriamente, se les asignara a uno de los tres grupos del estudio: un grupo hacía ejercicio inmediatamente, otro lo hacía cuatro horas más tarde y el tercero no hacía ningún tipo de actividad física. 

El ejercicio consistía en 35 minutos de entrenamiento en una bici estática con una intensidad de hasta el 80% del ritmo cardíaco máximo de los participantes. 48 horas después, los sujetos volvían a hacer un test para ver cuánto recordaban mientras sus cerebros eran sometidos a una resonancia magnética. Los investigadores descubrieron que, tras dos días, los que habían hecho deporte cuatro horas después de la sesión de estudio retenían la información mejor que los que habían hecho ejercicio justo después o no habían hecho nada. 

Las imágenes cerebrales también mostraron que ejercitarse después de un período de tiempo se asociaba con representaciones más precisas en el hipocampo, una importante área para el aprendizaje y la memoria, cuando un individuo respondía una pregunta correctamente. Los que habían hecho deporte cuatro horas después de la sesión de estudio retenían la información mejor “Nuestros resultados sugieren que un horario preciso para hacer deporte puede mejorar nuestra memoria a largo plazo y resalta el potencial del ejercicio como método en el marco clínico y educativo”, concluyen los investigadores. 

No está todavía claro cómo o por qué el ejercicio hecho dejando pasar cierto plazo de tiempo tiene este efecto en la memoria. Sin embargo, estudios previos realizados con animales de laboratorio sugieren que componentes químicos corporales conocidos como catecolaminas, que incluyen la dopamina y la norepinefrina, pueden mejorar la consolidación de la memoria. Una forma de estimular las catecolaminas es el ejercicio físico. Fernández afirma que ahora utilizarán un experimento similar para estudiar el ritmo y apuntalamiento molecular del ejercicio y su influencia en el aprendizaje y la memoria con detalle. 

 Referencia.: Physical Exercise Performed Four Hours after Learning Improves Memory Retention and Increases Hippocampal Pattern Similarity during Retrieval (Current Biology) http://vozpopuli.com/next/84075-tienes-que-memorizar-algo-haz-ejercicio-4-horas-despues-de-haberlo-estudiado

jueves, 23 de octubre de 2014

ESTO ES LO QUE PASA EN TU CEREBRO TRAS HACER 20 MINUTOS DE EJERCICIO

Los beneficios del ejercicio físico en nuestra salud son de sobra conocidos, pero diversos estudios publicados el último año están poniendo sobre la mesa otra importante ventaja de la práctica deportiva: mejora notablemente nuestra capacidad cognitiva. La última de las investigaciones en sumarse a la lista, que ha sido publicada en el número de noviembre de la revista Acta Psychologica, asegura que realizar ejercicio físico intenso durante 20 minutos al día puede mejorar la memoria epísodica en los adultos hasta en un 10%. 

La memoria episódica es la que nos permite recordar sucesos autobiográficos (momentos, lugares, emociones y todos los conocimientos asociados a un contexto dado), que podemos evocar de forma explícita. Y, según los investigadores del Georgia Institute of Technology, ésta mejora notablemente tan sólo dos días después de empezar a hacer ejercicio. Anteriores investigaciones habían mostrado que la memoria mejora tras meses practicando deportes aeróbicos, pero esta es la primera vez que los beneficios se muestran después de tan poco tiempo. 

Una investigación intensa 

Al empezar el estudio, los participantes tuvieron que mirar una serie de 90 fotos en un ordenador. Las imágenes eran positivas (por ejemplo, niños en un parque acuático), negativas (como cuerpos mutilados) y neutras (por ejemplo, imágenes de relojes). A los participantes no se les dijo que tenían que tratar de recordar las fotos. 'Nuestro estudio indica que la gente no tiene que dedicar mucho tiempo para dar a su cerebro un empujón', asegura Lisa Weinberg, autora principal de la investigación Tras el visionado, los voluntarios se sentaron en una máquina de gimnasio de extensión de piernas. La mitad de ellos tuvieron que ejercitar cada pierna al nivel máximo que alcanzaran durante 50 repeticiones. 

Los miembros del grupo de control, simplemente se sentaron en las sillas y dejaron que la máquina y los examinadores movieran sus piernas. Los investigadores monitorizaron en todo momento la presión sanguínea y las pulsaciones cardiacas de los participantes. También tomaron muestras de saliva de los participantes para conocer los niveles de ciertos neurotransmisores ligados al estrés (como el cortisol). Pasadas 48 horas los participantes volvieron al laboratorio y vieron una serie de 180 imágenes (90 de las que habían visto dos día antes y 90 nuevas). El grupo de control recordó el 50% de las fotos que habían visto en la primera sesión. 

Los que habían realizado el ejercicio recordaron un 60%. “Nuestro estudio indica que la gente no tiene que dedicar mucho tiempo para dar a su cerebro un empujón”, asegura Lisa Weinberg, autora principal de la investigación. En su opinión, además, para incrementar nuestra memoria basta con practicar cualquier actividad de resistencia anaeróbica, como sentadillas o flexiones de rodillas. 

¿Por qué mejora nuestra memoria? 

 La investigación parece mostrar que las personas recuerdan mejor las experiencias vividas si estas son seguidas de un episodio de estrés, algo que encaja con anteriores descubrimientos que asociaban diversos marcadores hormonales propios del estrés a una mayor capacidad memorística. “Sin necesidad de realizar caras resonancias magnéticas nuestros resultados ofrecen una idea de qué áreas del cerebro pueden estar detrás de los beneficios memorísticos asociados con el ejercicio”, asegura Auderry Duarte, profesor de psicología del Georgia Institute of Technology y coautor del estudio: 

“Estos hallazgos son prometedores ya que son coincidentes con los estudios realizados en roedores, en los que se identificaban exactamente las partes del cerebro implicadas en los beneficios en la memoria que provoca el estrés causado por el ejercicio físico”. Sabemos que el ejercicio aeróbico está relacionado con el tamaño de las estructuras cerebrales así como con su funcionamiento Este nuevo estudio se une a dos investigaciones publicadas este verano que mostraban una asociación entre la práctica de ejercicio físico de los adolescentes y su capacidad cognita. La primera, publicada en julio en la revista Brain and Cognition, mostró que cuanto mayores son las facultades anaeróbicas de los alumnos de instituto, más veloces son sus conexiones neuronales, lo que se refleja en una mejora de las habilidades lingüísticas y del pensamiento lógico. 

 La segunda, publicada en agosto, puso de manifiesto que los niños de entre 9 y 10 años que están más en forma tienen más materia blanca en el cerebro. Esta parte del sistema nervioso central es la responsable de trasladar las señales nerviosas de una región del cerebro a otra; y cuanto más compacta es, más rápida y eficiente es la actividad neuronal. La autora de esta investigación, Laura Chaddock-Heyman, psicóloga de la Universidad de Illinois, fue muy clara en la presentación de su estudio: “Cada vez más escuelas contribuyen a un estilo de vida sedentario eliminando o reduciendo la actividad física que se realiza en horario escolar, pero sabemos que el ejercicio aeróbico está relacionado con el tamaño de las estructuras cerebrales así como con su funcionamiento”.
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-10-20/esto-es-lo-que-pasa-en-tu-cerebro-tras-hacer-20-minutos-de-ejercicio_237138/

sábado, 19 de abril de 2014

EL EJERCICIO AERÓBICO REGULAR MEJORA LA MEMORIA EN MUJERES MAYORES

PARECE AUMENTAR EL TAMAÑO DEL HIPOCAMPO

El ejercicio aeróbico regular parece aumentar el tamaño del área del cerebro conocida como el hipocampo que participa en la memoria verbal y el aprendizaje entre las mujeres cuya capacidad intelectual se ha visto afectada por la edad, indica un pequeño estudio publicado en la edición digital de 'British Journal of Sports Medicine'. El hipocampo se ha convertido en un foco de interés en la investigación de la demencia por ser el área del cerebro involucrada en la memoria verbal y el aprendizaje, pero es muy sensible a los efectos del envejecimiento y el daño neurológico. Los investigadores probaron el impacto de diferentes tipos de ejercicio en el volumen del hipocampo de 86 mujeres que dijeron tener problemas leves de memoria, conocidos como deterioro cognitivo leve, y un factor de riesgo común para la demencia. 

Todas las mujeres eran de edades entre 70 y 80 años y vivían de manera independiente en el hogar. Aproximadamente el mismo número de ellas fue asignado a realizar una hora dos veces por semana durante seis meses de largas sesiones de entrenamiento aeróbico (caminar a paso ligero) o entrenamiento de resistencia, como flexiones, sentadillas y pesas, o ejercicios de equilibrio y tonificación muscular. Se evaluó el tamaño de su hipocampo al inicio y final del estudio mediante resonancia magnética y su memoria verbal y la capacidad de aprendizaje gracias a una prueba validada (RAVLT). Sólo 29 de las mujeres tenían la resonancia magnética antes y después del estudio, pero los resultados mostraron que el volumen total del hipocampo en el grupo que había completado la totalidad de los seis meses de entrenamiento aeróbico fue significativamente mayor que el del grupo que había realizado el curso haciendo ejercicios de equilibrio, musculación y tonificación. 

No se observó diferencia en el volumen del hipocampo en aquellas que realizaron ejercicios de resistencia en comparación con el grupo de equilibrio y tonificación muscular. A pesar de la constatación anterior en la misma muestra de mujeres de que el ejercicio aeróbico mejoró la memoria verbal, hubo algunas pruebas que sugieren que un aumento en el volumen del hipocampo se asocia con una memoria verbal pobre, lo que sugiere que la relación entre el volumen del cerebro y el rendimiento cognitivo es compleja y requiere más investigación, según los autores. Pero por lo menos, el ejercicio aeróbico parece ser capaz de frenar la contracción del hipocampo y mantener el volumen en un grupo de mujeres que está en riesgo de desarrollar demencia, añaden, al tiempo que recomiendan el ejercicio aeróbico regular para evitar el deterioro cognitivo leve. A nivel mundial, se diagnostica un nuevo caso de demencia cada cuatro segundos, con un número de afectados que ascenderá a más de 115 millones para el año 2050, alertan. http://www.infosalus.com/mayores/noticia-ejercicio-aerobico-regular-mejora-memoria-mujeres-mayores-20140409091849.html

miércoles, 18 de diciembre de 2013

ESTAR EN FORMA FÍSICA AYUDA A PRESERVAR UN BUEN FUNCIONAMIENTO DE LA MEMORIA

MENOS ERRORES EN PRUEBAS COGNITIVAS 

Científicos del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento en Bethesda, en Estados Unidos, aseguran que estar en buena forma física puede ayudar a preservar un buen funcionamiento de la memoria, según los resultados de un estudio que publica el último número del 'Journals of Gerontology'. Estudios previos ya habían sugerido esta relación entre el ejercicio físico y el deterioro cognitivo en la vejez pero generalmente siempre se preguntaba a los participantes la frecuencia con que hacían deporte de jóvenes. En esta ocasión, los investigadores analizaron una muestra de 1.400 hombres y mujeres de 19 a 94 años que habían formado parte del Estudio Longitudinal de Envejecimiento de Baltimore, a quienes se les pidió que caminaran, trotaran o corrieran en una cinta de andar hasta que comenzaran a quedarse sin aire. 

Durante ese periodo, una máquina medía la cantidad de oxígeno inhalado y dióxido de carbono exhalado para calcular la cantidad máxima de oxígeno (O2) que el organismo puede absorber, transportar y consumir por unidad de tiempo determinado, indicador que se conoce como 'VO2 max'. "El 'VO2 max' es la máxima cantidad de oxígeno usado por los pulmones durante un minuto de ejercicio. Generalmente, cuanto más oxígeno a sus pulmones son capaces de utilizar, más saludable se encuentran", según ha reconocido Carrington Wendell, autor de la investigación. Los investigadores hicieron un seguimiento a cada participante durante una media de siete años después de la prueba de esfuerzo, y a lo largo del mismo todos se sometieron al menos a una prueba de memoria y concentración y la mitad acudieron a una segunda visita para completar pruebas cognitivas adicionales. 

Así, observaron que aquellas personas que estaban en mejor forma física cometieron menos errores en las pruebas cognitivas. Por ejemplo, en el caso de las personas de 80 años, aquellos que estaban un punto más activos que sus contemporáneos cometieron un 25 por ciento de errores en las pruebas. Wendell y su equipo no estaban tratando de determinar por qué el ejercicio puede ayudar a prevenir la pérdida de memoria en su estudio, pero tras los resultados apuntan que el ejercicio puede tener un efecto directo sobre las células a la hora de enviar señales al cerebro, algo que deberán confirmar en estudios posteriores. La psiquiatra de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) Deborah Barnes, que no participó en el estudio, ha apuntado que "hubiera sido bueno tener más medidas del 'VO2 max', y no sólo del inicio del estudio". No obstante, y aunque reconoce la importancia de los resultados de este estudio observacional, ahora lo que queda es analizar en qué beneficia estar en forma al cerebro y, sobre todo, buscar fórmulas "para hacer que la gente salga a la calle y haga ejercicio".
MADRID, 22 Nov. (EUROPA PRESS) 

martes, 6 de diciembre de 2011

EJERCICIO PARA MANTENER Y ACTIVAR LA MEMORIA

HÁBITOS Evidencia científica

Ejercicio para mantener y activar la memoria.

Este conocido aforismo latino deriva de la Sátira X del poeta romano Juvenal en la que tras preguntar lo que la gente pediría a la vida, da, entre varias otras respuestas, la de una mente sana en un cuerpo sano.

A ese cuerpo sano podemos aspirar de varias maneras. Una de ellas es 'heredarlo', es decir, recibiendo un legado genético de nuestros ancestros que incluya genes que nos proporcionen tanto robustez como flexibilidad metabólica, para así ser capaces tanto de soportar como de adaptar nuestro organismo al estrés de la vida diaria. Pero también podemos ganárnoslo mediante la adopción de unos hábitos de vida saludables entre los cuales hay dos sobre los que tenemos más capacidad de control: la dieta y la actividad física.

A este respecto, mucho se ha hablado y se hablará de la nutrición sana y todavía no está claro cuál es el 'menú ideal'. Lo más probable, es que varíe de persona a persona como sugiere la ciencia de la Nutrigenómica. Lo mismo ocurre con la actividad física. ¿Es suficiente la costumbre del paseo tranquilo por las calles o por los parques? ¿O realmente necesitamos 'sudar la camiseta' para conseguir los beneficios? Probablemente, esto también sea algo individual de acuerdo con nuestro genoma. Lo que parece evidente es que cualquier actividad es mejor que ninguna.

El ejercicio físico no sólo impacta sobre la salud física (corpore sano), sino que además es un gran contribuyente de la salud mental (mens sana) mejorando el estado de ánimo y ayudando a superar la depresión. Pero además, puede influir de manera muy positiva en la memoria.

La capacidad de crear, almacenar y acceder a recuerdos es una parte esencial de la vida cotidiana. Desde recordar dónde se han dejado las llaves, a memorizar información para una clase, la memoria nos permite funcionar e interactuar apropiadamente con el mundo que nos rodea. No es sorprendente, pues, que a todos nos preocupe la memoria. Aunque algunos preferirían borrar selectivamente fragmentos de la misma, lo que está claro es que 'perder la memoria' o no ser capaces de 'recordar cosas como antes' son algunas de las primeras indicaciones que nos llevan a percibir que nuestro cerebro está envejeciendo.

Por lo tanto, en una sociedad que está desplazando la pirámide poblacional hacia edades cada vez más avanzadas, el mantener por más tiempo una mente sana, incluyendo la memoria, es cada vez más imperativo para el bienestar individual y social.

Efecto sobre jóvenes y ancianos
Precisamente en el último mes varias investigaciones han demostrado cómo el ejercicio es un gran aliado para la captación de las memorias y su mantenimiento. Este fue el caso en un estudio llevado a cabo en un grupo de estudiantes universitarios irlandeses que demostró que tras ser expuestos a fotografías y nombres de desconocidos, aquellos que habían realizado ejercicio exhaustivo (bicicleta estática) recordaban mucho mejor los nombres que aquellos que habían pasado ese tiempo descansando. Pero estos voluntarios eran jóvenes y probablemente en la cresta de su capacidad intelectual.

¿Sería esto aplicable también a edades más avanzadas y potencialmente más comprometidas en su actividad mental? A este respecto, científicos brasileños observaron que en ratas viejas y sedentarias el mero hecho de correr durante unos cinco minutos varias veces a la semana hizo que se activaran los procesos bioquímicos asociados con la memoria llegando a puntuar en tests de memoria tan bien como ratas mucho más jóvenes. Resultados similares fueron obtenidos por investigadores en California y publicados en la revista 'Neuroscience'.

El denominador común en todos estos estudios fue la activación de una molécula conocida como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, del inglés brain-derived neurotrophic factor) que pertenece a las neurotrofinas, una familia de proteínas que favorecen la supervivencia de las neuronas.

Durante algún tiempo, los científicos han creído que el BDNF ayuda a explicar por qué el funcionamiento mental parece mejorar con el ejercicio y esta serie de estudios en humanos y animales robustecen esta creencia. Pero de especial interés es la observación de que estas moléculas se activan y ejercen su función en respuesta al ejercicio incluso a edades avanzadas, sugiriendo que nunca es tarde y abre enormes posibilidades entre la población adulta de prevenir el declive de los años e incluso como terapia en las personas de la tercera edad ya afectadas por pérdidas de memoria.

La evidencia de la importancia de la BDNF en humanos nos viene también de California en una investigación publicada en la revista 'Translational Psychiatry'. Los investigadores estudiaron el comportamiento de 144 pilotos, de edades comprendidas entre 40 y 65 años, en un simulador de vuelo periódicamente durante dos años. Durante este tiempo, el rendimiento de los pilotos fue declinando de una manera generalizada y anticipada, pero el declive fue especialmente acelerado entre aquellos pilotos que tenían una variación genética del gen de la BDNF, que resulta en una menor actividad de esta proteína en el cerebro.

Esto lleva a pensar que quizá los portadores de esta variante genética serían el objetivo prioritario de medidas preventivas basadas en el ejercicio físico y de esta manera extender significativamente el periodo de actividad mental óptima de estos individuos.

Pero no debemos esperar a que el conocimiento científico nos permita distinguir entre aquellos que se benefician más o menos del ejercicio. Lo que está claro es que todos nos beneficiamos y que una vida activa es esencial para mantener el balance entre esa salud mental y física necesario para vivir con calidad cada una de las etapas de nuestra vida.

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(*) José Mª Ordovás es director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), profesor de Nutrición y Genética, director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA) e investigador colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid).