miércoles, 31 de agosto de 2016

¿EN QUÉ CONSISTE LA PÁJARA DEL DEPORTISTA?

Es común haber escuchado esta palabreja en el mundo deportivo, sobre todo viendo las grandes vueltas por etapas como es el Tour de Francia en la que los ciclistas se “apajaran” subiendo los puertos y es como si se les hubiese parado el motor. 

También hemos visto como la gente que corre maratones sufre un “muro” en los kilómetros finales de la prueba teniendo que bajar drásticamente la velocidad hasta tener que ir prácticamente andado. 

Más o menos la mayoría sabéis o intuis de lo que se trata pero a continuación os voy a explicar de una manera un poco más técnica en qué consiste exactamente. Cuando hacemos deporte nuestros músculos consumen distintos tipos de combustibles: ácidos grasos y glucosa principalmente y en menor media proteínas.

Los depósitos de grasa (combustible diesel del organismo) son prácticamente ilimitados, y es que por muy delgados que estemos tendríamos suministro de grasa para dar la vuelta al mundo, mientras que los depósitos de glucosa (combustible de gasolina de alto octanaje) son muy limitados, se encuentran en forma de glucógeno (3 partes de agua y una de glucosa) tanto en el hígado (80-100 g) como en los propios músculos (entre 300 y 600 g), y su energía solo daría, en el mejor de los casos, para aguantar poco más de una hora. 

Las proteínas solo se utilizarían como último recurso, cuando el organismo tiene que destruir su propia musculatura para poder generar algo de glucosa en un complejo proceso metabólico. Los diferentes combustibles se utilizan en distintas proporciones, si bien los deportistas entrenados tienen una mayor capacidad para utilizar la grasa como combustible y ahorrar en mayor medida el glucógeno muscular, de ahí que sean menos propensos a que les suceda la pájara, que es cuando a un deportista agota sus depósitos de glucógeno. 

Cuando se está realizando un esfuerzo de una intensidad bastante intensa, lo primero que se acaba es el glucógeno muscular, con lo que empezamos a notar una merma sustancial del rendimiento, y si aún así prolongamos el esfuerzo en el tiempo sin tomar ningún aporte de glucosa, también se va a acabar el glucógeno hepático, lo que hará que tengamos una sensación de mareo por la bajada de glucosa sanguínea que se genera. 

Pero también puede darse el caso que se acabe primero el glucógeno hepático y que el muscular permanezca intacto en esfuerzos suaves y de baja intensidad, como andar, sobre todo cuando hemos salido en ayunas o hace mucho tiempo desde la última ingesta de comida, y os preguntareis cómo es posible que nos “apajaremos” si el glucógeno del músculo no se ha agotado, y la razón está en que este solo lo pueden utilizar los músculos y no puede liberarse al torrente sanguíneo para ser utilizado por el cerebro, que solo puede funcionar con glucosa, con la consiguiente sensación de confusión, bajón y malestar generalizado.

Con toda esta explicación acerca de la “pájara”, he querido dejar claro que no es más que un vaciamiento del glucógeno (hepático o muscular)

 Por MIGUEL ANGEL RABANAL SAN ROMAN (www.intelligentrunning.es)
http://blogs.sportlife.es/entrenamientointeligente/2016/07/14/pajara/

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