Además, las primeras tienen menos posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular que las que andan en bicicleta o hacen otros ejercicios cuya intensidad en poco tiempo es más elevada.
Para llegar a esta conclusión, Huerta y su equipo repartieron cuestionarios a aproximadamente 33.000 mujeres y hombres que incluían preguntas sobre su actividad física. Posteriormente, estas personas fueron clasificadas por genero, tipo de ejercicio y tiempo total que dedicaban a su actividad semanalmente.
Tras ello, los autores observaron durante 12 años a los participantes y registraron un total de 442 accidentes cardiovasculares. Las mujeres que caminaban regularmente tuvieron un 43 por ciento menos de riesgo de padecer estos percances en comparación con el grupo inactivo, ha señalado Huerta.
Sin embargo, no existe una reducción de las posibilidades de sufrir derrames en hombres en comparación con mujeres que practicaban ejercicio con la misma frecuencia.
"No existe una explicación clara al respecto", ha reconocido Huerta, quien ha barajado la posibilidad de que los hombres hayan participado en la encuesta en mejores condiciones que las mujeres, aunque no existan pruebas que lo demuestren.
Pese a que existe un mejor control de la presión arterial y más campañas contra el tabaquismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) predice que los casos de ictus aumentarán a medida que la población mundial siga creciendo.
4 Ene. (Reuters/EP)
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