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sábado, 17 de febrero de 2018

AGRUPAR A LOS ALUMNOS EN CLASE O POR EDADES ES ANTIGUO


AGRUPAR A LOS ALUMNOS EN CLASES O POR EDADES ES ANTIGUO
El norteamericano MARC PRENSKY es fundador y director ejecutivo de Games2train -compañía de aprendizaje basado en el juego- y fundador de The Digital Multiplier -organización dedicada a eliminar o paliar la brecha digital que subyace hoy en la enseñanza y en el aprendizaje en todo el mundo-. Es un extraordinario orador y conferenciante, escritor, consultor y diseñador de juegos de aprendizaje, muchos de los cuales ya se utilizan en el mundo de la educación.
Prensky comenta en una entrevista realizada por Pilar Álvarez para el portal El País (España) que los padres de familia que siempre han tenido la misma educación quieren que sus hijos sigan en la misma línea, pero mejorada. Pero eso no va a ayudar a sus hijos en el futuro, de hecho les va a perjudicar. Necesitan empezar a entender que el mundo en el que viven sus hijos y en el que van a vivir es muy diferente. Tenemos que educar a los padres. Las cosas están cambiando muy rápido. En 20 años el mundo será muy diferente. Ya no servirá más que los alumnos sean buenos en matemáticas, lengua o sociales.
Compartimos la siguiente entrevista con motivos educativos – pastorales, esperamos que sea de reflexión para profesores y padres de familia.
“No necesitamos exámenes ni asignaturas”
Este divulgador educativo de Nueva York, pionero en hablar de nativos digitales, predica a sus 70 años un cambio radical en las escuelas
“Los padres dicen a los profesores: ‘No experimenten con mis hijos’ y lo impensable es justo no experimentar”. El neoyorquino Marc Prensky, afamado orador y consultor de innovación educativa, lleva décadas intentando darle la vuelta a la escuela. A sus 70 años, ha dado conferencias en más de 40 países y tiene siete libros publicados, además de un centenar de artículos. Quizá el más famoso es en el que acuñó los términos “nativo digital” e “inmigrante digital” allá por 2001.
Es un gran defensor del aprendizaje basado en proyectos, un modelo que pone a los chicos a experimentar en el aula como si estuvieran en el mundo real, al margen de las asignaturas o las clases divididas en horas. Prensky ha participado este martes en Madrid en el foro Imaginando el futuro de la Educación, organizada por la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (WISE, por sus siglas en inglés) y el Banco Santander.
Pregunta. Si pudiera partir de cero, ¿cómo construiría un colegio?
Respuesta. No necesitamos clases porque agrupar a los niños en esos grupos artificiales es antiguo. Lo es incluso agruparlos por edades porque siempre tienen capacidades diferentes. Necesitamos espacios donde puedan hacer proyectos, trabajar juntos, colaborar, con los profesores dando vueltas alrededor y entrenándoles. Cada vez más escuelas están cambiando, ves miles de ejemplos por todo el mundo.
Pide usted que se experimente con los alumnos en las escuelas, pero eso es difícil de entender para las familias.
Los padres que siempre han tenido la misma educación quieren que sus hijos sigan en la misma línea, pero mejorada. Pero eso no va a ayudar a sus hijos en el futuro, de hecho les va a perjudicar. Necesitan empezar a entender que el mundo en el que viven sus hijos y en el que van a vivir es muy diferente. Tenemos que educar a los padres. Las cosas están cambiando muy rápido. En 20 años el mundo será muy diferente. Ya no servirá más que los alumnos sean buenos en matemáticas, lengua o sociales.
¿Pero a qué se refiere exactamente con experimentación?
A tener un mes en el que los estudiantes trabajen en proyectos, por ejemplo. A buscar fórmulas diferentes para preparar a los chicos para el mundo. En muchas escuelas se está haciendo. Dedican la mitad del día para un tema y la otra mitad para otra cosa. Hay muchas formas de hacerlo. Como padre tienes que admitir: “No es lo que yo tuve pero a mi hijo parece gustarle. Parece que está creciendo con esto y lo acepto”.

Supongo que en su modelo no caben los deberes o los exámenes.
Cuando tienes hijos que están muy interesados en hacer los proyectos en los que están trabajando, no necesitas deberes porque ellos siguen haciéndolo todo el tiempo, están emocionados. Y los exámenes se acabarán una vez que terminemos con las asignaturas. No necesitamos exámenes ni asignaturas. Lo que nos indicará si los chicos lo están haciendo bien es que lo hayan hecho, que aprovechan. No tenemos que calificar a los chicos de forma individual nunca más. Es el viejo sistema.
Las tablas de multiplicar, la Revolución Francesa, la fórmula de la velocidad. ¿Cómo garantizar que los chicos aprenden todo eso en un mundo sin horarios ni asignaturas?
Los chicos son muy diferentes y necesitan cosas distintas. Las cuestiones en las que coinciden todos son muy pocas. Quizá algo de lectura, algo de matemáticas básicas. Depende de cómo es cada chico. Hay algunos que los saben todo de la Revolución Francesa y otros que solo saben que ocurrió. Y quizá es todo lo que deben saber. Vamos a los detalles, y el problema es que incluimos más y más detalles y no nos centramos en lo que es realmente importante
¿Garantizan estos nuevos métodos educativos vías para aprender disciplina, las reglas, los límites?
Cuando haces proyectos y estás intentando mejorar el mundo, por supuesto que entras en contacto con todas esas cosas, porque estás trabajando en el mundo real. No se trata de enseñar límites. El día que sales al mundo real los ves y aprendes cómo manejarlos. Es mucho más inteligente exponer a los chicos a la vida lo antes posible.
En 20 años no servirá que los alumnos sean buenos en Matemáticas o Lengua
¿Cómo cree que deben prepararse los profesores?
Un buen entrenador no tiene que jugar al fútbol mejor que su equipo, pero tiene que saber cómo transformar a sus chicos en mejores jugadores de fútbol. En eso se tienen que transformar los profesores. Lo interesante es que hacen una cosa en clase, porque creen que tienen que hacerlo: contenidos, charlas, … Pero luego, a menudo después de dar la lección, hacen programas especiales o entrenan a equipos de deportes. Saben que lo segundo funciona pero sienten que tienen que hacer lo antiguo. Y están perjudicando a los chicos cuando lo hacen.
¿Qué se puede aprender con un videojuego que no enseñe un profesor?
Los videojuegos son buenos para algunas cosas, para la persistencia, para que los chicos se muevan en distintos niveles y con distintos elementos. Pero no lo hacen todo. No son buenos para los contenidos, aunque sí para las habilidades. Tenía una empresa de videojuegos educativos y la dejé. Llegué a la conclusión de que pueden cambiar algunas cosas, pero no suponen un gran cambio. La educación necesita nuevas metas, para mejorar el mundo no es suficiente.
En España ha salido recientemente un libro ‘Los nativos digitales no existen’ que discute los términos que usted acuñó y habla de huérfanos digitales.
El concepto de nativo digital ha sido terriblemente malinterpretado, principalmente por los académicos. Creen que significa que los chicos lo saben todo de la tecnología pero no es así. Lo que significa es que los chicos viven en un mundo diferente, con otras reglas y actitudes. No piensan del mismo modo, no creen que las llamadas telefónicas sean caras como solíamos pensar nosotros ni que la privacidad es la cosa más importante del mundo. Saben que son diferentes, que tienen diferentes herramientas, más capacidades.

Este contenido ha sido publicado originalmente por El País (España) en la siguiente dirección: elpais.com
http://webdelmaestrocmf.com/portal/agrupar-los-alumnos-clases-edades-antiguo/?utm_source=blogsterapp&utm_medium=facebook

sábado, 27 de enero de 2018

SI UN PROFESOR NO CONECTA CON SUS ALUMNOS ¿ES UN MAL DOCENTE?



Si un profesor no conecta con sus alumnos, ¿es un mal docente?

La comprensión que se tiene de los maestros y de su forma de transmitir una materia, se basa en valores personales y educativos



Si un profesor no conecta con sus alumnos, ¿es un mal docente?
JAIME VILLANUEVA


¿Existen profesores buenos o malos? Durante la vida estudiantil, tanto en el colegio como en la universidad, la interacción maestro-alumno y su relación con el aprendizaje puede ser una experiencia maravillosa en algunos casos, pero también desafortunada, en otros. ¿De qué puede depender el éxito de esta relación? Sin duda, coexisten muchos factores, sin embargo, uno de los más relevantes es la imagen o percepción mutua que existe entre la simbiosis docente-alumno.
Esta es una de las conclusiones a las que han llegado investigadores del departamento de Educación de la Universidad de Concordia (Montreal, Quebec) en un reciente estudio, llevado a cabo gracias a la comunidad virtual Reddit, una red social que abarca infinidad de materias en las que los usuarios agregan sus opiniones sobre noticias o temas específicos.
La investigación se ha basado en el análisis de 600 entradas publicadas entre 2009 y  2015 en las que los participantes debatieron, de manera anónima, sobre las características sobre que era para ellos un buen o mal maestro. Y una de las conclusiones a las que han llegado ha sido que la comprensión que se tiene de los docentes y de su forma de transmitir una materia, se basa en los valores personales, educativos y, posiblemente, en nuestra compresión particular de género.
Según sus autores, se demuestra que los estudiantes tienen diferentes estilos de aprendizaje y personalidades y que responden de manera diferente a los profesores en base a sus propias necesidades y perspectivas. Frente a esto, el doctor en Psicología y director del Grado en la Universidad de Antonio de Nebrija en Madrid (UAN), Juan Carlos Rodríguez, asegura que lo primero que habría que plantearse es qué significa ser un buen profesor. “Para los alumnos un buen docente puede ser aquel que además de dominar la materia, muestra entusiasmo en clase, tiene relaciones cordiales con los estudiantes y además comunica de forma correcta. A este respecto, un profesor con estas características puede influir de forma positiva en el aprendizaje de sus alumnos”, comenta. Sin embargo, supone esto que si la personalidad de un profesor no comulga con la de un alumno, este, ¿estaría condenado a la frustración académica?
Necesariamente no, pero le costará más adaptarse a esas clases, estudiar y obtener mejores resultados que otro estudiante que sea más compatible con la personalidad de ese profesor. “Los valores que una persona posee van a influir en su conducta y las personas que ejercen la docencia no son una excepción. Los valores que cada uno de los profesores posea pueden influir en su docencia, en su contenido y hasta en la forma de dar las clases”, asegura el experto.

El profesor ideal está en tu mente

La figura del maestro importa y la percepción popular que se tiene de ellos les afecta no solo a ellos mismos sino a la propia educación y enseñanza. En el estudio se refleja que lo mejor y peor de los profesores se divide en tres categorías: las cualidades profesionales y personales del profesor, los resultados de aprendizaje del estudiante y la relación entre el estudiante y el maestro. En cuanto a las cualidades, profesionales, los “mejores” maestros eran elogiados por ser inteligentes, atractivos, delicados, tolerantes y estrictos pero justos, mientras que los “peores” fueron descritos como incompetentes, carentes de juicio, perezosos, injustos e inflexibles.
Lo que llama la atención de los resultados es que un número idéntico de docentes eran aplaudidos por características diametralmente opuestas. Por ejemplo, para muchos alumnos ser un profesor tranquilo es una cualidad buena, mientras que para otros resulta algo criticable por no ser un docente vivaz. Para Rodríguez, en casos extremos, hay personalidades que no son compatibles con otras y puede suponer un problema, aunque lo habitual es que la mayoría de los profesores puedan conectar con sus alumnos. “No existe un perfil de profesor eficaz para todos los niveles ni para todas las materias cuya valía se fundamente en aspectos individuales de la personalidad”, afirma. “Quizás sea el profesor que sabe en cada momento cómo facilitar la construcción del conocimiento de sus alumnos y cómo ajustar, de la mejor manera posible, la ayuda necesaria según las características de la situación, del contenido y de los propios alumnos”, matiza.
En cuanto a las diferencias de género, Rodríguez, apunta que se están superando. “Hoy en día cualquier persona que se dedica a la enseñanza puede impartir cualquier materia. Ser hombre o mujer no es un problema en relación con la docencia de cualquier materia”, concluye.
https://elpais.com/elpais/2017/06/26/mamas_papas/1498467832_300695.html

IMPORTANCIA DE LA RELACIÓN PROFESOR Y ESTUDIANTE EN EL APRENDIZAJE

La interacción, relación o influencia recíproca entre el profesor y el estudiante, es un factor muy importante en el aprendizaje, porque es la imagen o percepción mutua que existe entre la simbiosis docente-alumno la que marca el éxito o el fracaso educativo.
Lo más frecuente es que la mayoría de los profesores tratan de relacionarse bien con sus estudiantes. Pero hay que tener en cuenta, que “no existe un perfil de profesor eficaz para todos los niveles ni para todas las materias cuya valía se fundamente en aspectos individuales de la personalidad”, como afirma el doctor en Psicología Juan Carlos Rodríguez, aunque es el profesor quien facilita la construcción del conocimiento, y “los valores que una persona posee van a influir en su conducta y las personas que ejercen la docencia no son una excepción. Los valores que cada uno de los profesores posea pueden influir en su docencia, en su contenido y hasta en la forma de dar las clases”.
Lo que parece menos polémico, para esta encuesta, es que realmente hay una estrecha relación entre el entendimiento que tenga el estudiante con el profesor, y el aprendizaje. Así, “un buen docente puede ser aquel que además de dominar la materia, muestra entusiasmo en clase, tiene relaciones cordiales con los estudiantes y además comunica de forma correcta. A este respecto, un profesor con estas características puede influir de forma positiva en el aprendizaje de sus alumnos”, pero si la personalidad de un profesor no comulga con la de un alumno, ¿estaría condenado a la frustración académica?”; parece que no, pero el alumno tendrá que hacer un mayor esfuerzo para “adaptarse a esas clases, estudiar y obtener mejores resultados que otro estudiante que sea más compatible con la personalidad de ese profesor”, afirma Rodríguez.
La profesora Sandra Chang-Kredl, asistente del Departamento de Educación del Concordia University, analizando los resultados de las encuestas de la red social de opinión Reddit, afirma que “los estudiantes tienen diferentes estilos de aprendizaje y personalidades, y responden de manera diferente a los profesores en base a sus propias necesidades y perspectivas”, y que, según las versiones recogidas, los “mejores” maestros fueron descritos como inteligentes, atractivos, trabajadores, tolerantes y estrictos, pero justos; y los maestros “peores” fueron definidos como incompetentes, carentes de juicio, perezosos, injustos y sesgados. Estas opiniones las puede leer en THE ‘IDEAL’ TEACHER? IT’S ALL IN YOUR MIND.
El filósofo inglés John Locke afirmó que: “El trabajo del maestro no consiste tanto en enseñar todo lo aprendible, como en producir en el alumno amor y estima por el conocimiento” ¿Qué experiencia tiene respecto a la opinión sobre “buen” o “mal” profesor? ¿Sintonizó Usted con algún(a) profesor(a) más que con otro(a)? ¿Influyó en su aprendizaje? ¿Dependerá el resultado del aprendizaje de las cualidades profesionales y personales del profesor? Si le interesa, le recomendamos ampliar este resumen en el artículo de Estefanía Grijota SI UN PROFESOR NO CONECTA CON SUS ALUMNOS, ¿ES UN MAL DOCENTE?
http://webdelmaestrocmf.com/portal/importancia-la-relacion-profesor-estudiante-aprendizaje/?utm_source=blogsterapp&utm_medium=facebook



sábado, 9 de diciembre de 2017

EL CEREBRO NECESITA EMOCIONARSE PARA APRENDER



En el año 2010 un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT), en Boston, colocaron a un universitario de 19 años un sensor electrodérmico en la muñeca para medir la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días. El experimento arrojó un resultado inesperado: la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona.
El cerebro necesita emocionarse para aprender
ÁLVARO GARCÍA
“El cerebro necesita emocionarse para aprender”, explica José Ramón Gamo, neuropsicólogo infantil y director del Máster en Neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. En el último lustro, en España han aparecido diferentes corrientes que quieren transformar el modelo educativo y una de ellas es la neurodidáctica. No es una metodología, sino un conjunto de conocimientos que está aportando la investigación científica en el campo de la neurociencia y su relación con los procesos de aprendizaje. “Antes solo se podía observar el comportamiento de los alumnos, pero ahora gracias a las máquinas de neuroimagen podemos ver la actividad cerebral mientras realizan tareas”, añade Gamo. Esa información sirve a los profesores y pedagogos para decidir qué métodos son los más eficaces.
Gamo, que estudia las dificultades de aprendizaje de personas con dislexia o TDAH desde hace más de 20 años, observó que en la mayoría de los casos esos problemas no estaban relacionados con esos síndromes, sino con la metodología escolar. Él y su equipo identificaron que el 50% del tiempo de las clases de primaria en España se basan en transmitir información a los estudiantes de forma verbal, algo que en secundaria sucede el 60% del tiempo y en bachillerato casi el 80%. “Indagamos sobre lo que estaba sucediendo en las aulas y queríamos saber qué decía la ciencia al respecto, si ese método estaba justificado”.
Por ello, la neurodidáctica propone un cambio en la metodología de enseñanza para sustituir las clases magistrales por soportes visuales como mapas conceptuales o vídeos con diferentes apoyos informativos como gráficos interactivos que requieran la participación del alumno. Otra de las apuestas es el trabajo colaborativo. “El cerebro es un órgano social que aprende haciendo cosas con otras personas”, añade.Basándose en diferentes investigaciones científicas y en las suyas propias, concluyeron que para la adquisición de información novedosa el cerebro tiende a procesar los datos desde el hemisferio derecho -más relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes-. “En esos casos el procesamiento lingüístico no es el protagonista, lo que quiere decir que la charla no funciona. Los gestos faciales, corporales y el contexto desempeñan un papel muy importante. Otra muestra de la ineficacia de la clase magistral”, explica Gamo.
En los últimos cinco años, Gamo ha formado en neurodidáctica a docentes de una treintena de colegios públicos en diferentes comunidades autónomas. El principal problema, en su opinión, es que las escuelas no están tomando la decisión sobre hacia dónde quieren innovar, a lo que se suma que nadie les acompaña en la implementación de las nuevas metodologías. “La direcciones de los centros están enrocadas en los métodos tradicionales basados en clases magistrales, memorización y exámenes escritos”.
En ese escenario conviven cientos de profesores y entre ellos hay quienes no se conforman con lo establecido. Chema Lázaro, de 34 años, da clase a alumnos de sexto de primaria en un colegio concertado de Moralzarzal y desde hace dos años y medio aplica la neurodidáctica en el aula. “Mis alumnos siempre me decían que yo molaba mucho, pero que mis clases eran una porquería”, cuenta. Empezó a investigar sobre metodologías alternativas y creó el blog Pizarras abiertas, que en 2013 le valió el premio nacional sobre las TIC en el aula del Ministerio de Educación. Lázaro buscaba una base científica que apoyase su apuesta: hacer que sus estudiantes aprendiesen para toda la vida sin memorizar.
El 50% del tiempo de las clases de primaria en España se destina a que hable el profesor. En bachillerato es casi el 80%
“Mi método respeta el proceso por el que el cerebro aprende: primero va la motivación, luego la atención y por último la memoria. En ese orden”. Para explicar el antiguo Egipto intenta captar el vínculo emocional de los chavales. A través de su canal de YouTube les plantea jeroglíficos en vídeos con formato de tráiler cinematográfico. “Con ese material se motivan y así tengo alumnos atentos”, continúa. Utiliza la gamificación y las capitales se aprenden ganando puntos en la plataforma Kahoot. Para ver las pirámides, vista desde un dron o Google Earth.
Una de las plataformas de educación online basada en la neurodidáctica es Neurok. El director de la compañía, Agustín Cuenca, empezó a explorar el mundo educativo hace 10 años, cuando a su hijo de cinco años le diagnosticaron hiperactividad. “Partimos de que la formación online no funciona, solo un 10% de los que se apuntan a un MOOC -cursos online masivos y gratuitos- lo termina”. En una plataforma tradicional se encuentran contenidos, mientras que en Neurok hay debates.
Cuenca y un equipo de 10 pedagogos y profesores de universidad y primaria han aplicado los formatos de Twitter y Facebook a la educación. “Antes siempre sabías a quién pedir los apuntes. Ahora decides a quien seguir en esta red social en la que todos los alumnos comparten contenidos y debaten sobre diferentes temas. El profesor hace de guía y aporta criterio sobre qué contenidos son de calidad”, explica Cuenca. Lo más difícil de este modelo de aprendizaje, reconoce este informático, es la participación. El sistema cuenta con hashtags, menciones o notificaciones en el móvil, entre otros servicios. La idea de Neurok es ser utilizada como una plataforma de apoyo a las clases presenciales o directamente como el esqueleto de un curso online.
Eso es lo que sucede con el Máster en Neurodidáctica de la Rey Juan Carlos, un curso blended en el que el 80% del contenido se imparte en la red. Hasta ahora, también han usado Neurok en la UNED y en la Universidad de Extremadura, con la que están colaborando en una investigación para medir la calidad de los contenidos compartidos por los alumnos y su nivel de interacción en la plataforma.
“Todavía hay mucha gente que desconfía de estos métodos, pero en unos 15 años se empezarán a ver los resultados”, comenta Cuenca, que ya ha asesorado a más de 30 colegios públicos de diferentes comunidades autónomas a través de su consultora educativa Niuco. Para todos aquellos que busquen evidencias científicas de la neurodidáctica, el profesor de la Universidad de Barcelona Jesús Guillén recopila en su blog Escuela con cerebro las últimas investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo.
https://elpais.com/economia/2016/07/17/actualidad/1468776267_359871.html?id_externo_rsoc=FB_CM

lunes, 20 de noviembre de 2017

EL JUEGO LIBRE CABLEA NEURONALMENTE Y LO PREPARA PARA EL ÉXITO SOCIAL Y ACADÉMICO

Cuando se trata del desarrollo del cerebro, el tiempo en el aula puede que sea menos importante que el tiempo en el patio de recreo.
“La experiencia del juego cambia las conexiones de las neuronas en la corteza prefrontal del cerebro” -afirma Sergio Pellis, investigador de la Universidad de Lethbridge en Alberta, Canadá- “y sin experiencia de juego, esas neuronas no cambian”.
Son esos cambios en la corteza prefrontal durante la infancia los que ayudan a conectar neuronalmente el centro de control ejecutivo del cerebro, que tiene un papel fundamental en la regulación de las emociones, en capacidad para planificar y en la resolución de problemas, dice Pellis. Así que el juego -añade- es lo que prepara a un cerebro infantil para la vida, el amor y hasta para la escuela.
Pero para producir este tipo de desarrollo del cerebro, los niños necesitan dedicar suficiente tiempo al juego libre: ni entrenadores, ni árbitros, ni reglas externas -afirma Pellis.
“Ya se trate de juegos rudos o de dos niños que decidan construir un castillo de arena juntos, los propios niños tienen que negociar, bueno, ¿qué vamos a hacer en este juego? ¿cuáles son las reglas que vamos a seguir?” dice Pellis. El cerebro construye nuevos circuitos en la corteza prefrontal para ayudarle a navegar en estas complejas interacciones sociales, dice.
Aprender de los animales
Mucho de lo que los científicos saben acerca de este proceso proviene de la investigación sobre las especies animales que participan en el juego social. Esto incluye gatos, perros y la mayoría de los otros mamíferos. Pero Pellis dice que también ha visto juego en algunas aves, incluyendo jóvenes urracas que “se agarran unas a otras y empiezan a luchar en el suelo como si fueran cachorros o perros”.
Durante mucho tiempo, los investigadores pensaron que este tipo de juego rudo podría ser una manera de que los animales jóvenes desarrollen habilidades como la caza o la lucha. Pero los estudios en la última década sugieren que no es el caso. Los gatos adultos, por ejemplo, no tienen problemas para matar a un ratón, incluso si se les ha privado de jugar cuando eran gatitos.
Así que investigadores como Jaak Panksepp de la Universidad del Estado de Washington han llegado a creer que el juego tiene un propósito muy diferente:

“La función del juego es construir cerebros prosociales, cerebros sociales que sepan
cómo interactuar con otros de forma positiva”
Panksepp ha estudiado este proceso en ratas, a las que les gusta jugar e incluso producen un sonido distintivo que él ha etiquetado como “risa de rata.” Cuando las ratas son jóvenes, el juego parece iniciar cambios duraderos en las áreas del cerebro utilizadas para pensar y procesar las interacciones sociales, dice Panskepp.
Los cambios implican activar y desactivar ciertos genes. “Encontramos que el juego activa toda la corteza cerebral”, -dice- “y que de los 1.200 genes que medimos, aproximadamente un tercio de ellos cambiaron significativamente simplemente por tener media hora de juego”.
Por supuesto, esto no prueba que el juego afecte a los cerebros humanos de la misma manera. Pero hay buenas razones para creer que sí, dice Pellis.
Por un lado, dice, el comportamiento del juego es notablemente similar entre las especies. Las ratas, los monos y los niños se adaptan a reglas similares que requieren que los participantes tomen turnos, jueguen limpio y no inflijan dolor. El juego también ayuda a las personas y los animales a ser más competentes socialmente, dice Pellis.
Y en los niños -dice-a ventaja añadida es que las habilidades asociadas con el juego conducen en última instancia a mejores calificaciones. En un estudio, los investigadores descubrieron que el mejor predictor de desempeño académico en octavo grado era la destreza social del niño en tercer grado.
Otro indicio de que el juego es importante, dice Pellis, es que “los países en los que se tiene más tiempo de recreo tienden a tener un rendimiento académico más alto que los países en los que el recreo es menor”.
Traducido del artículo:

http://formacionterramater.es/el-juego-libre-cablea-neuronalmente-el-cerebro-y-lo-prepara-para-el-exito-social-y-academico/