sábado, 18 de octubre de 2014

ESQUÍ PARA EL PACIENTE CARDIOVASCULAR

El esquí es un deporte de montaña que consiste en el deslizamiento por la nieve, por medio de dos tablas sujetas a la suela de las botas del esquiador mediante fijaciones mecánicas. El esquí, sobre todo en la especialidad de “fondo”, produce grandes beneficios cardiovasculares, ya que requiere una demanda energética de tipo aeróbico con predominio de contracciones musculares de tipo dinámico. Realizado de forma continua, produce adaptaciones morfológicas y funcionales sobre el corazón y el sistema circulatorio (tamaño del corazón, la frecuencia cardiaca, el gasto cardiaco, el flujo sanguíneo, la tensión arterial y el volumen sanguíneo), que ayudan a prevenir, tratar y rehabilitar muchas enfermedades cardiovasculares. 

Prepárate para esquiar 

Realiza ejercicios básicos de elasticidad y flexibilidad de las distintas musculaturas (cadera, cintura, rodilla, hombro, muñeca y codo), con el fin de acondicionar estas articulaciones para el ejercicio y conseguir una buena movilidad. Pauta de entrenamiento Lo habitual es emplear más de una hora por sesión, pero siempre dependerá de la condición física de quien lo practique. Lo importante es comenzar a esquiar siempre de forma muy suave y sin forzar en las primeras bajadas. 

Consejos 

Es conveniente realizarse un reconocimiento médico-deportivo, antes de empezar la práctica deportiva, para descartar patologías o posibles contraindicaciones que desaconsejen la realización de este deporte. Comienza la práctica con cursillos de iniciación con monitores acreditados, bien en grupo o de forma individual, para adquirir unas buenas bases técnicas. Cuida el calzado. Las botas en el esquí alpino son rígidas, por lo que conviene acostumbrarse a ellas probándolas en “tierra”, antes de subir a esquiar por primera vez. Las personas con problemas podológicos pueden tener dificultades para practicar el esquí de fondo (otras modalidades llevan botas más “blandas”). Los esquís no deben ser muy largos, ya que cuanto más largos, más velocidad se toma. Hasta adquirir destreza en la ejecución técnica, no se deben alcanzar velocidades altas. 

Los esquís más cortos son más fáciles de manejar. Los bastones deben adquirirse en función de la altura. Utiliza ropa de abrigo impermeable y ropa interior térmica, así como gorro, bufanda y guantes adecuados para su práctica. Es imprescindible llevar gafas de sol con protección UVA para evitar posible quemaduras cornéales. Utiliza siempre protección solar para la piel y los labios. Contrata un seguro de montaña, que en muchas instalaciones puede ir incluido en el forfait. Si se sube frecuentemente es interesante federarse en esquí o montaña. * Hidrátate antes, durante y después de su práctica. Si no quieres parar a comer, lleva al menos en el bolsillo alimentos que te ayuden a reponer energías: frutos secos, galletas, chocolates, barritas energéticas. Lleva una dieta cardiosaludable y evita las comidas copiosas. 

Precauciones 

El esquí es un deporte con alto índice de accidentes, por lo que se debe practicar con mucha precaución y control, para evitar lesiones a uno mismo o a los demás. La interrupción temporal de este tipo de ejercicio produce una rápida regresión de las adaptaciones cardiovasculares alcanzadas, por lo que una vez finalizada la temporada de esquí es aconsejable la práctica de otros deportes de características similares como la natación, ciclismo, senderismo o montañismo, entre otros. No esquíes en solitario, ni fuera de las pistas o en tramos cerrados. Evita el agotamiento y descansa. Aprovecha las pausas para estirar y relajar la musculatura. El esquí y el control de los factores de riesgo Evita el exceso de peso y previene la obesidad. Mejora la tensión arterial. Controla el colesterol y los triglicéridos. El entorno natural en el que se realiza puede ayudar a combatir el estrés. http://www.fundaciondelcorazon.com/ejercicio/deportes/822-esqui-para-el-paciente-cardiovascular.html

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