Este blog pretende ser un herramienta de intercambio de información, experiencias y conocimientos, para ampliar en lo posible la formación y poner de manifiesto la relación entre la capacidad motriz y la inteligencia.La defensa indivisible del hombre para que su desarrollo sea equilibrado. Los conocimientos no se dan aislados tal como ofrece la educación actual... somos una unidad.
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sábado, 14 de abril de 2018
viernes, 5 de enero de 2018
QUE NO TE ENGAÑEN
Muy harto de que engañen a la gente con "cantos de sirena":
1) NO son títulos, SON Certificados, muy muy diferentes a nivel curricular y laboral (repito, muy diferentes). Los títulos son oficiales y de educación formal, sólo pueden ir firmados por el Rey de España, para que nos entendamos
2) Podrían "valer" si se posee ya una formación previa oficial (CCAFYDE, TAFAD), pero no tal cual se vende. Aunque a alguien con formación, este temario le sirve de muy muy poco, a no ser que no haya pegado palo al agua en la carrera (en cuyo caso no habrá aprobado porque más básico no puede ser).
3) En muchas CC.AA. ya existe Regulación Profesional. Por ejemplo en Madrid (Ley 6/16), sólo puede ser Preparador Físico un CCAFYDE (Lcdo/grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte).
4) Hay Federaciones deportivas, como Fútbol, que exigen que el Preparador Físico sea CCAFYDE.
5) ¿150 h para ser Preparador Físico (y les da tiempo a impartir Nutrición también)?. En Ciclo Superior de TAFAD se necesitan de 1800 a 2000 h de formación. Y en Licenciatura/Grado CCAFYDE hay un mínimo de 7.500€, más el posgrado. ¿De verdad alguien se cree que te van a contratar de Preparador Físico en algún sitio con esta certificación?. Responded vosotros mismos a la pregunta...
https://www.facebook.com/josemi.delcastillomolina?hc_ref=ARSJNBdDTEc3Ho9h7BctDWy8VZmLJc0yUmisr4oL9rtZwHyxpjX4vqgDaeI8DYxcODM
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lunes, 17 de abril de 2017
sábado, 3 de diciembre de 2016
LA CHARLA DE UN PROFESOR DE UNIVERSIDAD QUE PUSO EN PIE A TODO EL AUDITORIO
La charla de un profesor de universidad que puso en pie a todo un auditorio.
No es fácil que una charla de 10 minutos consiga emocionar al interlocutor y a los espectadores y logre levantar del asiento a todo un auditorio. Alfredo Corell, profesor de Inmunología de la Universidad de Valladolid (UVa), ha sido capaz. Y el vídeo de su discurso en un evento TEDx está corriendo rápidamente y cosechando unas críticas estupendas en buena parte de la comunidad educativa. ¿Su secreto? Dar muy brevemente las claves para que los docentes puedan innovar en la Universidad, un entorno que él califica de hostil para esa tarea.
La conclusión de su charla es clara: se puede innovar a contracorriente. Para eso, subraya Corell, los profesores deben tener muy en cuenta a los “cómplices imprescindibles” del proceso: los alumnos. Todo para desterrar ese modelo antiguo pero que sigue muy vigente en muchas aulas y que se caracteriza por un docente que tiene unos apuntes desde hace 20 años, que pasa por completo de los alumnos y que se limita a leer dispositivas. “Algunos van cambiando, van entrando en vereda, aunque no tan deprisa como deberían”, explica Corell a El Huffington Post mientras relata una anécdota que le ocurrió durante un descanso de su charla.
Dice que se le acercó un profesor que trabaja en un hospital gratamente sorprendido por sus planteamientos. “Le contesté: pero si estáis en el hospital. Pues resulta que allí meten a los alumnos en un aula, les sueltan la chapa y se acabó. Todo eso en vez de utilizar el hospital y los casos que se pueden ver allí como herramienta de enseñanza. Estamos atrasados”, lamenta.
La conclusión de su charla es clara: se puede innovar a contracorriente. Para eso, subraya Corell, los profesores deben tener muy en cuenta a los “cómplices imprescindibles” del proceso: los alumnos. Todo para desterrar ese modelo antiguo pero que sigue muy vigente en muchas aulas y que se caracteriza por un docente que tiene unos apuntes desde hace 20 años, que pasa por completo de los alumnos y que se limita a leer dispositivas. “Algunos van cambiando, van entrando en vereda, aunque no tan deprisa como deberían”, explica Corell a El Huffington Post mientras relata una anécdota que le ocurrió durante un descanso de su charla.
Dice que se le acercó un profesor que trabaja en un hospital gratamente sorprendido por sus planteamientos. “Le contesté: pero si estáis en el hospital. Pues resulta que allí meten a los alumnos en un aula, les sueltan la chapa y se acabó. Todo eso en vez de utilizar el hospital y los casos que se pueden ver allí como herramienta de enseñanza. Estamos atrasados”, lamenta.
"LA GENTE ES MUY CREÍDA"
Corell, que también es director del Área de Formación Permanente e Innovación Docente de la UVa, cree que el principal obstáculo para innovar en la universidad es la soberbia de muchos profesores. “En general, tienden a pensar que por ser licenciados o ingenieros ya lo tienen todo. Pero puedes saber mucha Medicina y no saber explicarla. La gente es muy creída en ese sentido. Dicen: ‘Yo soy un gran investigador o un gran arquitecto y no me tiene que enseñar nadie nada”, explica.
Subraya que buena prueba de ello es que a los cursos de formación suele ir sólo la gente más joven, mientras que los veteranos, “con más categoría”, son los más reticentes.
“He llegado a escuchar a gente decir: ‘Por favor, que no nos vengan más pedagogos a dar clases”. Y dice que esa es la causa del “espíritu rancio” que inunda muchas partes de las universidades. En contraposición a ese modelo, Corell propone en su discurso dar mucha más importancia a los alumnos. Un buen ejemplo de ello es él mismo. Cuando le propusieron dar la charla en TEDx, envió una encuesta a sus estudiantes para que le dijeran qué veían en su tarea que fuera importante contar.
Las respuestas que recibió le emocionaron. “Me dijeron que ningún profesor les preguntaba ni contaba con ellos. Y que les parecía un orgullo el hecho de que para dar una charla les preguntase su opinión. Eso hace que el eje de la idea se vertebre en torno a los estudiantes, que son cómplices obligados pero que mucha gente ni los tiene en cuenta”, explica.
“He llegado a escuchar a gente decir: ‘Por favor, que no nos vengan más pedagogos a dar clases”. Y dice que esa es la causa del “espíritu rancio” que inunda muchas partes de las universidades. En contraposición a ese modelo, Corell propone en su discurso dar mucha más importancia a los alumnos. Un buen ejemplo de ello es él mismo. Cuando le propusieron dar la charla en TEDx, envió una encuesta a sus estudiantes para que le dijeran qué veían en su tarea que fuera importante contar.
Las respuestas que recibió le emocionaron. “Me dijeron que ningún profesor les preguntaba ni contaba con ellos. Y que les parecía un orgullo el hecho de que para dar una charla les preguntase su opinión. Eso hace que el eje de la idea se vertebre en torno a los estudiantes, que son cómplices obligados pero que mucha gente ni los tiene en cuenta”, explica.
"¡GRACIAS, PROFESOR!"
Estas son algunas de las respuestas que recibió: “Vives lo que transmites y eso es fundamental”; “Haces de tu método algo dinámico. Te distingue tu exquisito trato al alumno. Quieres que reciba lo mejor. No darías nada que no quisiera para ti. Y, sobre todo, escuchas. De hecho, ahora mismo nos estás pidiendo opinión”.
Por eso, no es extraño que Corell se emocionase hasta las lágrimas cuando, durante su charla, dio las gracias a sus alumnos. El auditorio se puso en pie en ese momento y ovacionó al profesor, al que le costó retomar la palabra.
Los comentarios de los alumnos al vídeo tampoco tienen desperdicio: “Es acojonantemente bonito verte tan emocionado. Grande, Alfredo”; “¡Gracias Alfredo por no darte por vencido y seguir adelante con locuras como estas!”; “¡Gracias profesor y enhorabuena! ¡Eres muy grande!”; “Muchas gracias por dejar atrás la figura del profesor apático y lector de diapositivas. Demuestras que querer es poder”. Corell dice que el secreto para innovar es simplemente tener en cuenta a los alumnos. Por ejemplo, él utiliza Twitter para generar un periódico. Si sus alumnos ven una noticia que es relevante sobre algo relacionado con su asignatura, la tuitean con un hashtag. Él captura esas etiquetas y genera a diario un periódico de inmunología en el que participan estudiantes de Madrid, Valladolid, Alicante y, en breve, de Portugal y Francia.
Además, sus alumnos hacen apuntes colaborativos: los elaboran unos y otros, se los corrigen mutuamente y luego los revisa él y les da el visto bueno como apuntes del curso. Pero su idea más exitosa es lo que él llama “inmunopíldoras”, vídeos cortos de cinco o diez minutos que acumulan más de 1.200.000 de reproducciones. En el ámbito divulgativo, anima a sus alumnos a que salgan a la calle a explicar lo que saben. “El ejemplo que les pongo es: explícale a tu abuela para qué vale ponerse una vacuna. Y entonces tienen que hacer un ejercicio muy fuerte para llevarlo a un lenguaje divulgativo. Eso lo ponemos en escena el día internacional de la inmunología. Vamos a un pub y exponemos los vídeos, la gente pregunta dudas, hacemos algún juego...”, explica. Son los trucos de un profesor que es capaz de enamorar a sus alumnos.
Los comentarios de los alumnos al vídeo tampoco tienen desperdicio: “Es acojonantemente bonito verte tan emocionado. Grande, Alfredo”; “¡Gracias Alfredo por no darte por vencido y seguir adelante con locuras como estas!”; “¡Gracias profesor y enhorabuena! ¡Eres muy grande!”; “Muchas gracias por dejar atrás la figura del profesor apático y lector de diapositivas. Demuestras que querer es poder”. Corell dice que el secreto para innovar es simplemente tener en cuenta a los alumnos. Por ejemplo, él utiliza Twitter para generar un periódico. Si sus alumnos ven una noticia que es relevante sobre algo relacionado con su asignatura, la tuitean con un hashtag. Él captura esas etiquetas y genera a diario un periódico de inmunología en el que participan estudiantes de Madrid, Valladolid, Alicante y, en breve, de Portugal y Francia.
Además, sus alumnos hacen apuntes colaborativos: los elaboran unos y otros, se los corrigen mutuamente y luego los revisa él y les da el visto bueno como apuntes del curso. Pero su idea más exitosa es lo que él llama “inmunopíldoras”, vídeos cortos de cinco o diez minutos que acumulan más de 1.200.000 de reproducciones. En el ámbito divulgativo, anima a sus alumnos a que salgan a la calle a explicar lo que saben. “El ejemplo que les pongo es: explícale a tu abuela para qué vale ponerse una vacuna. Y entonces tienen que hacer un ejercicio muy fuerte para llevarlo a un lenguaje divulgativo. Eso lo ponemos en escena el día internacional de la inmunología. Vamos a un pub y exponemos los vídeos, la gente pregunta dudas, hacemos algún juego...”, explica. Son los trucos de un profesor que es capaz de enamorar a sus alumnos.
http://www.huffingtonpost.es/2016/11/07/charla-universidad-_n_12846294.html?ncid=engmodushpmg00000003
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viernes, 25 de marzo de 2016
¿QUÉ ES SER UN BUEN PROFESOR?
https://www.facebook.com/gcefd/photos/a.10150120339690996.322702.219034495995/10154055795505996/?type=3&theater
sábado, 25 de octubre de 2014
¿ES ÉTICO QUE PROFESOR Y ALUMNO SEAN "AMIGOS" EN FACEBOOK?
EDUCACIÓN
«La mejor red social para que un profesor se relacione con sus alumnos menores de edad es el aula virtual del propio colegio». Así de tajante se muestra el experto en protección de datos de la Universitat de València y doctor en Derecho, Ricard Martínez. Dicho con otras palabras, la amistad entre profesores y estudiantes en el entorno del social media no está exenta de riesgos.
La irrupción de las tecnologías en el aula ha ido acompañada del auge de las redes sociales, también entre los menores: Facebook, Twitter, YouTube... Hasta el punto de que no son pocos los colegios que han entendido que todas ellas pueden funcionar como herramientas educativas que animen a la participación de los alumnos en trabajos escolares.
Ahora bien, ¿debe un docente hacer follow a un alumno que previamente le ha seguido en Twitter? ¿Tiene sentido mantener contacto a través de Facebook? ¿Qué pasa con las fotos que pueda ver un profesor de su alumno en bañador, por ejemplo?
Martínez deja claro de entrada que, «en términos de privacidad, un profesor trata datos de un estudiante, y esto sólo se puede hacer para la finalidad para la que se recogieron dichos datos», esto es, la educativa. Hablamos de datos privados de un menor, algo a tener en cuenta cuando se insta a un alumno a darse de alta en una red social para realizar una actividad escolar. Aun así, la Agencia Española de Protección de Datos evitó sancionar a un instituto de Valencia que no dio una alternativa a YouTube a sus estudiantes para entregar a la profesora de inglés un vídeo escolar.
Como explica Martínez, «una red social es propiedad de un tercero, y cuyas condiciones debe aceptar el menor».
Si el alumno, además, es menor de 14 años, ni siquiera puede estar en Facebook, por lo que «un profesor no puede recomendar algo que no es legal».
Es más, según la Ley Orgánica de Protección de Datos, si el menor no alcanza los 14 años, quienes tienen que consentir son los padres o tutores legales. Pero en la Comunidad Valenciana existe también la Ley de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia, que regula el derecho frente al tratamiento de datos.
«Reconoce al menor el derecho a la protección de datos e impide su tratamiento sin consentimiento de los padres», señala Martínez. Este consentimiento se necesita siempre y cuando el menor no esté emancipado. Dicho con otras palabras, al ser la normativa valenciana más restrictiva, puede darse el caso de menores de 18 años que necesiten el consentimiento de sus padres.
Otra cosa es que directamente los alumnos ya estén en redes sociales, como ocurre normalmente. Y ello a pesar de que la aceptación de sus condiciones suele conllevar el permiso para la explotación de sus datos con fines publicitarios, por ejemplo.
Pero si toda la clase usa Facebook o Twitter, ¿es razonable que el centro las use enseñando a usarlas con valores? Sí, responde Martínez. En esto está de acuerdo Albert Gimeno, director y cofundador de Padres 2.0, una entidad que da solución a los problemas de salud o legales relacionados con las nuevas tecnologías. «El uso de las redes sociales como herramienta educativa no puede obviarse, no tendría sentido», dice. Eso sí, demanda «formación en seguridad», con una asignatura en Primaria sobre uso seguro de las TIC «porque en Secundaria se llega tarde».
Como advierte Martínez, «una cosa es que las redes sociales constituyan parte del objeto del estudio y otra que se conviertan en un entorno de gestión académica».
Desde este punto de vista, no tiene sentido la interacción entre profesores y alumnos en Facebook, «pues para eso hay un foro educativo en un aula virtual».
Exponer la privacidad
¿Desde cuándo son amigos un profesor y un alumno? «Nada en esta relación lleva al concepto de amigo, que es informal. No es bueno que un docente sea amigo de un alumno, pues esa relación alcanza a los amigos de los amigos», insiste Martínez. Ambos exponen su privacidad a la otra parte en Facebook.
En Twitter es cierto que no hay interacción directa, e incluso el alumno puede seguir libremente a su profesor, sin tener que pedir invitación. Aun así, la recomendación de los expertos es que el docente no responda al follow. Hay que tener en cuenta que «si lo hace en tanto que profesor, es decir, en el ejercicio profesional, traslada al centro cualquier responsabilidad».
Un ejemplo: si el tutor censurase públicamente en la red social a un alumno por un comportamiento, esto podría derivar en la burla de sus compañeros o en daño psicológico, y esto ya sería responsabilidad del centro.
Donde también podría comprometer jurídicamente al centro o poner en riesgo su reputación es en Instagram. Porque, ¿qué pasaría si el menor difunde fotografías inadecuadas? El profesor tendría acceso a ellas. Gimeno no recomienda tampoco a padres y profesores «espiar a los menores» en redes sociales: «Los niños necesitan reafirmarse en su personalidad, fuera de la supervisión».
Al final, de lo que se trata es de pensar que, al igual que el profesor no va a jugar con su alumno al fútbol fuera de clase, «tampoco es ético interactuar con él en una red social», tal y como coinciden los expertos.
http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2014/10/12/54396ecee2704e6a6d8b4580.html
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jueves, 27 de febrero de 2014
¿CÓMO SE LLAMABA MI PROFESOR DE EDUCACIÓN FÍSICA?
Hagamos un ejercicio
¿Se acuerdan ustedes del nombre de sus profesores de Educación Física del primario y el secundario?
Si se acuerdan de ellos y asocian tales nombres a aprendizajes llenos de alegría, de placer, de experiencias significativas, de vínculos y códigos compartidos, tienen ustedes una buena medida de la trascendencia que ellos tuvieron.
Pero si no lo recuerdan, si las clases que han recibido no han sido memorables, como no lo han sido tampoco ellos como para recordarlos, bien valdría preguntarse, en primerísimo lugar:
¿Me recordaran mis alumnos como un buen maestro del cuerpo? ¿Asociaran las clases a experiencias intensas de aprendizajes plenas de placer, vínculos y alegría? ¿Son mis clases memorables o me repito en las mismas rutinas y rituales año tras año?
Arriesgo algunas causas que pueden atentar contra las mejores intenciones del maestro:
1.Excesivo respeto por la estructura disciplinar tradicional de la Educación Física. O sea respeto a aquello que se supone que la Educación Física debe enseñar por una serie de justificaciones históricas que no han sido revisadas. Hoy, que las demandas sociales y culturales en torno al cuerpo han cambiado profundamente, también debe cambiar profundamente la educación del cuerpo, sin caer en el error de suponer que lo que el mercado demanda debe ser la base de toda propuesta.
2.Porque constituirse como maestro del cuerpo requiere hoy un valor hipertrofiado hasta niveles bulímicos: el valor de educar. Los menos predispuestos, se transforman en maestros control remoto. Que se caracterizan por repetirse en rutinas tan antiguas como conocidas. Bien ejemplificado por aquel que patea la pelota para que sus alumnos jueguen. Y se reclina a tomar sol mientras lee el diario. O se dedica a “referear” mientras sus alumnos juegan, sin ocurrírsele que tiene valiosos saberes por transmitir.
En muchos casos hemos perdido el fuego sagrado, la pasión por enseñar, la convicción de la importancia de lo que hacemos. En un mundo sin certezas, es probable que nos hayamos convencido que el tal mundo es irremediablemente lo que es y que no nos cabe otra posibilidad que dejarnos llevar por las presiones culturales, históricas, políticas y económicas que se ejercen sobre nosotros.
Nos convencemos que no podemos hacer nada para transformarlo, aunque sea en una mínima parte. Olvidamos que el mundo no solo es lo que es, sino que puesto que el hombre lo habita y actúa, también es lo que puede y debe ser.
3.Basamos excesivamente lo que hacemos en la psicología y, en consecuencia, suponemos que la enseñanza remite irremediablemente al aprendizaje. Uno de los errores consistió en enfocar la didáctica con enfoques parciales derivados de una sola corriente teórica. En cada teoría, muy probablemente, haya propuesto bienvenidas categorías de análisis, pero no alcanzan para construir una didáctica compleja de nuevo tipo, cuyo objeto es la clase. De la que continuaremos hablando en próximas colaboraciones.
¿Qué hemos conseguido?
Que la Educación Física diste de ser la disciplina favorita de los alumnos, en la cual aprenden saberes del cuerpo llenos de significados para ellos.
De tal validez como para disfrutar con sus cuerpos en movimiento, cuidarlos, y aprender a “escucharlos” en el marco de una relación que habrá de durar toda la vida.
Sugiero pensar que…
se puede dar una clase de gimnasia en la escuela; o una de cross fit en el gimnasio, pensando en la estructura disciplinar de la Educación Física o del Fitness, y tratando de respetarla lo más rigurosamente posible. Es una posibilidad razonable. Sin embargo, no hay que olvidar que toda forma de programación (también la que se gesta en ámbitos privados), suele originarse en complejos mecanismos de negociación que llevan adelante intereses administrativos, políticos o económicos. Alejados, por cierto, de los sujetos a los que están destinadas esas programaciones. Y más alejadas aún de los contextos en los cuales se realizan las clases.
Seguir ese proceder puede ser un bien alfombrado camino al fracaso de las buenas intenciones.
También habría que revisar el criterio de racionalidad técnica con el que nos manejamos. Es probable que tal racionalidad nos esté presionando demasiado. En 1970, en “El aprendizaje de las Habilidades Motrices”, Lawther, su autor, señalaba que el objetivo fundamental de la Educación Física era el aprendizaje de las habilidades motrices. Esa elección del objeto de la disciplina no resiste hoy mucho análisis.
Sin duda, también enseñamos habilidades motrices. Pero no en exclusiva. Hay que elegir entre precisos saberes corporales (gimnasia, juegos motores, juegos deportivos y deportes, prácticas en la naturaleza, en el agua y en el aire, danza) organizarlos de determinada manera (educativa) y evaluarlos de una forma y no de otra.
Es decir, al enseñar se seleccionan algunas de las configuraciones corporales posibles y se trabaja en el sentido, las imágenes y representaciones que se producen y circulan en la cultura. Y que la historia del pensamiento, la ciencia y nuestra misma disciplina, han ido produciendo en torno a lo corporal. En las prácticas educativas hay siempre un problema de selección de saberes y si del cuerpo se trata, una selección de saberes acerca del cuerpo.
Deberíamos comenzar preguntándonos:
¿Cuánta técnica tenemos que enseñar al enseñar juegos, gimnasia o deportes en el marco escolar?
La técnica, junto con el lenguaje, es la capacidad activa más distintiva de nuestra especie. Refiere no solo al manejo de instrumentos para realizar algo vital, sino también a la suma de procedimientos que se siguen para convertir los objetos en instrumentos.
Se llama técnica a todos los procedimientos para hacer algo bien. Ese hacer tiene siempre una cierta tradición de eficacia. Y siempre- para construir o para destruir- el hombre ha amado la técnica por el dominio que le posibilita. Inclusive, Heidegger la entendió como la culminación de la “voluntad de poder” de la que había hablado Nietzsche.
Esta concepción influyó fuerte en nuestro campo. Entre nosotros, la apología de “la autoridad de la técnica” disimuló con frecuencia “la técnica de la autoridad”. Lo malo es que se privilegió más la técnica a enseñar que el sujeto que la aprendía Y la utilidad que a ella podía darle.
Por eso, nuestra preocupación, sin desentendernos de la técnica para nada (pero reubicándola), se centra no en cuánta técnica deben los chicos aprender, sino en cuánta ya conocen, para no empezar siempre desde cero y construir a partir de los potenciales que traen consigo.
Y también cuanta nos parece razonable que aprendan en el marco escolar. Como primera aproximación, diría que debería aprender tanta técnica como para poder:
·jugar claramente al juego elegido, con tanto placer como para desear seguir aprendiendo nuevas habilidades. Las técnicas adecuadas son las que permiten jugar a ese deporte elegido. Teniendo solamente presente que no es la ejecución perfecta del campeón lo que se busca, como modelo de referencia. Tal pretensión puede ahogar la posibilidad de jugar y de aprender la lógica interna de un juego deportivo, que muchas veces no es todavía un deporte con todas las de la ley.
(Resalto la palabra claramente en el párrafo anterior, porque si enseño rugby debe vislumbrarse muy bien que estoy enseñando rugby.
Ha sido frecuente en los niveles iniciales del aprendizaje, proponer juegos que no tienen nada que ver con el deporte que se ha elegido. La queja de los alumnos no se hacía esperar: ¡Pero Profe, nosotros queremos jugar al rugby!)
·Las técnicas necesarias para que, primero que nada, aseguren a cada alumno un uso razonado y seguro del cuerpo. De manera que tengan muy claro cuánto deben saber para preservarse, para no lastimarse al ejercitarse, para mejorar aquello que hacen, para disfrutar de sus prácticas. Y para que aprendan a relacionarlas con el placer y no con el dolor y el sufrimiento.
http://g-se.com/es/org/mariano-giraldes-educacion-corporal/blog/como-se-llamaba-mi-profesor-de-educacion-fisica
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miércoles, 30 de diciembre de 2009
SOBRE EL TERRENO- DIARIO DE UN CORREDOR (Jesús Madrid Boyero)
Haciendo una comparación con un refrán muy popular que dice que "no basta que la mujer del cesar sea honesta sino que tiene que parecerlo "yo os digo que "no basta con que el profesor de EF parezca que es deportista, sino que tiene demostrarlo".
Pues aquí lo tenéis. Este es un pequeño ejemplo de lo que hace vuestro profesor en sus ratos libres.
En estos vídeos os explico las mejores zonas para correr, la indumentaria adecuada, características de la carrera y otros aspectos no menos relevantes.
Y desde aquí te invito a que hagas lo mismo que yo y mi mandes tus vídeos con el deporte que practicas y las recomendaciones que crees que son necesarias.
Además te servirá para subir nota.
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