La dieta es un factor clave de adiposidad abdominal en los adolescentes.
January 26, 2016
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Labayen, J. R. er al. High fat diets are associated with higher abdominal adiposity regardless of physical activity in adolescents; the HELENA study. Clinical Nutrition.
Los autores de esta investigación trabajaron con una submuestra de 224 adolescentes que participaron en el estudio HELENA, financiado por la Comisión Europea, en los que se midió con precisión la grasa abdominal mediante absorciometría dual de rayos X, además de los hábitos dietéticos y la actividad física.
Los expertos habían propuesto que las dietas con elevado contenido graso podían incrementar el riesgo de obesidad, incluso sin aumentar el aporte calórico total. Es decir, que independientemente de las calorías totales consumidas, un porcentaje excesivo de grasa en la dieta podría dar lugar a un mayor porcentaje de grasa corporal.
Los resultados de este estudio confirman dicha hipótesis y demuestran que el porcentaje de grasa de la dieta se asocia significativamente con un aumento de adiposidad abdominal y que, además, esta relación es independiente de los niveles de actividad física que realizan los adolescentes.
Artículo: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0261561413002677
Este blog pretende ser un herramienta de intercambio de información, experiencias y conocimientos, para ampliar en lo posible la formación y poner de manifiesto la relación entre la capacidad motriz y la inteligencia.La defensa indivisible del hombre para que su desarrollo sea equilibrado. Los conocimientos no se dan aislados tal como ofrece la educación actual... somos una unidad.
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domingo, 1 de abril de 2018
martes, 2 de enero de 2018
COMER GRASA NO ENGORDA: LOS DIETISTAS RECONOCEN HABER ESTADO EQUIVOCADOS 30 AÑOS
Después de que durante 30 años los dietistas nos aconsejaran las dietas bajas en grasa y reducir el colesterol, ahora los científicos han descubierto que esta manera de luchar contra obesidad puede tener “consecuencias desastrosas para la salud”. “Comer grasa no engorda”, cita el periódico ‘The Telegraph’ un nuevo informe del Foro Nacional de Obesidad del Reino Unido (NOF) y la Colaboración de Salud Pública británica (Public Health Collaboration) que exige una importante revisión de las directrices dietéticas oficiales.
El informe explica que fomentar la comida baja en grasas y en colesterol, que ha sido la política oficial en el Reino Unido desde 1983, se basó en una “ciencia con puntos débiles” y dio lugar a un aumento del consumo de la comida chatarra y los hidratos de carbono. Los autores piden un retorno a alimentos como la carne, el pescado y los productos lácteos, así como a alimentos saludables con un alto contenido de grasa, como el aguacate.
El estudio, que ha tenido una respuesta negativa entre la comunidad científica, también sostiene que la grasa saturada no causa enfermedades cardíacas y que los lácteos ricos en grasa, como la leche, el yogur y el queso, en realidad pueden proteger el corazón. Así, los investigadores advierten que los alimentos procesados etiquetados como ‘bajo en grasa’, ‘light’ o ‘bajo en colesterol’ deben ser evitados a toda costa, y que las personas con diabetes tipo II deben comer una dieta rica en grasa en lugar de una basada en hidratos de carbono.
El cardiólogo consultor y miembro de la Colaboración de Salud Pública, doctor Aseem Malhotra, por su parte, ha afirmado que las directrices dietéticas que promueven los alimentos bajos en grasa “son quizás el mayor error en la historia médica moderna, lo que resulta en consecuencias devastadoras para la salud pública”. “Coma grasa para adelgazar. No le tema a la grasa, la grasa es su amiga”, concluye.
Fuente: actualidad.rt.com
http://invdes.com.mx/salud/comer-grasa-no-engorda-los-dietistas-reconocen-haber-estado-equivocados-30-anos/
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domingo, 29 de octubre de 2017
LA DIETA CETOGÉNICA MEJORA LA MEMORIA Y ALARGA LA VIDA
La dieta cetogénica mejora la memoria y alarga la vida
Dos nuevos estudios, realizados de forma independiente, han llegado a la misma conclusión.
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Dos investigaciones independientes realizadas en ratones, apoyan que la dieta cetogénica puede mejorar la memoria en la vejez, así como prolongar nuestra vida útil.Conocida también como dieta keto, se caracteriza por ser alta en consumo de grasa, baja en proteína y muy baja en carbohidratos y ha ganado en popularidad en los últimos tiempos debido a su asociación con la pérdida de peso, la terapia adyuvante del cáncer, y algunos tratamientos de la epilepsia.
Ahora, los dos estudios, dirigidos por Eric Verdin y John Newman, del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento de California (EE. UU.) y por John Ramsey de la Universidad de California (EE. UU.), concluyen que la dieta cetogénica podría ayudar a mejorar la memoria y reducir la mortalidad.
Ahora, los dos estudios, dirigidos por Eric Verdin y John Newman, del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento de California (EE. UU.) y por John Ramsey de la Universidad de California (EE. UU.), concluyen que la dieta cetogénica podría ayudar a mejorar la memoria y reducir la mortalidad.
Ambas investigaciones, que han sido publicadas en la revista Cell Metabolism, probaron los efectos de cuatro tipos de dietas: cetogénica, baja en carbohidratos, alta en grasa y el grupo de control, en un grupo de ratones. Los científicos usaron tareas que incluían laberintos, vigas de equilibrio y ruedas para probar el desarrollo de las habilidades cognitivas y la fuerza física de los ratones a medida que envejecían. También controlaron su función cardiaca y cualquier cambio en la regulación de la expresión génica.
Los resultados revelaron que los efectos de la dieta cetogénica en el cuerpo de los roedores eran muy similares a los del ayuno y otras restricciones dietéticas. Por ejemplo, la señalización de la insulina y la expresión génica tuvieron el mismo impacto que elayuno.
El equipo del Instituto Buck halló que la dieta cetogénica aplicada sobre una base cíclica, es decir, alternada con la dieta de control, previno la obesidad, redujo la mortalidad de mediana edad y evitó la pérdida de memoria en los roedores.
"Los ratones más mayores que siguieron una dieta cetogénica tenían mejor memoria que los ratones más jóvenes. Eso es realmente notable", afirma Verdin.
La dieta keto puede aumentar la concentración de ácido beta-hidroxibutirato (BHB) en el cuerpo, lo que, según los investigadores, mejora la función de la memoria. Según Verdin, se trata del primer estudio que detalla el impacto beneficioso de BHB en la memoria y la vida útil en el caso de los mamíferos envejecidos. "Esto abre un nuevo campo en la investigación sobre el envejecimiento, pues creemos que los beneficios para la salud de BHB pueden ir más allá de la memoria", sugiere Verdin.
Los efectos sobre la memoria fueron puestos a prueba tras acabar con la dieta cetogénica y los niveles de BHB hubiesen vuelto a la normalidad, lo que sugiere que el impacto de la dieta cetogénica fue a largo plazo.
"Algo cambió en el cerebro de estos ratones para hacerlos más resistentes a los efectos de la edad. lo que nos lleva al siguiente paso en nuestro trabajo ", aclara Newman.
"Algo cambió en el cerebro de estos ratones para hacerlos más resistentes a los efectos de la edad. lo que nos lleva al siguiente paso en nuestro trabajo ", aclara Newman.
Los investigadores involucrados en ambos estudios están entusiasmados por el hecho de que sus conclusiones se confirmen mutuamente en gran medida. En términos de implicaciones clínicas, los autores esperan que más investigación pueda abrir la puerta a nuevos tratamientos para los trastornos cognitivos relacionados con la edad.
Referencia:
Cell Metabolism, Newman et al.: "Ketogenic diet reduces mid-life mortality and improves memory in aging mice" http://www.cell.com/cell-metabolism/fulltext/S1550-4131(17)30489-8 DOI: 10.1016/j.cmet.2017.08.004
Related: Cell Metabolism, Roberts et al.: "A ketogenic diet extends longevity and healthspan in adult mice." http://www.cell.com/cell-metabolism/fulltext/S1550-4131(17)30490-4 DOI: 10.1016/j.cmet.2017.08.005
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domingo, 23 de octubre de 2016
¿LAS GUÍAS ALIMENTARIAS SON MOTIVA DE LA EPIDEMIA DE LA OBESIDAD?
¿Los Guías Alimentarias para nosotros motivo de la epidemia de la obesidad?
Un argumento popular sostiene que las pautas dietéticas nos causó nuestra epidemia de obesidad aconsejando a los estadounidenses a reducir la ingesta de grasa. ¿Las pruebas apoyan esta idea, o es simplemente una fantasía?
Introducción
Las dietas bajas en grasas han caído fuera de moda y ahora son un saco de boxeo favorito en algunas esquinas de los medios populares, la Internet, y la literatura científica. Y hay razones para ello. Como normalmente implementadas, las dietas bajas en grasa han fracasado en gran medida a la altura de su promesa de reducir el riesgo de obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Los ensayos controlados aleatorios en las últimas dos décadas han apoyado la posición cada vez que un mayor contenido de proteínas, baja en carbohidratos, ya veces las dietas altas en grasa promover una mayor pérdida de peso que las dietas bajas en grasa durante el corto y medio plazo.
La verdad es que esto es un cambio de médico significativo. Los investigadores y las autoridades de salud pública aceptaron un consejo hypothesis-- y dispensados basado en it-- para aprender más tarde que la hipótesis no fue tan bien apoyado como lo habían pensado. Esto es justo señalar.
Sin embargo, esta idea a menudo se empuja un paso más allá: al cambiar nuestras dietas lejos de la grasa y carbohidratos hacia a partir de 1980, las directrices dietéticas de los Estados Unidos en realidad contribuyeron a la epidemia de obesidad.
Esta idea ha sido promovida en varios libros de divulgación, y más recientemente, en un editorial publicado en la Revista de la Asociación Médica Americana ( 1 ). Esta es la cita relevante:
Como resultado de [Estados Unidos pautas dietéticas], grasa de la dieta se redujo a cerca del límite recomendado de la energía total del 30%. Pero, contrariamente a la predicción, la ingesta total de calorías aumentó sustancialmente, la prevalencia de la obesidad se triplicó, la incidencia de la diabetes tipo 2 aumentó muchas veces, y la disminución de décadas en las enfermedades cardiovasculares estancado y puede revertir, a pesar de un mayor uso de fármacos preventivos y quirúrgica procedimientos.
Sin embargo, otros cambios en la dieta (como las comidas fuera de casa) y el estilo de vida (por ejemplo, nivel de actividad física) pueden haber influido en estas tendencias.
La investigación reciente sugiere que el enfoque en la reducción de grasa en la dieta ha contribuido directamente a esta creciente carga de enfermedades crónicas.
Como de costumbre, cuando alguien hace una declaración de los hechos, están indicando una hipótesis.
Sea o no la hipótesis es correcta, depende de si sus predicciones clave son apoyados por pruebas convincentes. Así que vamos a ir a través de algunas predicciones clave de esta hipótesis y ver si la evidencia que apoya.
Predicción 1: Debería haber una correlación entre la publicación de las Guías Alimentarias y la epidemia de la obesidad
, el gobierno de Estados Unidos ha sido la publicación de información sobre la dieta durante al menos 120 años , y la versión de 1980 no fue el primero en recomendar a la limitación de la ingesta de alimentos ricos en grasas ( 2 ). Aún así, se podría argumentar que la versión de 1980 fue redactada con más fuerza y más influyente de los hábitos alimenticios comunes.
Los estadounidenses han estado engordando durante más de un siglo ( 3 ), pero la tendencia se ha acelerado en las últimas 3-4 décadas, y nos llamar a esta aceleración de la "epidemia de obesidad". Esta epidemia se detectó por primera vez claramente por la encuesta NHANES 1988-1994. La encuesta anterior se llevó a cabo entre 1976 y 1980, por lo que podemos decir que comenzó en algún momento entre 1980 y 1988 ( 4 ).
En términos generales, es cierto que existe una asociación entre la publicación de las Directrices de 1980 y la epidemia de la obesidad. Sin embargo, por sí mismo, esto es una evidencia muy débil, debido al gran número de otras cosas que también cambiado durante ese período de tiempo. Para la hipótesis sea creíble, se necesitan más apoyo.
Predicción 2: Los estadounidenses deberían haber reducido el consumo de grasa en respuesta a las Directrices
Si las Guías Alimentarias nos causó al aumento de peso por que nos sitúa en una dieta baja en grasa, no debe haber la evidencia de que en realidad comenzaron a comer menos grasa en respuesta a las Directrices. Si no es así, la hipótesis no puede ser correcta.
Dos líneas independientes de evidencia sugieren que la ingesta de grasa absoluta no disminuyó después de la publicación de las Directrices ( 5 , 6 ).
Los defensores de la hipótesis invariablemente citan el hecho de que el porcentaje de grasa en la dieta estadounidense se redujo, lo cual es cierto (aunque el cambio era bastante pequeña). La razón por la que el porcentaje cambió no se debe a la ingesta de grasa disminuyó, pero debido a la ingesta de hidratos de carbono aumenta , junto con nuestro consumo total de calorías.
¿Cuenta esto como una dieta baja en grasa?
Como analogía, imagina un hombre llamado Jim, que tiene la obesidad. Jim quiere bajar de peso, por lo que decide comer una dieta baja en carbohidratos. En lugar de reducir su ingesta de carbohidratos, Jim añade grasa a todos sus comidas de manera que el porcentaje de hidratos de carbono en su dieta disminuye. La ingesta de calorías aumenta de Jim de 3.000 a 4.000 calorías por día, y su ingesta de hidratos de carbono absoluta sigue siendo el mismo. Sin embargo, el porcentaje de hidratos de carbono en su dieta disminuye de 45% a 34%. Es Jim en una dieta baja en carbohidratos, y debemos esperar que pierda peso?
Por supuesto que no. Jim no es comer una dieta baja en hidratos de carbono, y tampoco lo han sido los estadounidenses comer una dieta baja en grasas.
3. Las dietas bajas en grasa deben causan aumento de peso
para esta hipótesis es correcta, las dietas bajas en grasa tienen que causar aumento de peso. Mientras que las dietas bajas en grasa como se implementa normalmente no puede ser una herramienta muy eficaz de control de peso, décadas de investigación muestra que causan peso pérdida , no el aumento de peso. Esto es cierto incluso cuando sólo tenemos en cuenta los estudios que no impliquen la restricción calórica deliberada ( 7 , 8 ).
El hecho de que las dietas bajas en grasa causan una menor pérdida de peso que las dietas bajas en carbohidratos sobre el corto y medio plazo no lo hace significan las dietas bajas en grasa hacen que el peso de ganancia . Ambas dietas de adelgazamiento son más que comer tanto como usted desea de todo.
4. Las personas que siguieron las directrices deberían haber ganado más peso que las personas que no lo hicieron
Si las Directrices causó la epidemia de la obesidad, a continuación, las personas que realmente siguieron el consejo debería haber ganado más peso que las personas que no lo hicieron.
Sin embargo, la evidencia muestra precisamente lo opuesto ( 9 ). Aquí está la cita de dinero:
Escaso cumplimiento de las Directrices, en lugar de las propias directrices, es probable responsable de la ganancia de peso observada en la población estadounidense. La adopción de un patrón de alimentación en consonancia con las directrices dietéticas debería facilitar el control del peso de la población si sostenido a largo plazo.
5.
Otros países con pautas dietéticas diferentes no deben tener un problema de obesidad similares
que no voy a hacer un análisis en profundidad de cómo se relacionan las directrices dietéticas nacionales a los cambios en el peso, pero voy a señalar simplemente que las naciones en casi todos los afluentes han ido ganando peso rápidamente en los últimos años, sin tener en cuenta el asesoramiento dietético o falta de ella ( 10 ).
Los EE.UU. es solamente es único en el sentido de que estamos en el borde de ataque de los cambios económicos, la dieta, el estilo de vida, peso y salud que están afectando a todo el mundo del bienestar.
El veredicto
Aunque la dieta baja en grasa no parece estar una bala de plata para nuestro problema de peso nacional, la hipótesis de que las Directrices dietéticas de Estados Unidos causó la epidemia de la obesidad mediante la reducción de la ingesta de grasas nacional tiene más agujeros que un queso suizo en el baguette.
Publicado por Stephan Guyenet en 13:48
http://wholehealthsource.blogspot.com.es/2016/10/did-us-dietary-guidelines-cause-obesity.html?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter
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Did the US Dietary Guidelines Cause the Obesity Epidemic?
A popular argument holds that the US Dietary Guidelines caused our obesity epidemic by advising Americans to reduce fat intake. Does the evidence support this idea, or is it simply a fantasy?
Introduction
Low-fat diets have fallen out of style and are now a favorite punching bag in some corners of the popular media, the Internet, and the scientific literature. And there are reasons for this. As typically implemented, low-fat diets have largely failed to live up to their promise of reducing the risk of obesity, cardiovascular disease, and diabetes. Randomized controlled trials over the last two decades have increasingly supported the position that higher-protein, lower-carbohydrate, and sometimes higher-fat diets promote greater weight loss than low-fat diets over the short- to medium- term.
The truth is that this is a significant medical reversal. Researchers and public health authorities accepted a hypothesis-- and dispensed advice based on it-- to later learn that the hypothesis was not as well supported as they had thought. This is fair to point out.
Yet this idea often gets pushed a step further: by shifting our diets away from fat and toward carbohydrate beginning in 1980, the US Dietary Guidelines actually contributed to the obesity epidemic. This idea has been promoted in several popular books, and most recently, in an editorial published in the Journal of the American Medical Association (1). Here is the relevant quote:
As a result of [US dietary guidelines], dietary fat decreased to near the recommended limit of 30% total energy. But contrary to prediction, total calorie intake increased substantially, the prevalence of obesity tripled, the incidence of type 2 diabetes increased many-fold, and the decades-long decrease in cardiovascular disease plateaued and may reverse, despite greater use of preventive drugs and surgical procedures. However, other changes in diet (such as meals away from home) and lifestyle (such as physical activity level) may have influenced these trends.Recent research suggests that the focus on dietary fat reduction has directly contributed to this growing burden of chronic disease.
As usual, when someone makes a factual statement, they are stating a hypothesis. Whether or not the hypothesis is correct depends on whether its key predictions are supported by compelling evidence. So let's go through some key predictions of this hypothesis and see if the evidence supports them.
Prediction 1: There should be a correlation between the publication of the Dietary Guidelines and the obesity epidemic
The US government has been publishing dietary information for at least 120 years, and the 1980 version wasn't the first to recommend limiting the intake of fatty foods (2). Still, it could be argued that the 1980 version was more strongly worded and more influential of public eating habits.
Americans have been growing fatter for over a century (3), but the trend has accelerated over the past 3-4 decades, and we call this acceleration the "obesity epidemic". This epidemic was first clearly detected by the 1988-1994 NHANES survey. The previous survey was conducted between 1976 and 1980, so we can say that it began sometime between 1980 and 1988 (4).
Roughly speaking, it is true that there's an association between the publication of the 1980 Guidelines and the obesity epidemic. Yet by itself, this is very weak evidence, due to the large number of other things that also changed over that time period. For the hypothesis to be credible, it will need more support.
Prediction 2: Americans should have reduced our fat intake in response to the Guidelines
If the Dietary Guidelines caused us to gain weight by putting us on a low-fat diet, there should be evidence that we actually began eating less fat in response to the Guidelines. If not, the hypothesis cannot be correct.
Two independent lines of evidence suggest that our absolute fat intake did not decline after the publication of the Guidelines (5, 6). Proponents of the hypothesis invariably cite the fact that thepercentage of fat in the US diet declined, which is true (although the change was rather small). The reason the percentage changed is not because our fat intake decreased, but because our carbohydrate intake increased, along with our total calorie intake. Does this count as a low-fat diet?
As an analogy, imagine a man named Jim who has obesity. Jim wants to lose weight, so he decides to eat a low-carbohydrate diet. Rather than reducing his intake of carbohydrate, Jim adds fat to all his meals so that the percentage of carbohydrate in his diet decreases. Jim's calorie intake increases from 3,000 to 4,000 Calories per day, and his absolute carbohydrate intake remains the same. Yet the percentage of carbohydrate in his diet decreases from 45% to 34%. Is Jim on a low-carbohydrate diet, and should we expect him to lose weight?
Of course not. Jim isn't eating a low-carbohydrate diet, and neither have Americans been eating a low-fat diet.
3. Low-fat diets should cause weight gain
For this hypothesis to be correct, low-fat diets have to cause weight gain. While low-fat diets as typically implemented may not be a very effective weight management tool, decades of research shows that they cause weight loss, not weight gain. This is true even when we only consider studies that didn't involve deliberate calorie restriction (7, 8).
The fact that low-fat diets cause less weight loss than low-carbohydrate diets over the short- to medium-term doesn't mean low-fat diets cause weight gain. Both diets are more slimming than eating as much as you want of everything.
4. People who followed the Guidelines should have gained more weight than people who didn't
If the Guidelines caused the obesity epidemic, then the people who actually followed the advice should have gained more weight than the people who didn't. Yet the evidence shows precisely the opposite (9). Here's the money quote:
Poor compliance with the Guidelines, rather than the guidelines themselves, is likely responsible for the weight gain observed in the American population. Adoption of an eating pattern consistent with the Dietary Guidelines should facilitate population weight control if sustained long term.
5. Other countries with dissimilar dietary guidelines should not have a similar obesity problem
I'm not going to do an in-depth analysis of how national dietary guidelines relate to changes in weight, but I'll simply point out that nearly all affluent nations have been gaining weight rapidly in recent years, regardless of dietary advice or lack thereof (10). The US is only unique in the sense that we're on the leading edge of economic, dietary, lifestyle, weight, and health changes that are affecting the entire affluent world.
The verdict
Although the low-fat diet doesn't appear to be a silver bullet for our national weight problem, the hypothesis that US Dietary Guidelines caused the obesity epidemic by reducing our national fat intake has more holes in it than Swiss cheese on baguette.
Posted by Stephan Guyenet at 1:48 PM
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lunes, 17 de agosto de 2015
CARBOHIDRATOS CONTRA GRASAS ¿QUÉ TE ENGORDA MÁS?
Tras el fin del reinado de dietas como la Atkins o la Dukan, cuya fama fue tan potente como efímera, los científicos siguen buceando en una de las obsesiones contemporáneas más recurrentes: la fórmula 'milagrosa' para perder peso.
Pero los poco a poco, los estudios van desmontando algunos mitos: los hidratos de carbono no son siempre enemigos de un cuerpo esbelto y sano.
Los últimos estudios científicos apuntan que las dietas bajas en carbohidratos ayudan a bajar peso más rápidamente, pero son las que restringen las grasas las que permiten reducir más cantidad de tejido adiposo, que es el objetivo último de la dieta.
En un estudio de la Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Reino Unido, publicado por el Daily Mail, se comprobó que las dietas en las que se restringen las grasas ayudan a perder peso de forma más lenta pero saludable.
Los investigadores pusieron a 19 mujeres y hombres con sobrepeso bajo una dieta que restringía los hidratos de carbono y otra baja en grasa, durante la primera y la segunda semana del experimento respectivamente. Además, se aseguraron de que se consumieran las mismas calorías y realizaran los ejercicios idénticos.
Los resultados fueron sorprendentes. En una dieta baja en carbohidratos, los pacientes perdieron más kilos. Sin embargo, en el régimen bajo en grasas, se deshicieron de más tejido adiposo, aunque perdieron menos peso.
Esto podría responder al hecho de que durante la primera dieta perdieron más agua, mientras en la segunda redujeron casi el doble de grasa.
Este estudio podría acabar con el extendido mito de que todas las calorías son iguales y que las dietas que acaban con alimentos como el pan o las patatas (ricos en hidratos de carbono) son más efectivas. Sin embargo, los doctores son conscientes de que los regímenes que más se reflejan en la báscula resultan más motivadores para los pacientes que quieren ver resultados rápidos. Eso sí, no siempre son las más saludables.
http://www.elmundo.es/yodona/2015/08/15/55cdb596ca474156048b4585.html
PROGRAMAS DE EJERCICIO Y DIETAS CONTRA LA DIABETES
MADRID, 23 Jul. (Reuters/EP) - Investigadores norteamericanos han analizado los resultados de los programas sanitarios basados en dieta y programas de ejercicio puede evitar la diabetes en personas con factores de riesgo, además esta estrategia también ayuda a reducir el coste económico asociado a esta enfermedad.
El estudio fue encargado por el Equipo de Trabajo de Servicios a la Comunidad, un grupo independiente, no remunerado de expertos en salud y prevención públicas que ...
Leer mas: http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-programas-ejercicio-dieta-contra-diabetes-20150723072334.html
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sábado, 23 de mayo de 2015
domingo, 19 de abril de 2015
LA DIETA VEGETARIANA PARA DEPORTISTAS
Energía
Los vegetarianos suelen comer dietas más bajas en grasa, al eliminar las grasas saturadas de las carnes, por lo que toman menos calorías que los omnívoros. Algunos deportistas vegetarianos suelen tener problemas para mantener el peso, pero son los menos. La mayoría obtiene suficientes calorías de los vegetales ricos en carbohidratos (patatas, zanahorias, calabaza, cebollas, etc.) semillas (pasta, arroz, quinoa, maíz, etc.) aceites vegetales (oliva, maíz, girasol) y frutos secos (avellanas, nueces, almendras, etc.) ricos en grasas sanas.
Carbohidratos
Los carbohidratos constituyen entre el 60 y el 65% de la dieta de los seres humanos. Los vegetarianos suelen tomar una gran proporción de carbohidratos complejos al tomar pasta, arroz, patatas, panes, galletas, verduras, etc. por lo que mantienen unas buenas reservas de glucógeno en los músculos y suelen responder bien a los deportes de resistencia.
Fibra
La fibra se encuentra en los alimentos vegetales en forma de pectina, mucílago, celulosa, hemicelulosa o lignina, por lo que las personas vegetarianas aseguran un buen aporte de esta sustancia, siempre que tomen suficientes alimentos crudos o poco procesados. El consumo de fibra evita problemas de estreñimiento al favorecer el movimiento intestinal, de obesidad por su efecto saciante, reduce el riesgo de caries y parece prevenir algunos tipos de tumores de colon, al reducir el tiempo de exposición de las células digestivas a los carcinógenos y eliminarlos por las heces rápidamente.
Grasas sanas y grasas no sanas
Al no tomar alimentos animales, se eliminan las grasas saturadas y el colesterol de las carnes, implicados en la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Recuerda que los huevos y lácteos, también contienen grasas saturadas y colesterol, por lo que debes tomarlos con moderación. La dieta vegetariana tiene la ventaja de que es muy rica en las grasas más sanas de tipo mono y poli insaturadas, que se encuentran en aguacates, frutos secos, aceite de oliva, girasol, etc. Estos ácidos grasos aumentan los niveles de colesterol HDL (bueno) y son fuente de ácidos grasos esenciales (omega-3 y omega-6) Los vegetarianos que alguna vez toman pescados, ganan en ácidos grasos omega-3, protectores cardiovasculares que retrasan el envejecimiento celular. Si no comes peces, puedes encontrar grasas omega-3 en alimentos vegetales como semillas de lino y pipas de calabaza. Los omega-6 aparecen en las semillas y frutos secos como las nueces.
Proteínas DEPO
Es un error muy común, pensar que las proteínas sólo se encuentran en los filetes. Los alimentos no son sólo grasas, o carbohidratos o proteínas, son un conjunto de todos ellos en mayor o menor proporción. Las carnes, pescados, huevos o lácteos presentan todos los aminoácidos esenciales frente a los alimentos vegetales que pueden carecer de alguno de ellos y tener todos los demás, pero los vegetales también tienen proteínas, aunque no contengan todos los aminoácidos esenciales en la proporción justa, hay que insistir en ello. Los ovo-lacto-vegetarianos (OLV) toman leche y huevos, por lo que toman proteínas "completas".
Los vegetarianos más estrictos deben planificar el menú con más atención; el truco para conseguir todos los aminoácidos esenciales en una comida, en combinar alimentos vegetales para suplir las carencias de aminoácidos de cada uno. Basta mezclar en cada comida semillas con frutos secos, legumbres, cereales, y variar cada día. El ejemplo clásico son las judías pintas (legumbres) con arroz (cereal), pero también están las tortitas de maíz (cereal) con frijoles (legumbres), la pasta (cereal) al pesto (piñones) hummus (garbanzos) con pan de pita o platos dulces como muesli (cereales) con frutos secos, avena con almendras o pan de nueces.
Tampoco debe faltar soja y derivados cada día, es la legumbre más completa desde el punto de vista de aminoácidos.
En general, la mayoría de las dietas de los países occidentales superan el número de proteínas recomendadas, incluso las dietas vegetarianas, por lo que no suele haber deficiencias de proteínas cuando se sigue una alimentación variada cada día.
Por ejemplo, un atleta de resistencia vegano con 70 kg de peso necesita 84 g de proteína al día. Consigue suficientes proteínas con dos tazas de vegetales, 2 tazas y media de arroz o pasta integral, dos tazas de judías, 8 rebanadas de pan integral, 10 nueces.
Si es ovo-lacto basta una taza de leche y una loncha de queso para conseguir suficiente proteína cada día.
Hierro
El hierro vegetal no es tan fácil de asimilar por lo que los atletas vegetarianos tienen niveles más bajos de ferritina (la reserva de hierro) y pueden ser más susceptibles a la anemia ferropénica, especialmente los deportistas de resistencia y las mujeres (por la menstruación) Además, algunas verduras que contienen hierro también presentan ácido oxálico, que reduce la absorción de hierro por lo que se deben tomar hervidas para mejorar la absorción. Los panes integrales se deben tomar de levadura madre, porque la fermentación reduce el contenido de ácido fítico, otro inhibidor del hierro. Se ha visto una curiosa adaptación en los vegetarianos, el riesgo de anemia ferropénica es mayor durante el primer año de dieta vegetariana, después se producen adaptaciones y se absorbe mayor cantidad de hierro vegetal en respuesta a la demanda, equilibrándose los niveles de este mineral. Los alimentos más ricos en hierro vegetal son legumbres, frutas secas, cereales enteros, chocolate, frutas secas, algas, etc. Recuerda que la vitamina C ayuda a la absorción del hierro y acompaña las comidas con alimentos ricos en vitamina C (cítricos, fresas, kiwi, pimientos, etc.) Y elimina los inhibidores como los fitatos, el té y el café si te han diagnosticado anemia ferropénica.
Zinc
Ocurre lo mismo que con el hierro, el que contienen los alimentos vegetales no es biodisponible y aparecen niveles más bajos de zinc en el plasma sanguíneo. Sin embargo, no se observan síntomas de deficiencias en los vegetarianos. Los alimentos vegetales ricos en zinc son los huevos, legumbres, cereales enteros.
Calcio
Independientemente de que se tomen o no lácteos, los vegetarianos no suelen presentar osteoporosis o fragilidad en los huesos ni caries. Al eliminar las proteínas de la carne, el calcio se retiene mejor y se produce menos excreción, de a pesar de que el calcio de los vegetales se absorbe peor que el de origen animal. Hay que tener en cuenta que algunos elementos vegetales reducen la absorción del calcio, como la fibra insoluble de los cereales, los taninos del té y el ácido oxálico de las espinacas. Sin embargo, las legumbres, especialmente la soja, contienen fitoestrógenos tipo isoflavonas que son capaces de inhibir la reabsorción ósea y promover la formación del hueso, evitando la fragilidad que aparece en las mujeres menopáusicas. Los vegetales más ricos en calcio como la soja, garbanzos, brécol, higos secos, tofu, cebollas, verduras de hoja verde, sésamo, almendras, etc.
Vitamina B12
Sólo aparece en los alimentos animales. La vitamina Bqe está implicada en la regeneración de los glóbulos rojos, de la médula ósea, en la síntesis de ADN y en el funcionamiento del sistema nervioso. La falta de esta vitamina ocasiona un tipo de anemia y desórdenes nerviosos. No se observan carencias si se toman lácteos y huevos pero es muy importante tomar suplementos si se sigue una dieta vegetariana estricta, porque su carencia puede llevar a un tipo de anemia y desórdenes neuromusculares. Algunos estudios han encontrado que los vegetarianos estrictos no tienen deficiencia, es un misterio que puede explicarse por la presencia de vitamina B12 en la superficie de verduras biológicas frescas (por síntesis de hongos o bacterias), o porque aparezca en otros alimentos como espirulina, setas, en el miso de soja (por fermentación bacteriana) y levadura de cerveza cultivada en medio B12.
Antioxidantes
La sustancia de moda en una sociedad que cada vez quiere parecer más joven, son los antioxidantes, sustancias que protegen a las células del estrés oxidativo y del daño producido por los temidos radicales libres que puede provocar enfermedades, acelerar el envejecimiento o algunos tumores. En realidad, los antioxidantes no son más que vitaminas y minerales como el zinc, selenio, betacarotenos, vitaminas C y E, coenzima Q10, o enzimas (SOD, GP, etc.) y como ya te imaginas, los vegetales son muy ricos en todas estas sustancias defensoras.
Fitonutrientes
Los vegetales son ricos en sustancias con propiedades medicinales que no deben faltar en la dieta del siglo XXI. Nombres como flavonoides, fenoles o indoles, empiezan a ser popularizados en las conversaciones y sólo aparecen en los vegetales. Los más estudiados son las catequinas del té, las isoflavonas de la soja, el licopeno del tomate, las antocianinas de las bayas, el resveratrol de las uvas, los indoles del brecol o los alginatos de las algas, entre otros. Todos ellos están demostrando sus virtudes como protectores de enfermedades en laboratorio.
http://www.sportlife.es/adelgazar/articulo/dieta-vegetariana-para-deportistas
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sábado, 13 de diciembre de 2014
LA DIETA QUE REDUCE EL COLESTEROL "MALO"
El pescado azul, como el salmón, es rico en omega-3, un ácido graso, que protege la salud cardiovascular. Si las carnes rojas, los embutidos, la mantequilla, la bollería y las salsas industriales son la estrella de su dieta, no tarde mucho en hacerse un análisis de sangre para comprobar su nivel de colesterol. Puede que esta alimentación rica en grasas saturadas y trans, tan poco equilibrada, no le haya hecho engordar (los hay con esa suerte), pero contribuyen a aumentar el colesterol en sangre.
Cuando se supera la cantidad necesaria para nuestro organismo, se va depositando en las paredes de las arterias provocando una progresiva obstrucción, que aumenta el riesgo de sufrir un infarto de corazón o un accidente cerebral. «El colesterol alto, junto con la hipertensión y el tabaco son los tres principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular», advierte el doctor Leandro Plaza, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC).
El colesterol es una sustancia grasa natural necesaria para el normal funcionamiento del organismo, pero en su justa medida. Lo que se conoce popularmente como colesterol «malo» (LDL), el que se desposita en la pared de las arterias y forma las placas de ateroma, debe estar por debajo de los 100 mg/dl; y el «bueno» (HDL), que transporta el exceso de colesterol de nuevo al hígado para que sea destruido, por encima de los 35mg/dl en el caso de los hombres y de los 40 mg/dl en las mujeres.
Lo normal es no sobrepasar los 200 mg/dl de colesterol total (la suma de los dos tipos). Actualmente, uno de cada dos adultos en España lo tiene por encima de los niveles totales recomendados. «El hígado fabrica el 80% de nuestro colesterol y el 20% lo ingerimos a través de los alimentos», explica el doctor Plaza. Por eso, la primera intervención cuando nos comunican que lo tenemos alto es un cambio en la dieta. «Se da un periodo de prueba de dos o tres meses con una alimentación muy estricta, libre de grasas saturadas. Si a pesar de esto, sigue elevado, se pasa a los fármacos», apunta el presidente de la FEC.
Para controlar el colesterol malo a través de la alimentación «hay que potenciar en la dieta las frutas, verduras, pescados azules, legumbres, carnes magras y los frutos secos, en especial las nueces por su alto contenido en omega 3», enumera Lina Robles, dietista-nutricionista del Hospital Sanitas La Zarzuela.
Con el objetivo de reducir al máximo la ingesta de grasas, la experta recomienda optar por los lácteos desnatados o semidesnatados, utilizar aceite de oliva en la cocina y beber agua, evitando el alcohol de alta graduación y las bebidas azucaradas.
Alimentos enriquecidos
En el supermercado, además, encontramos lácteos enriquecidos en omega 3 (ácidos grasos asociados con la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares) o con esteroles vegetales (presentes también en frutas y verduras, pero no en cantidad suficiente) que ayudan, pero no son la panacea. «Para que haga efecto, el producto debe contener 1,6 gramos de esteroles vegetales, debemos ser constantes, y acompañarlo de dieta y ejercicio», afirma Robles. «Que nadie piense que por tomar solo esteroles va a conseguir bajar el colesterol», enfatiza el doctor Plaza.
Lo que se debe evitar en caso de tenerlo alto, y limitar, aunque estemos bien, son las grasas saturadas y los azúcares añadidos. «Hay que tener cuidado con quesos y embutidos grasos, eliminar la bollería industrial, las carnes grasas, las mantequillas, salsas comerciales, los precocinados, el alcohol de alta graduación, las bebidas azucaradas y los aperitivos salados», aconseja la nutricionista.
En cuanto a la forma de cocinar, lo aconsejable es preparar los alimentos al horno, a la plancha, a la parrilla, al microondas, asados o al vapor.
«El colesterol alto puede ser hereditario»
Si el colesterol no baja con el cambio de dieta, puede que la persona tenga hipercolesterolemia familiar, una enfermedad hereditaria que provoca niveles de colesterol perjudicial muy elevados desde el nacimiento. «Pueden duplicar o hasta triplicar las cifras consideradas normales», explica el doctor José Ramón González-Juanatey, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Aunque es de difícil diagnóstico (sólo el 20% de los portadores están correctamente diagnosticados y tratados) existen síntomas que pueden alertar de su presencia (colesterol total mayor de 300 mg/dl, hipercolesterolemia en familiares de primer grado o infarto de miocardio en edades tempranas). «Si la detección y el tratamiento se realizan precozmente se evitará la carga de enfermedad coronaria y estas personas pueden tener una esperanza de vida similar a la de la población general», afirma el presidente de la SEC.
http://www.abc.es/salud/noticias/20140302/abci-dieta-colesterol-reducir-201403020351.html
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lunes, 9 de junio de 2014
CUANDO LOS CIMIENTOS DE LA NUTRICIÓN SE TAMBALEAN
La "Dieta Equilibrada" y la "Pirámide alimentaria" han sido los estandartes de la divulgación en Dietética en Nutrición en estos años. ¿Pero cómo ha sido la transmisión de estos conocimientos? ¿Realmente una "dieta equilibrada" es sinónimo de "dieta saludable"? ¿Es la famosa pirámide alimentaria una guía alimentaria actualizada y bien interpretada?
"Hay que comer de todo un poco."
Es una frase que pretende resumir una pauta de variedad en nuestra dieta, pero que quizá no es la más adecuada para transmitir lo que realmente se quiere. Comer un poco de embutido, un poco de bollería, un chupito, una copita, un café bombón, una onza de chocolate, unas chucherías... puede estar justificado.
Al igual que el "por una vez cada x no pasa nada". Y ciertamente es verdad, una dieta no debe ser prohibitiva, el problema es cuando las sentencias divulgativas como es este ejemplo, se convierten en escudos para justificar los malos hábitos de las personas.
Lo mismo ha sucedido con la idea de Dieta Equilibrada, un concepto muy bien intencionado pero con puesta en práctica muy deficiente.
Aún hoy en las facultades se sigue haciendo hincapié en que una dieta equilibrada es aquellas que cumple unas proporciones de macronutrientes fijas, relegando a un segundo plano el aspecto cualitativo. Probablemente, toda esta realidad está suscitada porque la docencia sigue sin tener una presencia importante de dietistas-nutricionistas que puedan canalizar sus conocimientos hacia el alumnado.
Quizás es importante para entender bien el resto de la entrada, aclarar que una dieta equilibrada no es necesariamente una dieta saludable, para ello recomiendo el visionado de este vídeo:
Tenemos que reconocerlo, se ha hecho mal, la culpa debe ser compartida, desde cómo se ha interpretado el mensaje, a cómo se ha emitido; sin olvidar que el medio no siempre era el más adecuado. Esto ha hecho que parte de la comunidad de dietistas-nutricionistas que viven la práctica, y que están más actualizados que la teoría que se enseña, intenten a marchas forzadas renovar unas pautas que hoy en día se están quedando obsoletas.
Este trabajo no se está llevando a cabo desde sociedades científicas, tampoco desde el Ministerio ni obviamente desde la industria alimentaria, que parece contenta con el actual modelo (y es que las compañías de cereales y bebidas disfrutan de manera pasiva de su posición privilegiada en esta guía alimentaria jerárquica):
Pirámide alimentaria
Han tenido que ser profesionales a título particular los que han sacado a debate estas cuestiones. ¿Es correcto el modelo jerárquico de la pirámide? ¿Es de verdad adecuado que los cereales refinados, de desayuno, o la pasta estén en la base? ¿No deberían ocupar esa posición las verduras, frutas y hortalizas? ¿No se trasmite un mensaje erróneo con el consumo del alcohol? ¿Hemos recomendado el alcohol por encima de nuestras posibilidades?
Estas son las preguntas que sacan a colación un grupo de profesionales del ámbito de la nutrición, en especial dietistas-nutricionistas en el siguiente debate público. Bajo la iniciativa Dietética sin Patrocinadores:
¿Qué opinan ustedes? ¿Creen que estos conceptos siguen arraigados en la sociedad? ¿O que poco a poco la práctica se actualiza con la nuevas pruebas científicas?
http://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/48/posts/cuando-los-cimientos-de-la-nutricin-se-tambalean-12147
MADRES DIETÉTICAMENTE INEPTAS (POR SER SUAVE) Y VICTIMAS DE LA PULI
Me refiero a ese tipo de madres que el otro día ponía de relieve una comentarista (“Una”) en esta entrada a colación de la educación nutricional que transmitimos a nuestros hijos a propósito del Día Nacional de la Nutrición 2014. Te lo copio-pego para que veas la simpleza y juzgues por ti mismo/a
Hace un par de semanas una amiguita de mi hija (7 años) me decía, mientras se estaba comiendo una manzana para merendar, “es que mi madre me ha puesto a dieta porque tenemos una comunión”.
Ayer se metió entre pecho y espalda para merendar un bocata y un croasan.
A mi entender, con el bocata, era suficiente. Pero lo que más me impactó es… ¿cómo puede decirle su madre que la pone a dieta para que quepa en la ropa porque tenían una comunión y nada más pasar, otra vez a comer guarradas?
Es de locos y de poco sentido común…
“Mi madre me ha puesto a dieta porque tenemos una comunión”… Ya ves con 7 años. ¿Pero qué clase de madre es esa? ¿Qué valores le está transmitiendo a la niña en cuestión… es más, incluso a las amigas de su hija…? Por favor, un poquito de respeto… de seriedad… de responsabilidad… de sentido común, tal y como decía “Una”.
Luego no me extraña que pase lo que pasa, y conste que no hace falta ser madre para debutar con estas estupideces, probablemente esa niña, antes de ser madre y si la estupidez generacional no ha calado en ella (Dios no lo quiera) se ponga a hacer de las suyas por su cuenta… a dar ejemplo. Y además contará con todo el tonto-arsenal que aquellas empresas con pocos escrúpulos pongan a su disposición para invitarle, empujarle y animarle a seguir haciendo estupideces dietéticas. Empresas que se publicitan en medios acríticos con estas circunstancias.
Quieres ejemplos. Allá van dos (solo dos, por no aburrir más que nada)
Bikini PompadourAquí tienes la gloriosa publicidad de temporada (bikini) que se ha marcado Pompadour.
Un coctel de infusiones sin pies ni cabeza en cuanto a sus pretenciosas e inútiles alegaciones: eliminar toxinas –ya ves- eliminar líquidos y mantener la línea. ¿Esto que no hace lo que dice que hace no debería ser catalogado de fraude? Desde mi punto de vista contraviene, tanto la legislación correspondiente al alimento como la de publicidad. Pero bueno, nada nuevo bajo el sol o que no conozcamos. La cosa en este caso tiene algo más de miga (y aprovecho para relacionarlo con el tema que nos ocupa)
La foto de la izquierda está tomada de la publi que este fin de semana pasado podíamos encontrar entre las páginas de un suplemento, pero no cualquiera, es “Mujer hoy”, un suplemento que se define como “Revista especializada en el público femenino”… Menuda especialización. En lo que se refiere a su publicidad podría mostrar un poco más de delicadeza en vez de apretar los imaginarios, anacrónicos y sexistas golletes de la discriminación sexual en base a los estereotipos de la imagen femenina y demás. Y no, no es una excepción, no hace mucho pudimos ver esta otra publicidad en el mismo suplemento, esta vez a cargo de Lipograsil -ya ves, otra vez- En esta ocasión, además, con un tinte sexista muy feo.
Dieta lipograsil
No sé, me parece que una revista verdaderamente preocupada de las mujeres debería criticar estas cuestiones, su contenido y como son tratadas, antes que dar pábulo a:
1) Productos milagro y;
2) el machismo más retrógrado (disfrazado de feminismo) en relación a hacer, aun más si cabe, a las mujeres esclavas de su imagen (y con chorradas).
Con la forma de permitir este tipo de publicidades, con lo presentes que están y con la presión que hacen, no me extraña que cuando llegue el momento esas niñas de 7 años, ya creciditas, reaccionen como estas mujeres en este otro anuncio, esta vez a cargo de Bimanan… ignominioso.
Pero soy yo que tengo la mente muy sucia o a juzgar por lo que se ve en este anuncio estas mujeres… ¿están o no como… muy bien? ¿Acaso necesitan adelgazar? ¿No sería más recomendable que hicieran lo contrario?
En fin.
Señores de las empresas en cuestión, señores publicitarios, señores de los medios (prensa, tv, etc.) y madres dietéticamente ineptas… algún día alguien, quien corresponda, les llamará al orden. Espero que sea temprano. Lo que están haciendo por la salud (física y mental) de la población, femenina en este caso, no tiene nombre. Yo os repudio.
Firmado: el padre de dos niñas de 5 y 9 años.
http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/2014/06/04/madres-dieteticamente-ineptas-por-ser-suave-y-victimas-de-la-publi/
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martes, 20 de mayo de 2014
DIETAS MILAGRO Y CUENTOS DE HADAS:PARECIDOS RAZONABLES
Las fórmulas mágicas para adelgazar cautivan a millones de personas. Como los cuentos infantiles, tienen el enorme poder de ilusionar. Entusiasman, maravillan. Ofrecen finales felices, cambios inmediatos y conquistas duraderas. Las dietas milagro son cuentos también. Se dirigen a un público adulto, pero ávido de magia y crédulo, como los niños. Operan sobre el resorte de la fantasía, la imaginación y el deseo, y es allí donde le ganan el pulso a los datos, las investigaciones científicas o las recomendaciones nutricionales que se apoyan en el rigor. ¿Qué otras similitudes existen entre unas tramas y otras? El siguiente artículo analiza las numerosas semejanzas entre las dietas milagrosas y los cuentos de hadas.
Dietas milagrosas: magia y fantasía que cautiva
¿Por qué triunfan las dietas milagrosas? ¿Cuál es el secreto de su éxito?
Por alguna razón, millones de personas caen en ellas cada año, las siguen a rajatabla y obedecen sus consejos. Incluso quienes han leído sobre sus riesgos y saben que están desaconsejadas acaban probándolas alguna vez. "No pierdo nada por intentarlo", pensarán, aunque en el fondo sepan -o intuyan- que están poniendo en riesgo su salud y haciéndole daño al bolsillo. ¿Qué provoca que una dieta milagrosa obnubile a tanta gente? Su parecido con los cuentos infantiles podría explicar esta fascinación. La mayor parte de los adultos saben que no hay varitas mágicas; sin embargo, el resto del relato es tan real, tan verosímil, que cuando menos, despierta al dragón de la duda.
"Había una vez una inocente niña llamada Willendorf, que se perdió en un bosque.
Pese a que estaba hambrienta, no se atrevía a comer las manzanas de los árboles, ya que su madrastra le había dicho que la fruta contenía mucho azúcar. Pasó cerca de una casita de chocolate, de la que sí comió hasta hartarse, pues en aquellos días un trovador de su pueblo entonaba el siguiente verso: 'estudio confirma que el chocolate no engorda'. Sin embargo, Willendorf, tras meses sin moverse de la casa y sin dejar de comer tejas de chocolate, engordó y engordó hasta enfermar. Entonces se dijo: 'Será cosa de la genética, buscaré un hada para solucionarlo'. Pero, cuando se disponía a buscarla, un mezquino brujo, disfrazado de médico, se cruzó en su camino y le susurró: 'Si me sigues, te enseñaré una pócima con la que perderás peso rápidamente, para siempre y sin esfuerzo'.
Y Willendorf le siguió". Este modesto relato sirve para darse cuenta de que los cuentos de hadas y las dietas milagro tienen muchas cosas en común.
Las manzanas siempre están envenenadas
La madrastra de Willendorf le hace creer que comer manzanas engorda. Y es que quizá la manía que tienen tantos falsos gurús de clasificar las frutas dentro de los alimentos a limitar o a "disociar" venga de relatos como el de Adán y Eva -o de las muchas versiones del cuento de Blancanieves, en el que un mordisco a una manzana envenenada basta para mandarla al otro barrio-. Sea como fuere, el consenso español de prevención y tratamiento de la obesidad no da la razón a la madrastra de nuestro cuento, al afirmar que la prevención dietética del aumento de peso sí puede modularse mediante dietas con un alto contenido de fruta y hortalizas. Es un mito que las frutas engordan.
No todos los personajes que parecen buenos lo son
En el relato anterior, un trovador (que no un experto en dietética) da un consejo nutricional sin base científica a nuestra frágil Willendorf. Además, el malvado brujo se disfraza de médico para embaucarla y endosarle una dieta milagro. Nada distinto a lo que sucede en muchos cuentos infantiles. Así, el "honrado Juan" en el cuento de Pinocho, no es más que un zorro infame que quiere sacar dinero a costa del muñeco de madera; la ancianita que ofrece una manzana a Blancanieves es en realidad la malvada madrastra; la blanca pata que asoma por debajo de la puerta de la casa de las 7 cabritas no es la de mamá cabra, sino la del lobo que se la ha teñido de blanco con harina, etc.
En el terreno de las dietas, de hecho, es tan alta la posibilidad de que nos engañen, que la legislación española prohíbe los testimonios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo de cualquier método con pretendida finalidad sanitaria.
Pócimas y hechizos dietéticos: soluciones al instante
Si creemos en los hechizos, damos pie a la existencia de hechiceros. Creer que existe un método que nos permite perder peso de forma rápida y sin esfuerzo nos conduce, tarde o temprano, a caer en la trampa de un malvado brujo como el del relato que encabeza este texto.
El la película 'La Sirenita', Ariel entrega su voz a la bruja Úrsula con tal de que le dé una oportunidad de conquistar a su amado príncipe. Sirve de ejemplo para entender que el precio que hay que pagar por seguir una dieta milagro (como el efecto yoyó) siempre es muy elevado, si lo comparamos con los beneficios que obtenemos. Las pócimas mágicas no existen. Los alimentos quemagrasas tampoco.
La solución siempre está fuera, no dentro
Las personas con un locus de control interno (la palabra latina "locus" significa "lugar") piensan que lo relacionado con su salud tiene que ver, en mayor o menor medida, con sus propias acciones o decisiones, es decir, en el "interior". Valoran su propia responsabilidad e intentan mejorar sus habilidades y conocimientos. Sin embargo, las personas con un locus de control externo, delegan el control de su salud y piensan que esta depende de profesionales sanitarios, de otras personas o del azar.
En nuestro relato, Willendorf dice para sí: "Será cosa de la genética, buscaré un hada para solucionarlo". Y no cae en la cuenta de que la ausencia de fruta unida al sedentarismo y al exceso de calorías están, en gran medida, en la base de su aumento de peso.
En varios cuentos sucede algo similar. Es el acaudalado príncipe el que debe rescatar, con un beso, a la bella durmiente, que espera aletargada. La Cenicienta, en vez de huir o de enfrentarse a su madrastra y a sus hermanastras, canta a la espera de que otro príncipe la saque de sus penurias. Muchas personas están hoy a la espera de un milagro "quemagrasas", cuando ese milagro tiene otros apellidos, tales como "esfuerzo", "constancia", "estilo de vida" y, por supuesto, "asesoramiento sanitario".
Finales felices que duran para siempre
De igual manera que rasurarse con una maquinilla de afeitar no es quitarse los pelos para siempre, perder peso en poco tiempo no significa que la pérdida se vaya a mantener en el tiempo. Cuando alguien nos dice que ha perdido peso, como cuando leemos que "comieron perdices", debemos preguntarnos si estamos ante el "final feliz" o si pasa algo más después. ¿Seguro que Bella vivirá feliz con Bestia, ahora que se ha convertido en un príncipe? ¿Cómo organizan la casa Cenicienta y su amado, ahora que viven bajo el mismo techo? ¿La ex bella durmiente podría tener problemas de insomnio? ¿No será poco nutritivo comer perdices a diario?
Ironías aparte, es importante tener en cuenta que mantener el peso corporal, como el amor, es una mezcla delicada de compromiso, renuncias, placeres y esfuerzos.
Las relaciones de pareja reales implican una construcción constante, convicción y un papel activo de ambas partes. Mantener un peso saludable requiere constancia y un estilo de vida también saludable y activo, donde la dieta sea fuente de placer, en lugar de sufrimiento. Los "para siempre y sin esfuerzos" pertenecen al terreno de la magia y de la fantasía, no de la realidad. Los cuentos de hadas competen a la imaginación y están bien para soñar, pero no están indicados para tomar decisiones serias sobre la salud. Por eso los encontramos en la estantería de "ficción infantil", y no en las bibliotecas especializadas en literatura científica.
http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/curiosidades/2014/05/20/219940.php¿
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¿ES MI DIETA BAJA EN HIDRATOS DE CARBONO?
Desde el punto de vista de quien haga o quien responda a esa pregunta, obtendremos diferentes respuestas.
Pongamos el caso de un zampabollos (persona obesa que no puede vivir sin pan o sus derivados) para quien una dieta que contenga mayor cantidad de verduras y frutas puede considerarse baja en hidratos desde el momento en que le digamos que pasamos de largo de los cereales del desayuno y que tampoco comemos galletas María. Esa persona quizás llegue a considerar que tu dieta no es sana….
Y es muy probable que esa persona considere, por lo tanto, que su dieta es sana, equilibrada y variada, a pesar que se pase el día comiendo pan, galletas, empanadas y pasta, es decir el mismo ingrediente en distintas formas:
TRIGO.
Una dieta occidental típica contiene alrededor de 300 gramos de hidratos de carbono por día. Es una dieta muy alta en hidratos de carbono. La única manera posible de consumir 300 gramos de hidratos de carbono al día es tomándolos en forma de almidón y dulces, ambas formas son la misma cosa una vez tu cuerpo las ha digerido:
AZÚCAR
¿Crees que no es una dieta sana? Pues los estudios y autoridades dicen lo contrario.
Un estudio publicado en New England Journal of Medicine sentenciaba que la dieta mediterránea o la baja en hidratos son alternativas efectivas y seguras para la pérdida y mantenimiendo de peso que además conllevan mayores ventajas metabólicas que la dieta baja en grasas.
A una de esas ventajas metabólicas hacen referencia la ADA (Asociación Americana de Diabetes) , la Asociación Norteamericana para el Estudio de la Obesidad y la Sociedad Americana de Nutrición Clínica cuando hicieron la siguiente declaración conjunta en un estudio del año 2004 en la revista Diabetes Care:
” El control del azúcar en la sangre es mejor con una dieta baja en hidratos de carbono que con una dieta baja en grasas en sujetos con diabetes tipo 2. “
Desde mi punto de vista, en nuestra sociedad actual hay una gran confusión cuando se habla de hidratos de carbono.
Debida en parte a la pirámide que nos han vendido desde estamentos gubernamentales de Estados Unidos (nosotros solo copiamos) y en parte a que cerca del 90% de alimentos que podemos comprar en un supermercado son hidratos de carbono.
Un claro ejemplo es la leche, cuando se consume entera se puede considerar un alimento graso (49% de grasas) pero sus formas semi o desnatada son alimentos ricos en hidratos de carbono (39%-53%)
Demos las gracias a las recomendaciones dietéticas bajas en grasas que aún se promueven..
Es irónico pensar que nutricionalmente hablando es imprescindible la ingesta de: vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales (proteínas) y ácidos grasos esenciales (grasas) pero que no existe un hidrato de carbono que pueda considerarse esencial o imprescindible.
Se puede decir que la dieta occidental típica rebosa de sustancias que no necesitas.
Y yo puedo decirte:
no es una dieta baja en hidratos
Mi dieta no es baja en hidratos, la tuya es muy alta en hidratos de carbono.
En mi dieta los hidratos de carbono me aportan: agua, fibra, vitaminas y minerales
En tu dieta la calidad nutritiva no importa y lo que consumes en mayor medida son calorías vacías.
¿Y te atreves a decir que mi dieta no es sana?
Tendrías la razón si no comiese: alcachofa, rúcula, espárragos, aguacate, coco, remolacha, arándanos, pimientos, coliflor, brócoli, col, coles de Bruselas, repollo, berza, zanahorias, coliflor, apio, acelgas, bayas, teff, cebollino, okra, pepino, diente de león, berenjena, endibia, escarola, ajo, ajetes, col rizada, hojas de amaranto, trigo sarraceno, puerros, amaranto, quinoa, setas, canihua, cebolla, perejil, pimientos, calabaza, lechuga, chucrut, chalota, guisantes, romesco, espinacas, calabacín, tomate, nabo, nabiza….
Más información:
Dietary Intervention Randomized Controlled Trial (DIRECT) Group. “Weight Loss with a Low-Carbohydrate, Mediterranean, or Low-Fat Diet.” N Engl J Med 359(3) (2008): 229–41; erratum in: N Engl J Med 361(27) (2009): 2681; PubMed PMID: 18635428.
“Weight Management through Lifestyle Modification for the Prevention and Management of Type 2 Diabetes: Rationale and Strategies: A Statement of the American Diabetes Association, the North American Association for the Study of Obesity, and the American Society for Clinical Nutrition.” Diabetes Care 27(8) (2004): 2067–73; review; PubMed PMID:15277443
http://megustaestarbien.com/2014/05/19/es-mi-dieta-baja-en-hidratos-o-es-la-tuya-demasiado-alta/
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