En concreto, los deportes de invierno o de montaña suelen practicarse en un entorno donde hay una gran sequedad ambiental, "un factor determinante en el uso de las lentes de contacto", ha precisado Ramos. No obstante, al ser un clima seco, el uso de las lentes se complica ya que aparece la sequedad ocular. "La lente no está humedecida, tenemos molestias y al final corremos el riesgo de perderla. Esto nos impide disfrutar una práctica divertida y saludable", ha señalado esta experta. Además, en deportes como el sky o el snowboard, es necesario proteger los ojos de los rayos ultravioleta para evitar lesiones en la retina o córnea.
Por otro lado, la necesidad de llevar lentillas o gafas puede suponer un problema en la práctica de deportes de agua. "Algunos pacientes nos explican que han perdido lentillas en la piscina y que han tenido que suspender el entrenamiento", ha asegurado la directora de la clínica. "Además, muchos no saben que cuando una persona se baña con ellas, éstas actúan como esponjas absorbiendo el cloro, los antialgas y los microbios del agua pudiendo generar infecciones oculares dolorosas y molestas", ha precisado. Por todo, una deficiencia visual puede ser un inconveniente a la hora de practicar deporte y, de esta manera, fomenta el sedentarismo y frena una carrera deportiva con potencial. Una alternativa a esta circunstancia sería la cirugía láser, que dura unos 14 minutos, y consigue recuperar la visión. Su período de recuperación se establece entre 24 y 48 horas.
MADRID, 27 Jul. (EUROPA PRESS)
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