Este blog pretende ser un herramienta de intercambio de información, experiencias y conocimientos, para ampliar en lo posible la formación y poner de manifiesto la relación entre la capacidad motriz y la inteligencia.La defensa indivisible del hombre para que su desarrollo sea equilibrado. Los conocimientos no se dan aislados tal como ofrece la educación actual... somos una unidad.
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domingo, 26 de marzo de 2017
sábado, 6 de diciembre de 2014
AZÚCARES Y ACEITES VEGETALES SON PERJUDICIALES
El consumo de grasas, azúcares y alimentos procesados es cada día más elevado y apenas nos planteamos los daños adversos en que pueden derivar.
En una época en la que parece que comer ligero, fresco y natural, son las herramientas básicas para tener una vida –cuerpo y mente– sana, comemos cada vez más platos precocinados con altos índices de grasas trans y alimentos sobreazucarados. Ya sea por el ritmo vertiginoso de las rutinas diarias, los horarios de trabajo o, simplemente, la pereza de cocinar, el hecho es que la comida casera saludable brilla por su ausencia.
Kris Gunnars, experto nutricionista, enumera en Business Insider algunos de los principales problemas de salud que pueden derivarse de los malos hábitos de la alimentación moderna. La dieta que llevamos influye directamente en el desarrollo de enfermedades de corazón, obesidad o diabetes tipo 2.
Consumimos alrededor de 500 calorías sólo en azúcar al día
Lee atentamente y párate a pensar en tu alimentación diaria: ¿estás poniendo en riesgo tu salud? ¿Llevas una dieta moderna o una alimentación sana y equilibrada?
1. Excesivo consumo de azúcares refinados
El consumo de azúcar se ha disparado en los últimos 160 años. Aunque, claro está, dependen de en qué país vivamos, se calcula que consumimos una media de 67 kilos de azúcar al año. O lo que es lo mismo, alrededor de 500 calorías sólo en azúcar al día.
Se encuentran en demasiados alimentos industriales procesados –casi que lo complicado es encontrar aquellos que no contengan azúcares– e incluso los productos bajos en azúcares contienen cantidades más elevadas de las que deberíamos consumir.
El problema es que, explica Gunnars, su consumo masivo “puede conducir a graves problemas metabólicos, incluyendo resistencia a la insulina, síndrome metabólico, colesterol elevado y triglicéridos”. Así, es urgente que trabajemos por reducir la cantidad de azúcar en nuestras vidas.
2. El azúcar de las bebidas gaseosas y zumos de frutas industriales
De la dieta moderna, las bebidas edulcoradas con azúcares son las peores. ¿Por qué? La respuesta es sencilla aunque quizás lo desconocías: el organismo no registra el azúcar líquido igual que en los alimentos sólidos.
Se calcula que la ingesta diaria de calorías por persona ha aumentado alrededor de 20% en las últimas décadas
El cuerpo sintetiza las calorías provenientes de líquidos de forma diferente que en los sólidos. De ahí que, como dice el nutricionista, “cada porción diaria de bebidas azucaradas esté relacionada con un 60% más de riesgo de padecer obesidad”.
3. Consumimos demasiadas calorías al día
Se calcula que la ingesta diaria de calorías por persona ha aumentado alrededor de 20% en las últimas décadas.
El aumento del consumo de alimentos procesados, los aceites vegetales y harinas, o las mencionadas cantidades de azúcares que encontramos en nuestra cesta de la compra, incrementan las calorías de nuestra dieta.
4. Los aceite vegetales procesados sustituyen a las grasas tradicionales
Hace algunos años, dietistas y nutricionistas coincidían en culpar a las grasas saturadas de provocar enfermedades de corazón. Así, las personas fueron abandonando las grasas tradicionales, como la mantequilla o la maneca de cerdo, en favor de los aceites vegetales procesados.
El problema es que estos aceites son muy ricos en omega-6, un ácido linoleico que termina por incorporarse en nuestras reservas de grasas lo que podría derivar en mayor riesgo de padecer cáncer. No sólo eso, estos aceites se hidrogenan a menudo, lo que incrementa sus niveles de grasas trans, que está demostrado, aumentan el riesgo de enfermedades de corazón.
5. Margarina vs. Mantequilla: más grasas trans
Como acabamos de comentar, hemos reemplazado las grasas tradicionales como la mantequilla por alimentos hidrogenados con altos contenidos de grasas trans.
El trigo moderno dista mucho del tradicional y, entre otras cosas, contiene entre un 20% y 30% menos de minerales importantes
Como explica Gunnars, “la mantequilla en realidad contiene nutrientes que protegen contra enfermedades del corazón como la vitamina K2”, por lo que tendría más sentido dejar de promocionar e impulsar el consumo de margarina y volver a la tradicional mantequilla (eso sí, como todo, en su justa medida).
6. La soja sigue de moda: tiene demasiadas calorías
La soja tiene beneficios para la salud, pero no todo es bueno. De hecho pocas personas se plantean que el aceite de soja es una fuente importante de calorías y en países como EEUU es el aceite vegetal más consumido.
Se encuentra fundamentalmente en los alimentos preparados porque resulta más barato que otros aceites. Así, Gunnars lo deja claro: “la mejor manera de evitar el aceite de soja (y otros ingredientes desagradables) es evitar los alimentos procesados”.
7. El trigo ya no es lo que era
Parte fundamental de la dieta occidental, el trigo se encuentra en infinidad de alimentos, desde el pan hasta pastas, pasteles o pizzas. El problema es que el trigo moderno dista mucho del tradicional y, entre otras cosas, contiene entre un 20% y 30% menos de minerales importantes como el magnesio, hierro, zinc y cobre.
En resumen: no sólo es menos sano y carece de algunas de sus propiedades tradicionales, además se ha convertido en un alimento mucho más perjudicial para celiacos y personas intolerancia al gluten.
8. Comemos menos huevos
El consumo de huevos ha bajado mucho en los últimos años. Según comentan en el artículo, “desde el año 1950 hemos reducido el consumo de este alimento altamente nutritivo de 375 a 250 huevos al año, lo que se traduce en una disminución del 33%”.
Hemos reducido el consumo de este alimento altamente nutritivo de 375 a 250 huevos al año
Es cierto que se trata de un alimento con una alta tasa de colesterol pero no elevan el colesterol malo en sangre. Se trata de los alimentos más nutritivos del planeta, por lo que debemos volver a fomentar su consumo y olvidar falsas creencias como que contribuye a generar enfermedades de corazón.
9. Comemos más alimentos procesados que nunca
El consumo de comidas rápidas ha aumentado en las últimas décadas, con sus correspondientes cantidades de azúcares, aceites vegetales, grasas trans, calorías de más… Es hora de revisar de verdad las etiquetas y conocer qué ingredientes contienen los alimentos que compramos y consumimos.
10. Mundo obeso: cuidado con las dietas bajas en grasas
Aunque la creencia de que las dietas bajas en grasas son más saludables y previenen enfermedades sigue ahí, lo cierto es que estos alimentos con grasas saturadas y colesterol (del “bueno”) no pueden desaparecer de nuestra alimentación. De hecho, son necesarios.
Pese a que numerosos estudios han demostrado que este tipo de dietas no previenen las enfermedades de corazón, la obesidad o el riesgo de padecer cáncer, “por alguna razón extraña, todavía se aconseja seguir este tipo de dietas bajas en grasas a pesar de que numerosos estudios demuestran que puede ser completamente ineficaz”, plantea Gunnars.
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-11-27/los-10-grandes-peligros-de-la-dieta-moderna-que-deberias-conocer_434729/
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sábado, 8 de febrero de 2014
MENOS AZÚCAR POR FAVOR
BLOG ENEMIGO DE LA SALUD
La comida ultraprocesada se está convirtiendo en un serio enemigo de la salud.
Un nuevo estudio relaciona el exceso de azúcar con mayor riesgo de muerte cardiovascular. La bollería industrial y otros alimentos procesados son ricos en azúcares, hidratos de carbono y grasas. Por mucho que les pese algo tendrán que hacer las grandes multinacionales del sector de la alimentación y las bebidas. La comida ultraprocesada y los refrescos cargados de hidratos de carbono muy simples (azúcar sobre todo) se están convirtiendo en un serio enemigo de la salud en el mundo. La industria tendrá que rebajar de forma muy marcada el contenido de azúcar que hay en sus productos más tarde o más temprano.
Probablemente será por imperativo legal, si voluntariamente no lo hacen.
Todo el planeta, y da lo mismo que se hable de países desarrollados o de los que aún se encuentran en desarrollo, está muy preocupado con la pandemia de obesidad y sobrepeso que hay en todas partes. Reconociendo que aún existen áreas en las que impera el hambre, la realidad es que el problema ahora es la malnutrición. Un término que no tiene que ver con la falta de comida sino con despropósito con el que se está alimentando buena parte de la Humanidad en el siglo XXI.
Los motivos fundamentales que están elevando el porcentaje de diabéticos tipo 2, la hipertensión, la patología vascular y el cáncer son -sobre todo- la mala alimentación y el sedentarismo. Si se pudieran paliar en parte esos factores, el índice de patologías crónicas caería drásticamente y el ahorro en la factura sanitaria anual de casi todos los países sería de muchos miles de millones de euros, o de dólares.
De la misma forma que el tabaco está estigmatizado en todas partes -y casi nadie ignora los riesgos elevados que comportar el fumar- el azúcar lleva camino de convertirse en un mal compañero de viaje que hay que tener en cuenta, cuando se habla del camino que conduce a muchas patologías.
El exceso de azúcar y de sal es -de acuerdo con las últimas investigaciones- un hecho muy común en la dieta de casi todas las sociedades.
Los científicos opinan que el azúcar es un factor que contribuye de forma independiente en el riesgo de padecer patologías crónicas.
Ayer mismo, el JAMA Internal Medicine (una revista de la Asociación Médica Americana) publicaba un artículo, realizado por investigadores de los conocidos Centros para el Control de Enfermedades de Atlanta (EEUU), en el que se relacionaba de forma estadísticamente significativa el exceso de azúcar en la alimentación con un aumento de riesgo de muerte cardiovascular.
Las razones íntimas por las que el exceso de azúcar -y otros hidratos de carbono muy simples- se han convertido en el nuevo demonio alimenticio, compitiendo casi con el tabaco en mala fama, no están aún completamente claras. Lo estarán probablemente dentro de poco tiempo ya que hay mucha investigación en marcha. De acuerdo con los expertos, el azúcar se absorbe muy rápidamente en los primeros tramos del tubo digestivo y llega a la sangre con gran facilidad. Esta irrupción "violenta" de ese compuesto hace que el páncreas reaccione y libere insulina para que las células metabolicen el azúcar. Ese "chute" de insulina es lo que modula fenómenos fisiológicos que favorecen el depósito de grasa y contribuye más de lo que se ha imaginado al sobrepeso y a la obesidad.
Lo probable es que en un futuro próximo, cuando se hable de cómo adelgazar o, simplemente, de cómo no engordar se mencione el término "calidad de las calorías" tanto o más que el de "cantidad de calorías".
De hecho, y en contra de lo que se ha venido diciendo muchas décadas, el aceite de oliva extra virgen y los frutos secos (elementos de un gran poder calórico) se están convirtiendo en los nuevos ángeles de las arterias sin que su consumo frecuente esté provocando un exceso de peso.
En el último boletín de la OMS, dado a conocer este lunes, se pide a los gobiernos que piensen en controlar, regular, desincentivar los alimentos ultraprocesados y las bebidas con exceso de azúcar. Más tarde o más temprano habrá que hacerlo como una medida necesaria para que los riesgos de enfermar de las personas no se multipliquen de forma insoportable para la salud de las mismas y también para la de las economías sanitarias de todos los países.
EL MUNDO JOSÉ LUIS DE LA SERNAMadrid
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