viernes, 30 de enero de 2015

10 C0SAS QUE MI HIJO APRENDA DE LA ADOLESCENCIA

Es inteligente. Me hace reír todos los días. Es amable y generoso. Pero a pesar de que todos los días pido al universo que, por favor, detenga el tiempo, mi hijo se está haciendo todo un hombre. Ya no es el rubito rollizo del que me enamoré hace 11 años. Creció más de siete centímetros a lo largo del verano y ya casi me supera. Las últimas zapatillas que le compré eran un 44. Cada vez que me tropiezo con sus enormes Nike en el salón, me doy más cuenta de que está cambiando. De forma extraordinaria y, en parte, aterradora, mi hijo se dirige inevitablemente hacia la etapa adulta. 

 Mi hijo y yo nos encontramos en un período de transición único. No es ni adolescente ni niño. Ahora que está a punto de que le salgan granos y vello y de que se le revolucionen las hormonas, empiezo a pensar en el tipo de adolescente que quiero que sea dentro de dos años. Y en el tipo de hombre en el que quiero que se convierta al final. 

Hay tantas lecciones de vida que quiero enseñarle. Hay muchas habilidades que necesita para ser un hombre bueno en un mundo a veces no tan bueno. Aquí van diez lecciones que quiero que mi hijo aprenda antes de la adolescencia: 

1. La amablilidad es poder, no debilidad. La dulzura es fuerza. Al igual que la empatía. Ser cruel no forma parte de la hombría. Ser bueno no significa ser débil. Con demasiada frecuencia subestimamos el poder de la amabilidad para cambiar el mundo. 
2. El cuerpo de una chica le pertenece SÓLO a ella. Sea quien sea, no tienes nada que decir. Independientemente del tiempo que llevéis saliendo. Ella pone las reglas en su cuerpo. Del mismo modo, tú pones las reglas en tu cuerpo. Un chico también puede decir que no. 
3. Expresa tus sentimientos. Usa tus palabras. No lo reprimas. No lo escondas. Nuestros sentimientos son lo que nos hace humanos completamente desarrollados. No seas un hombre de las cavernas. 
4. Cocina, limpia y haz tu propia colada. Todos los hombres deberían ser capaces de cocinar algo rico (o, por lo menos, comestible), limpiar lo que manchan y lavarse la ropa. Y, por favor, que no se les ocurra decir -ni pensar- que eso es trabajo de mujeres. 

5. Di "por favor", "gracias" y "perdona" todos los días. Los modales son importantes. Aunque se hayan ido olvidando en este mundo moderno, los buenos modales te diferenciarán del resto. En la escuela. En el trabajo. En tus relaciones futuras. Así llegarás lejos. 

6. No confíes en todo el mundo. Pero confía en alguien. La gente se tiene que ganar tu confianza. No la regales alegremente; dásela a la gente que la merezca. Todos necesitamos un círculo interno de amigos que nos respalde. 

7. Un poco de confianza va bien, aunque tengas que fingirla. Habrá momentos en los que tengas que aparentar, te lo aseguro. Pero recuerda que eres inteligente. Recuerda que eres capaz. Que tienes talento. Tienes lo que hace falta para que tus sueños se hagan realidad. Cree en ti mismo. 

8. No cuentes a tus amigos los detalles amorosos. Es una falta de respeto. Es aprovecharse de la vulnerabilidad de la otra persona. Tus amigos no necesitan saberlos. Deja que se lo imaginen. 

9. A veces, las bromas no son de buen gusto. Sabes que yo soy fan de la ironía. El sarcasmo bien ejecutado es una de mis cosas preferidas. Y tú lo compartes conmigo. Pero no siempre es oportuno. Hay cosas más importantes que eso. Como la amistad. La amabilidad. Antes de hacer una broma, piensa: ¿merece la pena? 

10. Explora el mundo. Sal. Ve cosas nuevas. Explora nuevos lugares. Amplía tus horizontes. Prepara una mochila y recorre Europa, viaja a África. Camina por una selva tropical. Cultiva una visión más cosmopolita. Yo siempre seré tu vínculo con el hogar. 

Por Shannon Ralph/The Next Family Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de The Huffington Post y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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