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domingo, 26 de marzo de 2017

EXCESO DE PESO: LOS CULPABLES QUE NUNCA SE MENCIONAN

  
La obesidad y el sobrepeso son dos problemas para la salud a nivel mundial; el exceso de peso (aunque sean solo algunos kilos), también.
Nos cansamos de repetir que para lograr adelgazar es importante gastar más energía de la que consumes,  y aunque esto es real, para algunas personas no resulta suficiente.
En este artículo, te mostraremos una infografía de la Sociedad de Obesidad de los Estados Unidos que recopila una cantidad de culpables (contribuidores) que muchas veces olvidamos mencionar y tener en cuenta.

QUÉ NECESITAS HACER PARA TENER TU PESO BAJO CONTROL

Para mantener tu peso, necesitas que la cantidad de calorías que ingresan a tu cuerpo sean similares a las que gastas.
Para bajar de peso,  necesitas quemar más calorías de las que  ingresan a tu cuerpo a través de la dieta.
Para ello existen dos claves a tener en cuenta: 1) aumentar tu gasto energético y 2) consumir menos calorías. Combinar estas dos técnicas, prácticamente te aseguran el éxito (haciendo las cosas bien).
Para entender un poco más, veamos a qué nos referimos con “gasto energético”:

GASTO ENERGÉTICO

Los dos grandes factores que influyen en el gasto energético, es el metabolismo basal y la actividad física que realizas.
Aunque pocos lo tienen en cuenta, procesos fisiológicos  como los latidos del corazón, la función cerebral, la respiración, la digestión y otros, consumen energía(metabolismo basal).
El metabolismo basal de cada persona es diferente, pero una gran parte del consumo energético total diario de una persona (entre el 60/70%) es consecuencia de estos procesos fisiológicos.
La actividad física, es otro componente sumamente importante en lo que hace a gasto energético. Si eres una persona activa, quemas más calorías que alguien que pasa todo el día sentado.
Si deseas calcular cuál es tu gasto energético diario, te invitamos a probar la nuestra Calculadora.
En lo que hace a consumir menos calorías, el truco es muy simple y te lo explicaremos en el siguiente punto:  balance energético.

BALANCE ENERGÉTICO

El balance energético es el equilibrio entre la energía que entra en tu dieta diaria y la energía que sale de tu cuerpo (la que consumes).
Cuando la energía que entra es mayor a la energía que gastas (balance energético positivo) , las personas aumentan de peso; cuando la energía que gastas es mayor a la energía que entra (balance energético negativo), la gente pierde peso.
Si existe equilibrio entre lo que gastas y lo que ingresa a tu cuerpo, mantendrás tu peso.
Los tres macronutrientes de tu dieta diaria: carbohidratosgrasas y proteínas contienen energía y por lo tanto contribuyen al ingreso de energía a tu cuerpo.
Según como sea tu dieta, la proporción de energía que es aportado por cada uno de estos macronutrientes es variable. Algunas personas llevan una dieta con un aporte energético de 80% de carbohidratos, mientras que otras se manejan en el rango del 60/70%.
Asimismo, es importante destacar que no solo la cantidad de carbohidratos, grasas y proteínas que consumes es relevante, ya que cada uno de estos tienen un aporte energético diferente.
Así,  la grasa contiene 9 calorías por gramo, mientras que las proteínas y carbohidratos contienen 4 calorías por gramo.
Hay otro compuesto en los alimentos que puede contribuir a tu ingesta de energía: el alcohol que aporta 7 calorías por gramo.
CONTRIBUIDORES OLVIDADOS DEL EXCESO DE PESO
Como ya adelantamos, aunque técnicamente estos conceptos son indiscutibles, los problemas de exceso de peso son mucho más complicados que las calorías que ingresan y  las que gastas. 
A continuación te mostramos la infografía a la que hacíamos mención al comienzo del artículo

Como muchos de nuestros lectores no leen inglés, explicaremos brevemente la información que se encuentra en este detallado gráfico.
La imagen se divide al medio en forma vertical en dos sectores: “Inside the person” y “outside the person” y en ella se colocan los contribuidores a la obesidad internos y externos.

CULPABLES INTERNOS

Entre los contribuidores internos, se destacan algunos muy conocidos y otros tantos muy olvidados:
.- Alimentación desordenada (atracones, comidas nocturnas, adicción a las comidas).
.- Saciedad retardada
.- Inflamación crónica
.- Sensibilidad al dolor
.- Discapacidades físicas y mentales
.- Depresión y ansiedad
.-  Fuentes patológicas de desregulación hormonal  como la disfunción tiroidea.
.- Factores Genéticos

CULPABLES EXTERNOS

La lista de culpables externos, también es muy interesante. Veamos algunas claves:
.- Falta de información nutricional
.- Comer fuera de casa
.-  Tamaño de las porciones
.- Considerar a la alimentación como una actividad recreativa
.- El estrés maternal
.- Madre fumadora u obesa
.- Haber nacido por cesárea
.- Uso de drogas que inducen el aumento de peso
.- Déficit de sueño
.- Haber dejado de fumar
.- Conflictos familiares
.- Desocupación
.-Iniciar una relación amorosa
.-Sedentarismo
.- Conducir en vez caminar
La lista es larga y en muchos casos se suelen dar la combinación de muchos de estos factores.
Por eso mismo, los problemas de exceso de peso son  un verdadero problema mundial y la lucha contra ellos no es nada simple.
http://runfitners.com/2017/01/exceso-de-peso-culpables-olvidados/?utm_content=buffer5a146&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

viernes, 23 de diciembre de 2016

sábado, 26 de septiembre de 2015

¿ A DÓNDE VA EL PESO QUE PERDEMOS?

METABOLISMO 

Puede parecer una pregunta estúpida, pero, ¿alguna vez se han parado a pensar qué pasa con los kilos que nos quitamos de encima? ¿Simplemente se esfuman? Mucha gente cree que la grasa perdida pasa a convertirse en músculo o incluso en energía, pero lo cierto es que este mito altamente extendido viola la ley de conservación de la materia, según los autores de un estudio publicado hoy en el British Medical Journal. Aunque pueda parecer obvia, esta es una cuestión sobre la que hay bastante desconocimiento, incluso entre los propios profesionales. En general, los autores vieron que había importantes lagunas sobre el proceso metabólico de pérdida de peso entre los dietistas, entrenadores personales y médicos. "Creemos que es porque hay muchos pasos distintos involucrados en el proceso, y cada uno se estudia en asignaturas completamente distintas", explica a este periódico Ruben Meerman, de la escuela de Biotecnología y Ciencias Biomoleculares de Australia y coator del presente estudio que pretende clarificar un poco el tema. 

Para despejar las dudas, Meerman y Andrew J. Brown han publicado este análisis en el que explican cómo los seres humanos pierden grasa. La conclusión a la que han llegado es que los pulmones son el órgano clave en todo el proceso, ya que la mayoría de nuestra masa es expulsada al exterior en forma de dióxodo de carbono. Según cuentan, para perder 10 kilos de grasa es necesario inhalar 29 kilos de oxígeno, lo que pone en marcha un proceso metabólico mediante el que se producen 28 kilos de dióxido de carbono -que se expulsan por los pulmones- y 11 kilogramos de agua, que se desechan a través de la orina, las heces, el sudor, las lágrimas y otros fluidos corporales. Publicidad Por poner un ejemplo concreto: en posición de descanso, una persona que pese 70 kilos y siga una dieta variada expulsa unos 0.74 kilos de CO2 en ocho horas, lo que supone que el cuerpo pierde 203 gramos de carbono durante este tiempo. 

De alguna forma, esto significaría que perdemos unos 200 gramos "sin hacer nada", aunque esto no es del todo cierto, ya que, tal y como Meerman recuerda, nuestro cuerpo nunca descansa. Incluso cuando estamos dormidos sigue trabajando: genera nuevas células, nos crece el pelo, o simplemente genera calor para mantener la temperatura corporal. ¿Significaría esto que el truco para adelgazar está sencillamente en respirar, algo que, de hecho, hacemos inconscientemente? Desgraciadamente, no. Los autores previenen a la población de intentar perder peso simplemente intentando respirar más, porque esto llevaría a la hiperventilación, lo que puede desembocar en mareos, palpitaciones y pérdidas de consciencia. El secreto para bajar de talla no es ningún misterio: la clave, como muchos ya saben, está en hacer deporte. 

Cuando hacemos ejercicio, nuestra tasa metabólica se incrementa, lo que significa que nuestro organismo necesita más oxígeno y, por tanto, produce más dióxido de carbono. Meerman da algunas cifras que pueden ayudar a hacerse una idea de qué ejercicios funcionan mejor para adelgazar: "Caminar eleva tres veces nuestra tasa metabólica en reposo, y si subimos una colina en bicicleta serían 12 veces", explica. "Incluso el sexo puede elevar nuestra tasa metabólica unas 3,5 veces", añade. Los investigadores concluyen que el 84% de la grasa es exhalada en forma de dióxido de carbono, lo que convierte a los pulmones en el órgano excretor principal en la pérdida de peso. 

El importante papel que tiene el CO2 en todo el proceso no debe llevar a nadie a pensar que la fiebre por mantener la línea podría ser la causante del calentamiento global, porque este que consiste en que los átomos de carbono atrapados en organismos fosilizados se desbloquean, mientras que el dióxido de carbono exhalado por el ser humano regresa a la atmósfera sólo unos meses después de estar en los alimentos que han fabricado las plantas. "Nada de lo que estamos contando es nuevo, pero por alguna razón que desconocemos, parece que nadie se ha puesto a hacer estos cálculos antes", comentan los autores, quienes desearían que a partir de ahora se cambiase la forma en la que se explica el proceso de pérdida de peso en las facultades de Medicina, unificándose en una misma materia. 
http://www.elmundo.es/salud/2014/12/17/54903781ca4741e4098b4582.html

miércoles, 28 de enero de 2015

¿POR QUÉ ENGORDAMOS?

¿Por qué engordamos? Y las grandes mentiras sobre la alimentación ¿Te has preguntado porque cuesta tanto mantener un peso ideal? ¿Has intentado muchas veces perder peso sin éxito? ¿Cuál es la razón detrás de la epidemia de obesidad? Si yo tuviera todas las respuestas seguramente no estaría donde estoy, y tampoco soy un experto en nutrición. Pero si lo soy en PNL, y me gustaría explorar con tu permiso, ciertos puntos que pueden hacer que cambies radicalmente tu relación con la comida. 

¿Qué nos pasa? Respuesta: Nos hemos vuelto holgazanes. ¿Quiénes? ¿Yo? Sí, tú. Y yo, Y todos. ¿A qué me refiero? Bueno, no sólo me refiero al hecho que no hagamos tanto ejercicio como deberíamos, esa sin duda alguna es una parte, pero es sólo la punta del iceberg. 

Volvamos al origen: Hace 100.000 años la comida corría, saltaba o se encontraba repartida en un área extensa. Comer, requería esfuerzo. De hecho, probablemente, comer requería planificación. Es decir, si lo que se quería comer estaba demasiado lejos o era demasiado rápido, quizás era mejor quedarse donde se estaba y pensar en una mejor opción. Hasta no hace mucho, las calorías han sido muy preciosas. El frío, los peligros, el trabajo manual, todo ello nos obligaba a quemar muchas calorías y la comida era algo que llegaba al punto se ser algo sagrado. No se podía cazar más allá del límite sostenible sino, luego había escasez, se tenía que ir con cuidado de lo que se cultivaba y cómo, y siempre pendientes que la naturaleza no se lo llevara por delante con una sequía o una inundación. Dicho de un modo fácil: Nos tomábamos muy en serio lo de la comida. 

Nos lo tomábamos tan en serio, que sabíamos que comida servía para qué, qué nos ayudaba en qué y con ensayos de prueba y error, y pasando mucha hambre, en general vivíamos saludablemente. Si te fijas en culturas orientales, la comida es algo que forma parte su medicina hasta el punto que los alimentos están deliberadamente equilibrados para buscar el bienestar físico y emocional. ¿Y ahora? En los últimos 50 años ha pasado algo insólito que se inició a finales del siglo XIX y a principios del XX cuando los señores como Kellogg (el de los cereales), Heinz (el del Ketchup), Griggs (el que hizo a la Coca-Cola famosa) o Hellmann (el de las mayonesas), empezaron a industrializar la comida. Hasta ahí no hay mucho problema. La historia empieza cuando estas empresas (como cualquier otra) necesitan vender y no sólo vender, sino crecer y expandirse. Para hacer eso utilizaron el márquetin y la publicidad, y ahí es donde empezó el gran engaño que nos ha llevado hasta el día de hoy. ¿Cómo nos mienten? 

Vamos a empezar con una serie de mentiras que nos han intentado hacer creer en estos últimos 100 años: 

No hay tiempo para cocinar o cocinar es aburrido ¡Cómo te vas a poner a cocinar después de un largo día de trabajo! ¡Abre una lata de xxxx o un sobre de xxxxx y caliéntalo en el microondas! Así te podrás dedicar a cosas más importantes (¿¿??) como mirar la tele en el sofá o poner los niños a dormir… Nos intentan convencer que hacer la comida es un molesto incordio a evitar. “No hace falta que pienses en la comida, nosotros lo hacemos por ti”. 

La comida sólo es comida Hasta sólo hace unos años la comida parecía que sólo era comida. Ya pasamos por la época de lo “light” donde nos hicieron creer que “bajo en grasas” quería decir sano, sin tener en cuenta que la comida mediterránea siempre ha sido alta en grasas (pero esa es otra historia…). Lo que se olvidaron de decirnos es que substituían la grasa por azúcar para hacerlo apetecible… Ahora, la comida es sólo comida pero con vitaminas añadidas, bífidus, con o sin lactosa, con o sin grasa (Me pregunto que es lo que queda cuando a la leche le quitas las grasas y la lactosa….). 

Una vez más es: “No te preocupes, nosotros sabemos lo que te conviene”. Pero la comida no es sólo una fuente de calorías. Nuestros abuelos lo sabían del mismo modo que nuestros antepasados de la edad de piedra. La comida es nuestra vía directa a tener una vida saludable y sin enfermedades. La comida tiene que ser barata 

La comida siempre ha sido cara. Ha sido costosa de cultivar, de cazar, de recoger. Sólo en la época de la industria agropecuaria y el uso masivo de procesos de explotación intensivos se ha abaratado el precio de los alimentos. ¿Pero a qué coste? ¿Y por qué querríamos que la comida fuera barata? Muchos podrían pensar que es porque estamos en crisis y mucha gente no podría alimentarse de otro modo. Pero eso es una gran falacia. Piénsalo: ¿Qué precio estás pagando por el pan barato? ¿Lo sabes? No claro, porque estas industrias no tienen ningún interés a contarte que implica que el pan sea barato. No te cuenta que utilizan harina refinada hecha de trigo alterado genéticamente que hace que se pierdan sus nutrientes, que se te irriten los intestinos, que se desmineralice tu cuerpo y que te suba el nivel de azúcares en sangre, llevando a la obesidad, al aumento de colesterol y a la diabetes. 

Si le diésemos la importancia que tiene la alimentación, nos enseñarían en la escuela sobre el tema, habrían programas específicos por la televisión en “prime time”, estaríamos dispuestos a sacrificar nuestras vacaciones, un televisor nuevo o ropa, por comer alimentos de alto valor nutritivo. Y si hubiera gente que no pudiera pagárselos, para eso está el estado, para ayudar a mantener una sociedad sana (y que gaste menos en seguridad social). 

Siempre es mejor más 

En algún sitio de nuestro cerebro tenemos una parte que debe venir del pasado y que nos dice: “Come ahora, que nunca sabes cuando lo volverás a hacer”, otra que nos dice “La abundancia es algo excepcional para festejar eventos especiales” y otra que nos dice “Acábatelo todo”. Así nuestros ancestros cavernícolas, debían comer tanto como podían cuando cazaban, nuestros antepasados celebran con días puntuales la abundancia como algo casi místico y ritual, y nuestras abuelas querían lo mejor para nosotros. Pero ninguna de estas ideas relacionadas con el exceso, son aplicables en un mundo de supermercados y neveras. Además en estas empresas que lo que quieren vender te cuentan que algo que pesa 250gr y vale 2,5€, es mejor que algo que pesa 150gr y vale 1,5€. Para ellos sí porque el coste del primero es 0,50 y del segundo 0,30€, o sea que ellos ganan 2€, si compras el grande y 1,2€ si compras el pequeño. ¡Para ellos es un negocio que comas más! 

La comida es una buena recompensa ¡Cómo la vida es muy dura y complicada, regálate unos minutos de placer con una dosis extraordinariamente alta de azúcar! La comida ha pasado de ser aquello que nos mantenía en vida en aquello que nos hace la vida más placentera. Es nuestro refugio emocional delante de disgustos, ansiedades, estrés, etc. Y esto es nuevo porque evidentemente, hasta hace poco la gente corriente no tenía ni un súper, ni una tienda de golosinas, ni una despensa ni un frigorífico repleto de productos listos para su placer. 

Nadie nos cuenta que el azúcar es el mayor contribuyente a problemas cardíacos, de colesterol, sobrepeso, artríticos, entre otros. Sólo nos hablan de placer y recompensa. ¿Y estas mentiras qué provocan? 

1. Banalización de la comida. No nos tomamos en serio las implicaciones en nuestra salud de comer. Vemos a la comida como aquello que nos da placer y al mismo tiempo, nos aleja del tipo de cuerpo que nos imponen. 
2. Analfabetismo nutricional. No sabemos qué comemos, qué efectos produce lo que comemos, ni qué comer para estar mejor. 
3. Sobre alimentación. Comemos muchísimas más calorías de las que necesitamos, pero al mismo tiempo, con bajo índice de nutrientes esenciales, por lo que generamos grasa pero seguimos desnutridos. 
4. Dietas yo-yo. Al tener una relación disfuncional con la comida (amor-odio), acabamos adoptando dietas radicales sólo para volver a caer en los mismos hábitos al cabo de un tiempo, pero con cada dieta hemos estresado a todo nuestro metabolismo. 
5. Enfermedades. Los alimentos procesados suelen tener una carga glucémica elevada (cantidad de azúcares) e índice glucémico elevado (facilidad de los azúcares para llegar a la sangre) lo que provoca que acabemos con problemas de insulina y por lo tanto de diabetes, colesterol, entre otros. 

Además, el balance entre aceites omega3 y omega6 en estos alimentos es muy malo debido al uso de aceites de baja calidad y de frituras, lo que provoca problemas inflamatorios graves. Sólo son dos ejemplos de muchos…. No estoy diciendo en ningún momento que todas las personas con sobrepeso entren en este análisis que he hecho. Soy consciente que he eludido muchos puntos críticos, patologías, etc., pero como ya he advertido al inicio, nunca ha sido mi intención entrar en una zona que no es la de mi “expertise”. ¿O sea que…? Somos holgazanes, porque seguramente hemos dejado que nos convirtieran en ello. 

Lo somos porque: 
a. Hemos renunciado a pensar sobre la alimentación como algo vital. 
b. Hemos dejado de pensar críticamente sobre lo que nos venden. 
c. Hemos dejado de invertir tiempo en preparar comidas que se ajusten a nuestras necesidades 
d. Hemos decidido aliviar nuestros males a través de la comida. 
e. Y sí, podríamos hacer más ejercicio. 

Las 4 primeras, tienen que ver más con un modo de pensar que en hacer. Es ahí donde me gusta trabajar con mis alumnos de PNL, en su modo de pensar, para que pueda cuidar mejor de ellos mismos. Sólo con una sociedad con más pensamiento crítico, será capaz de ser más dueña de su futuro, incluida su salud. Xavier Pirla Llorens Director de Talent Institut Autor de El Arte de Conseguir lo Imposible
http://www.talentinstitut.com/ES/11/Blog/25/-Por-que-engordamos--Y-las-grandes-mentiras-sobre-la-alimentacion.html

domingo, 18 de enero de 2015

EL SEDENTARISMO CAUSA EN EUROPA EL DOBLE DE MUERTES QUE LA OBESIDAD

A grandes rasgos, se podría decir que el peso de una persona es el resultado de un simple balance: las calorías que ingiere frente a las que gasta. Si entra más de lo que sale, se engorda; si no, se adelgaza. Hasta ahora, todos los estudios han puesto en el punto de mira en un eje de la balanza, lo que se come, pero varios estudios recientes indican que quizá esa visión no sea la correcta. El último se ha realizado en la universidad de Cambridge y la conclusión es clara: cada año, la obesidad se relaciona con unas 337.000 de los 9,2 millones de muertes que se producen en Europa; el sedentarismo se vincula con el doble de defunciones, 676.000. Lo ha publicado American Journal of Clinical Nutrition. 

Los investigadores, liderados por Ulf Ekelund, de la unidad de Epidemiología de la universidad, se han basado en un macroestudio que ha seguido a 334.161 europeos (hombres y mujeres) durante 12 años. La cohorte estaba dedicada a la relación entre nutrición y cáncer, pero los datos han servido para extraer otras conclusiones. “El mensaje es simple: un poco de actividad física al día puede producir evidentes beneficios en la salud de las personas que ahora son inactivas”, ha dicho Ekelund. “Aunque hemos encontrado que bastan 20 minutos para que haya una diferencia, en verdad deberíamos aspirar a más. La actividad física ha demostrado que tiene muchos beneficios para la salud, y debería ser una parte importante de nuestra rutina diaria”, ha añadido. Esos 20 minutos, dedicados a un paseo vivo, podrían consumir entre 90 y 100 calorías, y reducir el riesgo de muerte prematura entre un 16% y un 30% en el grupo de los inactivos, aunque todos, incluidos los obesos, notan su efecto beneficioso. 

Este trabajo está en línea con otros recientes, como el español Anibes (Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España), del que aún solo se conocen unos primeros resultados. En ellos se constata que, aunque la ingesta de calorías ha ido cayendo (ha pasado de las 3.008 calorías en 1964 a las 1.820 en 2013) el sobrepeso ha ido en aumento y, según la Encuesta Nacional de Salud, ya afecta al 53,68% de los adultos. Otros estudios, como uno sobre el consumo de azúcar, también indican que no hay una relación entre la ingesta de este alimento —que se mantiene bastante estable en Europa— y el aumento de la obesidad. La explicación al aumento de peso con las complicaciones sanitarias que ello supone tiene que estar, por tanto, en el otro lado de la balanza: en el ejercicio. Según la misma encuesta, un 40% de la población española se declara sedentaria (un 46,6% de las mujeres y un 35,9% de los hombres). 

De ellos, alrededor del 16% admite que no realiza ninguna actividad física, y el 20% afirma que solo la practica de forma moderada. "Se trata de un estudio europeo muy riguroso que viene a confirmar lo ya propuesto en otros estudios anteriores, así como lo que se viene comentando desde hace años: hasta el momento se ha hecho más énfasis en el tratamiento de la obesidad que en el de sus determinantes", afirma en un correo Marcela González-Gross, catedrática de Nutrición Deportiva y Fisiología del Ejercicio de la Universidad Politécnica de Madrid. "En los planteamientos de Salud Pública actuales, la actividad física ha sido la gran olvidada, pero se está viendo que poco a poco va alcanzando protagonismo". "De todas formas, el estudio se centra en la realización de al menos 20 minutos de actividad física para reducir la mortalidad prematura, pero si el tiempo de actividad se incrementa ligeramente y se realizan al menos 30 minutos, no sólo se reduce esta mortalidad, también se incrementa la calidad de vida. Es importante añadir años a la vida, pero también vida a los años".
http://elpais.com/elpais/2015/01/14/ciencia/1421259028_671861.html

sábado, 20 de diciembre de 2014

OBESIDAD PERÍMETRO ABDOMINAL CON SOBREPESO


El riesgo de la obesidad depende en gran medida de la localización de la grasa, siendo aquélla que se acumula en el abdomen la que afecta en mayor medida al corazón. 

¿Qué es la obesidad abdominal? 
Los pacientes que tienen aumento de la grasa abdominal presentan un incremento importante del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Por ello, mantener el peso dentro de unos límites razonables es muy importante para el normal funcionamiento del corazón, los vasos sanguíneos, el metabolismo, los huesos y otros órganos de nuestro cuerpo. 

Las personas con exceso de peso tienen que saber dónde se centra su problema de obesidad: 

Obesidad periférica o ginoide. Grasa acumulada en glúteos, muslos y brazos. 
Obesidad central, abdominal o androide. Grasa acumulada en el abdomen. 

¿Cuál es el perímetro abdominal normal? 

El perímetro abdominal es una medida antropométrica que permite determinar la grasa acumulada en el cuerpo. En la mujer es 88 centímetros y en el hombre, 102 centímetros. Si en una persona con exceso de peso el perímetro abdominal es menor que los valores mencionados se habla de obesidad periférica, mientras que se habla de obesidad central cuando el perímetro abdominal es mayor. 

¿Cómo medir el perímetro abdominal? 

La persona debe estar de pie, y después de haber expulsado el aire, debe rodear su abdomen con la cinta métrica a la altura del ombligo. 

¿Por qué hay que controlarlo? 

La obesidad central tiene peores consecuencias para el metabolismo, ya que favorece el desarrollo de diabetes y gota. Además quienes la padecen tienen altas posibilidades de acumular grasa también en otros órganos vitales, lo que favorece la aparición de enfermedades cardiovasculares. Las personas obesas suelen tener asociados otros factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial. Se estima que la hipertensión es 2,5 veces más frecuente en los obesos que en las personas de peso normal. Entre los obesos, es mayor la incidencia del tipo androide que del ginoide. A igualdad de peso, los primeros tienen mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Los estudios llevados a cabo en países occidentales han mostrado una relación entre obesidad y mortalidad. 

¿Cómo evitar la obesidad abdominal? 

Practicando una dieta cardiosaludable Realizando ejercicio físico de forma regular. 

Descargas sobre la obesidad 

Dieta Obesidad                        Descarga la dieta para la obesidad 
Dieta para el sobrepeso           Descarga la dieta para el sobrepeso 
Ficha obesidad                        Descarga la ficha de obesidad
http://www.fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/obesidad-abdominal.html

sábado, 18 de octubre de 2014

¿ENGORDAR SIN DARNOS CUENTA?

La sociedad ha vivido una constante evolución en los últimos años. En solo una década nuestros hábitos han sufrido una profunda metamorfosis. Los cambios que han aparecido con la explosión de internet y la transformación del mercado laboral han afectado a muchas de nuestras facetas, y una de ellas es la alimentación. Hace no muchos años comer era una actividad social, raro era que una persona comiera sola. Con el paso del tiempo y las modificaciones sociales, los hábitos alimenticios también se han visto alterados. En la actualidad, se estima que la mitad de nuestras comidas las realizamos en soledad. Este dato varía según el hogar, pero la realidad nos muestra que estamos ante una poderosa transformación social y culinaria. 

Más allá del significado sociológico y de las interpretaciones que puedan nacer de estos datos, la mediática nutricionista y dietista Cynthia Sass indica en Health cómo estas nuevas rutinas inciden negativamente en nuestra salud. Quizá a primera vista no parece que sea especialmente significativo, pero está demostrado que nuestro particular funcionamiento psicológico tiene un papel esencial en todas nuestras tareas y, por tanto, la alimentación no es ajena a ello. Al disponer de menos tiempo y dejar a un lado la tradicional imagen de las comidas como acto social, nos encontramos con que comemos más cantidad y menos calidad. Estos son algunos de los errores más frecuentes, según Sass. 

ABUSO DE PRODUCTOS PREPARADOS 

La falta de tiempo y ganas es nuestro peor enemigo. Un comportamiento muy habitual es pensar que no hay que molestarse en cocinar si solo comerá uno. No cabe duda de que así se ahorra tiempo, pero desde un punto de vista alimenticio, no es la mejor decisión para nuestra salud. Los alimentos preparados tienen un mayor contenido calórico y de otras sustancias perjudiciales (como colorantes o conservantes). Para evitar caer en este error, puede optarse por productos más saludables y que no requieran demasiado esfuerzo para ser preparados. Una opción muy plausible son las verduras a la plancha, huevos revueltos, purés… 

COMER DISTRAÍDO 

Esta es una de las ideas más extendidas y también más certeras. Lo que era un pensamiento generalizado ya se ha conseguido demostrar científicamente. Un estudio de las universidades de Liverpool y Brimingham ha llegado a la conclusión de que cuando estamos distraídos comemos un 10% más en esa comida y un 25% más en la siguiente porque tenemos la sensación de no haber ingerido lo suficiente en la anterior. Este problema aumenta en el caso de estar solo. La incomodidad que genera puede provocar que se acabe por tener como compañero al televisor y se deje de prestar atención a la comida. Apagar este receptor y disfrutar de nuestros platos es el mejor consejo. A lo mejor al principio el silencio nos resulta extraño, pero al final acabaremos por acostumbrarnos. Prestamos menos atención a la comida cuando vemos vemos la televisión (iStock)Prestamos menos atención a la comida cuando vemos vemos la televisión (iStock) 

CALCULAR MAL LAS CANTIDADES 

No es lo mismo cocinar para uno, que para dos, tres… Es muy habitual preparar más de lo que se necesita… Y comérselo por no tirarlo o dejarlo en la nevera. Debemos tener claro qué vamos a comer y establecer unas medidas lógicas para evitar caer en este error. En la gran mayoría de productos alimenticios aparecen las cantidades recomendadas. Puede parecer complejo al principio, pero si estamos atentos, acabará resultando bastante sencillo con el paso del tiempo. 

TRAGAR SIN HABER MASTICADO 

Cuando uno come solo, suele hacerlo más rápido que cuando está acompañado. Este aspecto no debería ser demasiado importante, pero el exceso de celeridad puede verse traducido en masticar poco y tragar la comida antes de lo debido. Sus aspectos negativos son numerosos. Un artículo del blog de nutrición Get you in shape se centra en cómo afecta masticar poco. Entre los aspectos más negativos destaca que la absorción de nutrientes será mucho más costosa, que existe más riesgo de acidez estomacal, así como una peor digestión. Si estos no parecen suficientes motivos, Sass señala a un estudió que decretó que aquellas personas que mastican poco tienen un 84% más de posibilidades de sufrir sobrepeso, tras controlar la alimentación de 3.000 personas. 

EL MORDISQUEO INCONSCIENTE 

Al descuidar las comidas principales, es muy habitual que se cometan errores entre horas. Muchas veces inconscientemente pasamos al lado de los dulces y pegamos un par de mordiscos. Picar compulsivamente tiene una importante carga en nuestro organismo, su bajo aporte nutritivo y elevado aporte calórico lo convierten en un poderoso enemigo a combatir. La propuesta de Sass consiste en poner las mayores trabas posibles a este impulso tan incómodo. Su consejo radica en ‘engañar’ a nuestra cabeza teniendo la comida siempre guardada y lejos de nuestra visión. De lo que no cabe duda es de la importancia que tienen los horarios de nuestras comidas, pero también hay que ser consciente de que más allá de las tres principales, también hay otras comidas entre horas que pueden sernos de utilidad. Estos son algunos consejos para saber picar entre horas. http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-09-07/engordar-sin-darnos-cuenta-los-cinco-errores-que-cometemos-al-comer_183976/

ÉSTA ES TU GRASA Y ASI LA QUEMARÁS

Tu estrategia quemagrasa debe obedecer al origen de ella, para ello observando su localización tendremos mucha información útil para trazar un plan adecuado a cada característica. Todos deberíamos saber que no existen ejercicios localizados para eliminar la grasa, es decir que hacer abdominales no eliminará la grasa de tu cintura, ni hacer glúteo quemará la de tus cartucheras, así que invirtamos nuestro tiempo, esfuerzo y sesiones de entrenamiento con una orientación mucho más acertada y desde luego productiva. Lo que si es importante es observar cómo se ha acumulado la grasa y en qué zonas, esta información es vital para saber la causa y actuar sobre ella. Habrás comprobado que la grasa no se acumula por igual en todas las personas. Cada causa presenta una determinada forma y zona de acumulación. 

Con algo de información sobre hábitos de vida podemos determinar de forma bastante acertada cuál ha sido la causa del sobrepeso y de esta forma disponer de una estrategia mucho más acertada para eliminarla y evitar que se vuelva a acumular. 

La grasa en el hombre y la mujer 

El género es un factor importante en la distribución de la grasa, hombres y mujeres presentan grandes diferencias en el lugar de acumulación, el factor más determinante es el factor hormonal, ya que los estrógenos (hormona típicamente femenina) muy relacionados con la función reproductora en la mujer, tienden a acumular las reservas de grasa en la zona gluteofemoral. En los hombres esta hormona está presente en cantidades mucho menores y la acumulación de grasa tiene su causa en el sedentarismo y altas ingestas calóricas. obesidad sedentarismo

Obesidad por sedentarismo 

Es la típica grasa que se acumula en forma de flotador alrededor de toda la cintura, sobre todo en los hombres ante largos periodos de inactividad. Suele ser habitual en personas que realizaban gran actividad física y que la abandonan de forma repentina, como es el caso de exdeportistas. Con la vuelta a la vida activa el organismo puede volver a eliminarla con cierta facilidad. 

Factor clave: Evitar dietas hipocalóricas 

Suele aparecer en personas que incluso comen poco pero que también se mueven muy poco. Esto tiene su explicación en el descenso progresivo del ritmo metabólico, el organismo se vuelve "ahorrador" y se acumula grasa en las zonas de reserva. Muchas personas comenten el error de intentar perder peso a toda costa, llegando incluso a creer que podrán perder varios kilos en unas pocas semanas cuando han tardado meses en acumular esa grasa de reserva. Hacer alguna dieta extrema y ponerse a hacer cardiovascular a baja intensidad durante horas no es la mejor opción, es más en la mayoría de casos es un error ya que esta estrategia no conseguiría elevar el metabolismo, sino todo lo contrario, bajarlo aun más. 

La mejor opción es sin duda, no comer menos, sino lo necesario incluyendo una alta frecuencia de comidas a lo largo del día y un plan de entrenamiento donde se contemple de forma combinada la fuerza y el trabajo cardiovascular, de esta forma conseguiremos elevar el coste metabólico y ser capaces de consumir mucha más energía, obligando al organismo a acudir a las reservas de grasa. Para conseguir este nivel de entrenamiento y conseguir gastar muchas calorías, necesitarás sin duda energía, si no dispones de una adecuadas reservas de glucógeno para mantener cierta intensidad, deberás olvidarte de ver los mejores resultados a la hora de eliminar ese flotador que tapa tus abdominales. obesidad glutea

Obesidad glútea 
Muy característica en la mujer, caracterizada visualmente por las cartucheras ya que se acumulan en cadera y hasta las rodillas. Suele aparecer en la pubertad y en la menopausia por desajustes hormonales, resultando muy difícil su eliminación. Se deben evitar malos hábitos como el tabaco o el alcohol o mantenerse durante largar jornadas sentada. 

Factor clave: Evitar sedentarismo 

Generalmente este tipo de acumulación de grasa en la mujer viene acompañada de la aparición de celulitis, que no es más que una alteración del tejido conectivo que contiene al tejido adiposo subcutáneo ofreciendo la característica "piel de naranja" Existe una predisposición genética determinante para su aparición, pero existen factores desencadenantes de esta alteración, que son los que debes evitar. Los más importantes son los hormonales, alimentación, hábitos no saludables y problemas circulatorios. Desde el punto de vista del ejercicio, los programas de tonificación muscular, no solo en la región de los muslos, sino en todo el cuerpo aportan beneficios significativos. 

Además de ofrecer firmeza al músculo y tejido conectivo, aumentará el metabolismo, incrementándose el consumo calórico en reposo y la quema de grasas. Clases colectivas de tonificación y programas de fuerza en general, suelen dar resultados iguales o incluso mejores que los programas de solo trabajo aeróbico ligero o moderado. La celulitis aparece también por la presión continua de las posiciones sedentarias. Estar sentada durante mucho tiempo comprime los fibroblastos, que dejan de producir colágeno, con lo cual la piel se debilita y se hace visible la grasa acumulada en profundidad en estas zonas de la región gluteofemoral. Es muy importante que evites estar sentada durante largas horas, levántate cada cierto tiempo para movilizar el tren inferior y volver a activar la circulación, si puedes camina antes y después del trabajo. Es un pequeño hábito que dará importantes resultados. obesidad abdo nerviosa

Obesidad abdominal nerviosa 

La grasa se acumula en la zona central y anterior del abdomen. Se desarrolla por estados de ansiedad y estrés o periodos depresivos. Se acompaña con sensaciones de fatiga, agotamiento y un gran deseo de ingerir gran cantidad de azúcar entre las comidas, también se suele producir una hinchazón en el abdomen al ingerir alimentos. 

Factor clave: Controlar la ansiedad 

En estos casos resulta vital el control de la alimentación y regular en la medida de lo posible los factores que pueden generar ansiedad. Cuando hay estrés y ansiedad, el cerebro envía una señal a las glándulas adrenales para que liberen la hormona cortisol. Si el estrés y la ansiedad permanecen por tiempo prolongado, los niveles de cortisol se mantendrán elevados, provocando que el organismo libere glucosa a la sangre, en esta situación de hiperglucemia si no estamos realizando actividad física, esta glucosa termina depositándose como grasa en el tejido adiposo. Para evitar la sensación de hambre y comer de forma compulsiva es necesario mantener estables los niveles de glucosa en sangre, evitando las situaciones de hipoglucemia. Comiendo cada dos o tres horas como máximo, evitaremos caídas agudas de los niveles de glucemia en sangre, las no deseadas situaciones de hipoglucemia, la causa que pone en marcha el mecanismo de la sensación de hambre. Hay personas que piensan tengo hambre pero voy a esperar un poco más, y es aquí donde empieza una sucesión de respuestas y consecuencias que nos llevarán a acumular grasa. Al prolongar el tiempo de una glucemia baja lo que hacemos es acentuar la sensación de hambre. A las 3, 4, ó 5 horas de no haber ingerido alimento alguno, la gula es tal que comemos de forma compulsiva. obesidad circul venosa

Obesidad circulatoria venosa 

Tiene un gran componente genético, suele aparecer en el embarazo acompañada por problemas circulatorios con inflamación en las paredes venosas y en algunos casos con episodios de flebitis (formación de coágulos). Presenta síntomas característicos como gran intolerancia al calor, pesadez, acumulación de líquidos y tobillos hinchados. 

Factor clave: Favorecer la circulación 

 Un test muy sencillo: Si al presionar la piel de las piernas queda una pequeña hendidura marcada y se mantiene un tiempo hasta recobrar su forma, deberías acudir al médico para prevenir ciertas complicaciones relacionadas con la circulación. Personas con este tipo de alteración deben evitar ejercicios con impacto como la carrera o el baile, ya que no favorecen el retorno venoso llegando incluso a ser doloroso. En algunos casos y según la causa de esa retención de líquidos, beber agua puede ser muy beneficioso. Pero el agua también te ayudará si te sumerges en ella, ya que el aumento de presión hace que los fluidos tiendan a salir. 

Así, tomar un baño y mover las piernas o, aun mejor, practicar natación es una excelente solución para ayudarte a eliminar esos líquidos del tren inferior y mejorar la circulación. El ejercicio también es clave, ya que activa la circulación en las piernas y ayuda a que tu cuerpo arrastre el exceso de líquido y sea eliminado por la orina y el sudor. Si realizas trabajo cardiovascular, los medios más adecuados para ayudarte a eliminar líquidos son aquellos que por su posición favorecen el riego sanguíneo y, por supuesto, los que no tienen impacto. En este sentido, son mucho más interesantes los trabajos en posiciones sentadas e incluso tumbadas como la bici, el remo o la mencionada natación. obesidad metab aterogena

Obesidad metabólica aterógena 

El abdomen toma aspecto de balón redondo e hinchado, incluso duro. La grasa se encuentra acumulada intraabdominal, rodeando al hígado aumentando el volumen abdominal y dilatando la pared del abdomen hacia fuera. Se origina habitualmente por consumo excesivo de alcohol y excesos calóricos. Se presentan síntomas muy característicos como dificultad para respirar, somnolencia y excesivo aumento de calor corporal tras ingerir alimentos, sobre todo en comidas copiosas. 

Factor clave: Dejar las cervezas 

Es un tipo de barriga . La mala noticia es que esta grasa está asociada a alteraciones cardiovasculares metabólicas, normalmente viene acompañada de hipertensión y triglicéridos elevados, la buena noticia es que se elimina de forma relativamente fácil, responde muy bien ante el ejercicio y una alimentación adecuada. Debido al sobrepeso, se generan alteraciones en la columna, sobre todo a nivel lumbar. Por otra parte, en algunos casos el elevado volumen en el abdomen limita el movimiento en muchos ejercicios. 

Algunas personas piensan erróneamente que realizando interminables abdominales perderán grasa de esta zona, además de no ser cierto, estos ejercicios clásicos son incómodos para este tipo de personas e incluso pueden resultar lesivos. Si es tu caso, olvídate de hacer abdominales, invierte tu tiempo y esfuerzo de forma mucho mas efectiva con un trabajo combinado de tonificación muscular y trabajo aeróbico. Un circuito de fuerza en máquinas donde te encuentres cómodo y posteriormente un trabajo cardiovasculares en algún medio sin impacto, será el mejor entrenamiento para ir reduciendo volumen en el abdomen. Posteriormente, cuando pierdas algunos kilos será el momento de introducir ejercicios más generales con peso libre y otras actividades aeróbicas de mayor intensidad. obesidad aliment

Obesidad alimentaria 

Se caracteriza por acúmulos de grasa alrededor del cuello, comúnmente conocida como "papada", también por toda la zona del tronco pero no en cadera y piernas. Es un tipo de grasa asociada a riesgo cardiovascular, por tanto a largo plazo puede comprometer la salud. Esta capa de grasa subcutánea provoca sensación de calor generalmente acompañado de una transpiración excesiva 

Factor clave: Centrarse en la alimentación saludable 

 Hacer ejercicios de cualquier tipo será positivo, pero el factor clave en estos casos es sin duda cuidar mucho la alimentación. Eliminar las grasas saturadas y limitar los azúcares así como alimentos muy calóricos como el alcohol son los pilares fundamentales sobre los que incluir otros hábitos de alimentación más saludables progresivamente. Con relativamente poca cantidad de ejercicio pero poniendo énfasis en la alimentación, los resultados serán visibles a medio plazo. En este caso el ejercicio más que ayudar a quemar grasa, representa un factor de gran influencia para llevar hábitos más saludables y optimizar la alimentación.
Este artículo es una parte del libro especial que se adjunta este mes de octubre con la revista Sport Life en la que tratamos muchos más aspectos relacionados con el ejercicio saludable y el objetivo de eliminar grasa de forma eficiente. 

http://www.prowellness.es/prow/articulos/fitness/item/812-esta-es-tu-grasa-y-asi-la-quemaras.html

sábado, 20 de septiembre de 2014

LA MENTIRA DE LOS 'GORDIFLACOS': DELGADEZ PARECE, SOBREPESO ES

El mensaje de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es rotundo: “La obesidad se ha convertido en la gran epidemia del siglo XXI”. La organización estima que en 2015 habrá en el mundo 2.300 millones de personas adultas con sobrepeso. El ejercicio físico y una dieta equilibrada son las dos grandes claves para moldear la figura, y no solo por tintes estéticos, sino fundamentalmente por una cuestión de salud y calidad de vida. ¿Pero qué ocurre cuando un exceso de peso no es la única señal de alarma? El doctor Steve Blair, profesor de la Universidad de Carolina del Sur, abría recientemente la caja de los truenos asegurando que los obesos en buena forma física podían estar más sanos que los delgados en mala forma. 

La clave reside en el índice de grasa. “Las personas de fisionomías más generosas tienen donde albergar el excedente, pero en el caso de las anatomías más escuetas, este va a parar a los órganos o arterias”, explicaba. Se convierte entonces en “grasa visceral” y provoca una nueva realidad: la delgadez moderada ya no es sinónimo inequívoco de salud. La comunidad científica, tan dada a las nomenclaturas novedosas, ha bautizado a estos “falsos delgados” como skinny fat (en español, “gordiflacos") o TOFI (thin outsider, fat inside; en español "delgado por fuera, gordo por dentro"). ¿Existe la posibilidad de que grandes abanderadas de la delgadez, como Victoria Beckham, Kate Moss o Angelina Jolie, escondan un excedente graso amenazante en las zonas más vulnerables del cuerpo? La respuesta es afirmativa. Se puede estar expuesto a riesgos similares a los de la obesidad con un peso ligero y una aparentemente saludable talla 38. En España, el primero en hablar del tema ha sido el doctor Ángel Durántez, director médico de Neolife. 

El especialista defiende la teoría recurriendo al concepto de la composición corporal: “Nuestro peso total es la suma de distintos tejidos, el graso, el óseo, el muscular, el residual, el de agua… De modo que podemos pesar poco, pero esconder un alto nivel de grasa corporal”. Sucede con aquellas personas que comen "como pajaritos", pero no perdonan la pieza diaria de bollería industrial. En el otro extremo, están los “falsos gordos”, individuos que pueden transmitir una imagen de sobrepeso, pero gozan de una salud de hierro. Pongamos, como ejemplo, a un Schwarzenegger de la vida. Su Índice de Masa Corporal (IMC), hasta el momento la cifra fijada para valorar los distintos tipos de sobrepeso, se va a situar por encima de 25, señal de gordura. Sin embargo, es probable que este hipotético individuo corpulento, que vestido con ropa ancha puede parecer grueso, dé unos niveles correctísimos de peso en las nuevas y modernas básculas de bioimpedancia, capaces de desglosar el peso en masa muscular, grasa y agua. 

Efectivamente, el IMC se ha quedado anticuado. ¿Sería entonces Schwarzenegger un falso gordo? Como señala Flavia Bonina, especialista en estética y nutrición en Instituto IDEI, “una persona que practica el culturismo o acude mucho al gimnasio puede tener un alto IMC y no padecer obesidad, ya que son los músculos los que elevan ese índice de forma engañosa al no haber un porcentaje alto de grasa corporal”. El problema se presenta cuando un paciente tiene un IMC alto con un porcentaje elevado de grasa corporal, ya que el riesgo de enfermedad cardiovascular se multiplica. Agarrándonos al mismo juego de palabras, aquí sí estaríamos hablando de un gordo por fuera y gordo por dentro. 

En busca del equilibrio 

Siempre hay una receta adecuada. En este caso, la detalla la doctora Bonina: “Para llegar a un equilibrio saludable entre IMC [por debajo de 25 es peso normal; por encima de 30, obesidad; y menos de 16, delgadez severa] y masa grasa es fundamental la alimentación. No es necesario eliminar las grasas de la dieta por completo, sino reemplazar las 'malas' (saturadas y trans, presentes en mantequillas, embutidos y lácteos grasos) por las 'buenas' (insaturadas y monoinsaturadas, propias del aceite de oliva, el pescado azul, el aguacate y los frutos secos)”. El ejercicio es otro de los factores clave. Si le puede la pereza, piense que, como señala la dietista, “no solo consigue quemar grasas, sino que también aumenta la masa muscular que acelera el metabolismo, ayudando a quemar más grasas incluso cuando se está en reposo”. Hasta aquí, todo aclarado, pero Steve Blair complica más las cosas con esta afirmación: "Hay obesos en forma que pueden ser más sanos que los delgados que no hacen ejercicio físico". 

Es decir, aunque si nivel de grasa sea equilibrado y su IMC aceptable, una carencia de desarrollo muscular lo puede situar por detrás de alguien con sobrepeso en lo que a salud se refiere. Consecuentemente, ¿qué es mejor: gordo deportista o delgado sedentario? Bajo parámetros médicos, no es fácil determinarlo. El doctor Daniel Nan, médico adjunto de medicina interna del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, señala que no se pueden comparar las dos situaciones. “La cantidad de factores que influyen son muchos: la predisposición genética, los hábitos de vida (el tabaco a la cabeza), la dieta, el grado de actividad física y el estrés”. Por otra parte, en el caso de los delgados extremos, como añade el especialista, habría que tener en cuenta otras posibles causas: "La existencia de enfermedades 'adelgazantes' como el hipertiroidismo, las neoplasias ocultas, enfermedades inflamatorias no diagnosticadas o la mala absorción de los nutrientes”. 

Para el doctor Nan, si hay que elegir, la situación ideal sería la que responde a un estilo de vida saludable. “Si la persona mantiene un IMC de entre 20 y 25, hace ejercicio periódicamente, no fuma, consume alcohol con moderación (un vaso de vino tinto al día) y aprende a controlar el estrés, todo permanecerá en orden”. Y lo de gordo flaco, flaco gordo o flaco flaco, no será más que una anécdota divertida para comentar una noche entre amigos.
http://elpais.com/elpais/2014/09/17/buenavida/1410955932_823460.html

sábado, 6 de septiembre de 2014

LA GRASA ABDOMINAL, MÁS FUERTEMENTE ASOCIADA CON RIESGO DE HIPERTENSIÓN

NO ESTABA ACLARA ESTA RELACIÓN 

Las personas con grasa alrededor de su área abdominal tienen mayor riesgo de desarrollar hipertensión en comparación con aquellas con índice de masa corporal (IMC) similar pero con concentraciones de grasa en otras partes del cuerpo, según concluye un estudio publicado este lunes en 'Journal of the American College of Cardiology'. La obesidad es un conocido factor de riesgo para la hipertensión o presión arterial alta y se ha informado ampliamente de que la ubicación de la grasa en el cuerpo de una persona puede conducir a un mayor riesgo de otros problemas de salud como enfermedades del corazón y cáncer. Sin embargo, la relación entre la hipertensión y la obesidad global en comparación con la acumulación de grasa específica en un sitio no está clara. Para este trabajo, se siguió a 903 pacientes incluidos en el Estudio del Corazón de Dallas durante un promedio de siete años para conocer el desarrollo de la hipertensión. 

La hipertensión se clasifica como una presión arterial sistólica de mayor o igual a 140, presión arterial diastólica de mayor o igual a 90 o el inicio de la ingesta de medicamentos para equilibrar la presión arterial. Los investigadores tomaron imágenes de la grasa visceral o situada profundamente en la cavidad abdominal de los órganos, la grasa subcutánea o la grasa visible situada por todo el cuerpo y la grasa inferior del cuerpo de los pacientes implicados en este análisis. "En términos generales, los depósitos de grasa visceral se correlacionan con el cuerpo con 'forma de manzana', en oposición a la 'forma de pera', por lo que tenerlos centralmente localizados cuando una persona se mira al espejo tiende a correlacionarse con niveles más elevados de grasa en el interior del abdomen", explica el autor principal, Aslan T. Turer, cardiólogo del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, en Dallas, Estados Unidos. Al final del periodo de estudio, el 25 por ciento de los pacientes desarrolló hipertensión. Aunque un mayor IMC se vinculó con una mayor incidencia de hipertensión, cuando se tuvo en cuenta el contenido de la grasa abdominal, el contenido total de grasa y el contenido de grasa inferior del cuerpo, sólo la grasa abdominal se mantuvo relacionada independientemente con la hipertensión. 

La asociación entre la grasa abdominal y la hipertensión no cambió cuando se tuvo en cuenta el género, la edad o la raza. La correlación más fuerte entre la grasa abdominal y la tensión arterial alta se observó con la grasa retroperitoneal, que es un tipo de grasa visceral que se encuentra detrás de la cavidad abdominal y en gran medida alrededor de los riñones. "La alta incidencia de la hipertensión y la presencia de grasa retroperiotoneal podría sugerir que los efectos de la grasa alrededor de los riñones están influyendo en el desarrollo de la hipertensión", sentencia Turer. "Este vínculo podría abrir nuevas vías para la prevención y el manejo de la hipertensión. El hallazgo de la grasa que rodea el riñón es novedoso y no sabemos específicamente con qué se correlaciona 'en el espejo'", concluye. http://www.infosalus.com/salud-bienestar/noticia-grasa-abdominal-mas-fuertemente-asociada-riesgo-hipertension-obesidad-global-20140902172432.html

domingo, 29 de junio de 2014

"LOS NIÑOS SUECOS SIGUEN MÁS LA DIETA MEDITERRÁNEA QUE LOS ESPAÑOLES"

Luis Moreno Aznar, presidente del Instituto Danone “Los niños suecos siguen más la dieta mediterránea que los españoles”

Este experto en nutrición advierte que las familias abusan de los alimentos precocinados. Explica que las causas genéticas son la principal razón para el sobrepeso.Este pediatra preside el Instituto Danone, un organismo sin ánimo de lucro dedicado desde hace 20 años al fomento y divulgación de la investigación en el campo de la nutrición. Luis Moreno Aznar nació en 1958 en Callao (Perú), pero desde los ocho años reside en Zaragoza. 

En la universidad de esta ciudad es catedrático en la facultad de Medicina. Experto en nutrición, dice haber practicado “con el ejemplo” para enseñar a comer a sus hijos: “No me gusta ser estricto. Es una cuestión de variedad y de equilibrio”. 
Pregunta. ¿Qué causa la obesidad? 
respuesta. En primer lugar, alrededor del 60% está condicionada por la genética. Sin embargo, no conocemos bien cuáles son esos factores. Los que conocemos hasta ahora explican más o menos el 1%. Sobre esa base, hay un desequilibrio entre el consumo de gasto y el consumo de calorías. Tenemos acceso a una gran cantidad de alimentos con muy buen sabor, con un contenido de calorías bastante importante, y aquellos que tienen características menos favorables desde el punto de vista nutricional son más baratos. 

Por otro lado, cada vez la población, y también los niños, somos más sedentarios. Las 24 horas del día hay programas de televisión dedicados a los niños, por lo que pasan muchas horas sentados, también ante el ordenador y con los videojuegos. 
P. ¿Cómo se pueden modular los condicionantes genéticos? “Prefiero menos impuestos para la comida saludable” Una de las nuevas apuestas del Instituto Danone consiste en investigar la nutrieconomía, respecto a qué efectos tiene la alimentación en un país. En uno de sus primeros estudios se asegura que el consumo de lácteos puede prevenir más de 2.000 roturas de cadera al año en Francia, lo que permitiría ahorrar 129 millones de euros al sistema de salud. Respecto a la obesidad infantil, recuerda que los menores ya tienen complicaciones. “Las patologías más frecuentes son las psicosociales. Los niños con obesidad poseen una baja autoestima y muchos tienen tendencia a la depresión, lo que provoca impacto en su calidad de vida”. 

Además de patologías que afectan al sistema endocrino y cardiovascular. “Esto es reversible si conseguimos tratar el problema”, destaca. “Pero si no se consigue controlar, con el tiempo aparecerán la hipertensión, la diabetes y otras enfermedades, con el coste que tiene para el sistema sanitario y para esas personas”. Sin embargo, rechaza una subida de tasas para los alimentos azucarados y con grasas menos sanas. “Soy partidario de lo contrario, de bajar los impuestos a los más saludables”. r. En el futuro vamos a conocer nuestros polimorfismos genéticos y podremos adaptar nuestra alimentación a ellos. 
P. ¿Cómo valora la nutrición infantil en España? 
r. Desde los años ochenta se han agravado los problemas nutricionales relacionados con la obesidad, frecuente en la población adulta, y especialmente frecuente en la población infantil, relevante por las consecuencias que puede tener en el futuro. 

De hecho, España es uno de los países de Europa donde más se da esta patología, igual que en el resto de la región mediterránea. 
P. ¿Qué cifras tenemos de obesidad infantil? 
r. El 25% de los niños y adolescentes en España tienen obesidad o sobrepeso. En Europa la media está entre el 18% y el 20%. 
P. ¿Por qué España tiene una mayor incidencia? 
r. No tenemos datos científicos estrictos que nos digan el porqué. Empezamos a saberlo ahora, con estudios financiados por la Unión Europea. Parece paradójico que en los países del Mediterráneo ocurra esto, donde se consume la dieta mediterránea tradicional, que supuestamente es una de las más saludables del mundo. Precisamente hemos estudiado la adherencia de los más pequeños a este tipo de comida y hemos comprobado que los niños suecos siguen más la dieta mediterránea que los españoles y chipriotas, que son los que menos la siguen. 
P. Entonces, ¿cuál es la dieta de los niños españoles? 
r. El consumo de cereales es bajo. Se recomienda además que las comidas se hagan a partir de cereales poco refinados. Desde luego, el consumo de frutas y verduras es muy escaso. Sin embargo, se come una gran cantidad de alimentos ricos en proteínas, especialmente carnes y otros productos con menor valor nutricional, como los de cocina rápida y precocinados. Estos alimentos suelen tener menos control y un contenido alto de calorías y de algunos nutrientes, como la sal, poco favorables para la salud. 
P. ¿Qué errores más comunes cometen las familias? 
r. No debemos culpabilizar a las familias. Bastante hacen con sobrevivir. Aparte de la genética y del desequilibrio energético, la obesidad es un problema social. La sociedad está cambiando, porque los padres trabajan, están ocupados, no hay tiempo para cocinar, compramos alimentos hechos y los salarios no dan para comprar otros de calidad. 
P. Pero el alimento del mercado es más sano y más barato que el precocinado. 
r. Tiene razón. De hecho, al discutir sobre el efecto de la crisis en la obesidad, una de las hipótesis es pensar que se va a tener menos poder adquisitivo y se van a comprar esos alimentos precocinados. No solo es un problema económico, sino de tiempo, ir a lo fácil. Pero hay otra opción positiva, y es que la crisis es una oportunidad para la vuelta a la cocina tradicional y a comprar esos alimentos del mercado y de proximidad, que son los más saludables. http://cincodias.com/cincodias/2014/06/18/empresas/1403116433_335059.html

viernes, 13 de junio de 2014

UN ESTUDIO ATRIBUYE 25.000 MUERTES ANUALES POR EXCESO DE PESO EN ESPAÑA Y SEÑALA A LAS BEBIDAS AZUCARADAS

El exceso de peso contribuye a matar a una persona cada 20 minutos en España, desencadenando más de 25.000 muertes en total cada año, según calcula un nuevo estudio dirigido por el médico Javier Martín, del hospital madrileño Severo Ochoa. El trabajo, recién publicado en la revista Medicina Clínica, afirma que la “mortalidad atribuible” a esta causa supuso alrededor de un 15% del total de muertes en el país. Hallado un mecanismo con el que la obesidad provoca cáncer. 

Los autores creen que estas cifras de mortalidad “convierten esta epidemia en un grave problema de salud pública que requiere medidas enérgicas para su control y, sobre todo, su prevención”. El propio Martín, por teléfono y recién salido del quirófano tras llevar a cabo una operación del aparato digestivo, apunta algunas de estas medidas, sin esconder nombres y apellidos: “Yo eliminaría las bebidas carbonatadas, como la Coca-Cola y la Fanta, que es un factor importantísimo en la obesidad juvenil. Y es necesario fomentar el deporte entre los adolescentes: que no jueguen a la PlayStation, que jueguen al fútbol”. El análisis de Martín convierte al exceso de peso en “la segunda causa de muerte evitable derivada de hábitos personales”, sólo superada por el tabaquismo. “

En pocos años”, opinan los autores, “la obesidad y el sobrepeso pasarán a convertirse en la primera causa”, ante la reducción en el consumo de tabaco y la llegada de una nueva generación de niños gordos. Más del 26% de la población infantil tiene exceso de peso. 

Obesidad y cáncer 

Los autores señalan a los kilos de más como uno de los principales culpables de miles de muertes por infarto, derrame cerebral, diabetes y varios tipos de cáncer asociados al sobrepeso y la obesidad, como el de hígado, el de colon y el de mama. “Una de cada seis muertes ocurridas entre los 35 y los 79 años puede ser atribuida al exceso de peso”, alertan en su estudio. Más del 50% de estas muertes se debería a enfermedades cardiovasculares, el 15%, a tumores y un 12%, a la diabetes. Una de cada seis muertes ocurridas entre los 35 y los 79 años puede ser atribuida al exceso de peso Martín aclara que su estudio no pretende señalar a un único culpable de estas 25.000 muertes, sino dejar claro que el exceso de peso actúa de forma sinérgica con otros factores de riesgo, como el tabaco y el alcohol, para desencadenar lo que en muchos casos es un suicidio a cámara lenta, cigarro a cigarro, refresco a refresco y bollo a bollo. 

“Estos datos nos ayudan a demostrar que la obesidad no es un problema estético: es una enfermedad. Todavía se dice que la barriguita cervecera aparece por vivir feliz, cuando lo que pasa es que la obesidad mata”, clama indignado el endocrinólogo Albert Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y ajeno al nuevo estudio. 

Gordos y pobres 

Goday cree que las muertes reales asociadas al exceso de peso podrían ser aún más numerosas. Las estimaciones de Martín emplean los datos de 2006 de la Encuesta Nacional de Salud, en la que los ciudadanos no se someten a la báscula y al metro, sino que ellos mismos dicen cuánto pesan y cuánto miden. “Todo el mundo declara un peso menor que el real y una altura mayor”, sostiene Goday, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital del Mar, en Barcelona. «La industria azucarera es más potente que la del tabaco» ALBERT GODAY Endocrinólogo El equipo de Martín cruzó esos datos de exceso de peso con los ficheros de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y con los riesgos relativos asociados al sobrepeso y la obesidad, centrándose en individuos de entre 35 y 79 años. 

“Ahora, la obesidad se relaciona con estratos socioeconómicos y culturales bajos, al contrario que en otras épocas, que era un signo de opulencia. Ahora es más caro comer sano que comer insano, porque la verdura y la fruta no son baratas”, apunta Goday. En España, la frecuencia de personas obesas es mayor en Murcia, Extremadura, Canarias y Andalucía. 

Un impuesto del 20% a las bebidas azucaradas 

El endocrino también exige a las autoridades medidas más contundentes para luchar contra el exceso de peso, como reducir los impuestos de frutas y verduras y aumentarlos en el caso de bollería y bebidas azucaradas. Países como Finlandia, Hungría y Francia han implantado estos impuestos a los refrescos hipercalóricos en los últimos tres años. La Organización Mundial de la Salud sostiene que “el impuesto debe ser de al menos un 20% para tener un impacto en la obesidad y en las enfermedades cardiovasculares”. Sin embargo, Goday admite que este camino está plagado de minas. 

“La industria azucarera es más potente que la del tabaco”, remacha. El médico Enrique Galve, de la Sociedad Española de Cardiología, también se muestra inquieto por la epidemia. “Estoy preocupado, porque nuestro país ha ido a más en sobrepeso y obesidad. Cada vez a edades más tempranas tenemos niños que se comen los Donettes en el colegio en vez de un bocadillo de atún, que sería mucho más sano”, sostiene. El cardiólogo aboga por subir los impuestos a los establecimientos de comida rápida y también pide limitar el contenido de grasas trans o de azúcares de determinados alimentos, “igual que se limita la velocidad en una carretera”. Pese a las campañas de empresas como Coca-Cola para pregonar que el consumo de bebidas azucaradas no está asociado con el exceso de peso, una reciente revisión de estudios científicos financiada por la Organización Mundial de la Salud ha dejado claro que “el consumo de bebidas azucaradas se asocia a obesidad”. 
REFERENCIA 'Mortalidad atribuible al exceso de peso en España' DOI: 10.1016/j.medcli.2013.04.047
http://esmateria.com/2014/06/13/el-exceso-de-peso-empuja-la-muerte-25-000-personas-cada-ano-en-espana/